Contra viento y marea
En períodos inestables, difíciles (vaya año que llevamos, por cierto), uno se sujeta el estómago y las náuseas y recompone la figura como mejor sabe y con la ayuda de los que merecen la pena. Hacía ya tiempo que mis amigos, los ataques de pánico, no me visitaban, y echaba de menos esa sensación tan familiar de mareo, desazón, pinchazos en el estómago, falta de aire y desconsuelo tan propia de ellos.
Desde hace ya unas semanas, por muchos motivos (y no sólo por el cambio de domicilio, que no es tampoco poco) me cuesta mucho hacer cualquier cosa. Siento como si fuera una barca amarrada a merced de un fuerte oleaje que sólo desea que la liberen para enfrentarse con las olas (y que puede que se parta en dos, pero al menos luchó contra ellas). Así, siento esos amarres que sujetan la boca del estómago y me sostienen para no caer ante la incómoda sensación de vértigo. A todo esto le llaman depresión, estrés, y sé que la solución posmoderna y requeteguay sería irse a un spa (sic) a dejar que te embadurnen de chocolate o de vino, pero ni mi dignidad (maldita ella) ni mi bolsillo me lo permiten.
Malos tiempos para la lírica, pero no puedo desfallecer. Mientras, consuelo a quien es más necesario y me dejo también cuidar por los que me quieren, levanto de nuevo el muro de defensa ante la puta vida (con esas baterías antiaéreas tan eficaces hechas de buena música y mejor disposición), y os dejo con el penúltimo descubrimiento, un grupo con un nombre tan fácil de reproducir como The Pains of Being Pure at Heart, a los que tuve la suerte de poder ver este miércoles en una de esas memorables jornadas que te salvan de todo (gracias, amigos), en la que incluso me acordé de unos viejos ilustres, Ride y su cortina de sonido.
Y este finde, si los hados y el demiurgo son propicios, tengo sesión doble en el Siroco y en la Clamores con mi_compañero_de_trabajo_y_sin_embargo_amigo, Gabriel, y su grupo Brandauer, que comparte escenario con otros artistas de la talla de Gas Drummers y Emite Poqito (a cuya cantante, Julia, tengo también el inmenso placer de conocer y compartir cuitas laborales diariamente; podéis saber algo más de ella de la mano de Guillermo Ortiz).
Os dejo, y prometo en la próxima no daros el coñazo con mis cuitas. Ya sabéis, a veces se tiene un blog para no pagar psicólogos.
Sí, también para eso...
Bola extra (al modo de Halón disparado): me he acordado de este tema de los desconocidos The Movies, esos grupos que pasan por delante de tu vida como sin querer, pero vinieron para quedarse.





