Con esta caloraca qué mejor que una canción de amor. Qué digo de amor, de amor tórrido. Qué digo de amor tórrido, de pasión. Qué digo de pasión, de calentón. Qué digo de calentón, de la madre de todos los calentones.
El señor Nick Cave en su disco más comercial (a muchos les encantaría haber firmado un disco comercial como éste). Y para demostrar que es comercial, se casca una canción de casi quince minutos al final de su disco, vídeo incluido, en el que viene a decir que tiene un calentón que no se lo quita ni una ducha fría, y que todo el mundo, hasta el Papa de Roma, lo sabe. Y, claro, "the video kill the radio star", pero quién le iba a decir al tipo que hiciera ese famoso tema (líder de The Baggles, y uno de los más famosos ladrones y "listos" de la historia del rock) que no podría jamás saber que la famosa fórmula para vender en formato videográfico (una historia que pueda ser recordada desde el límite de los cuatro minutos, con su estribillo y su canesú), se iba a convertir en esto, la madre de todos los vídeos.
Cave y Blixa Bargeld haciendo el capullo para demostrar hasta qué punto una canción de amor (sic) puede llegar a ser intensa. Dudo que se pinchara en las radiofórmulas del momento, pero para mí este tema resume toda la esencia del rock and roll: dos que se quieren, contundencia sonora, lenguaje políticamente incorrecto, mucho cachondeo, sexo, crudeza y una pizca de poesía. Vamos, que ni los mismísimos The Doors (ya oigo vuestros látigos fustigándome).
Como tiene semejante minutaje la cosa se divide en dos. Y después la letra, para que no os perdáis un ápice (y perdón por no traducirla, pero es que no tengo título).
P.D.: Perdón por poner canciones que no sean actuales, pero es que de un tiempo a esta parte todo lo que tenga menos de dos años no me interesa, salvo honrosas excepciones. Será la edad, que me hace ser escéptico y paladeador.
Las vueltas que da la espiral de la música... Porque hoy os presento una de esas versiones dolorosísimas que, parida por el talento de un gran músico (¿discutible?, cuando queráis nos pegamos) como es Trent Reznor (aka "el Torrezno", según terminología de mi querido Torombolo) en un momento chungo de su existencia se convierte en el himno de un momento no menos chungo (probablemente más chungo si cabe) para uno de esos monstruos indiscutibles de la historia de la música como es (fue ya, por desgracia) Johnny Cash. A poco que hayáis indagado en las canciones que acompañan desde hace poco a este blog (cortesía de radioblog) os habréis dado cuenta de que aparecía desde hace unas semanas, y justo era que hablase de ella, y aquí está la cosa.
Cash las pasó muy putas en el final de su vida. Con apenas sesenta y cinco años se le diagnosticó una enfermedad neurodegenerativa (conocida como Síndrome de Shy-Drager) que, unida a la diabetes, le dejó baldado (e incluso en silla de ruedas). Los pasados desmanes (tan propios del oficio) y los estragos de la enfermedad, además de dejar su voz aún más cavernosa, le sumió en una continua depresión y un persistente sentimiento de culpa y melancolía que le acompañó hasta el final. Además, su segunda esposa, June Carter, también enfermó y murió cuatro meses antes de que lo hiciera él mismo. Esos son los hechos, y aquí entra en el ruedo nuestro querido Torrezno.
Reznor, hacia 1994, publicó su elepé The Downward Spiral, en alusión no precisamente velada hacia su afición por las drogas más o menos duras. En ese disco incluyó una llamémosle balada titulada "Hurt" en la que desgrana aquello que se siente cuando llegas al límite del aguante físico. Ya se sabe, cómo se siente uno cuando las cosas se desencadenan de tal forma que te sientas en tu trono de mentiras y te colocas tu corona de mierda para despreciarte por haber llegado a tal extremo. Las palabras, más o menos, son las utilizadas por él mismo, como podéis comprobar en la letra que os dejo más abajo.
Johnny Cash sabía muy bien a qué se refería el de Pennsylvania. Él también se había sentado en el mismo trono innumerables veces, vencido por las anfetas y todo tipo de psicotrópicos. Así que no era de extrañar que, cuando eligió algunas canciones para realizar un nuevo disco de versiones (American IV: The Man Comes Around), echara mano de una canción de un artista "de moda" que tratara el tema del desasosiego y la caída en desgracia personal.
Podrían decirse muchas más cosas, pero creo que con eso a mí me vale. Fue el último disco grabado por Cash, y probablemente (a pesar de su dilatadísima carrera) uno de los más aplaudidos. Yo no sé vosotros, pero a mí un hombre de su edad, en el declive de su vida, cantando una cosa así, me pone los pelos como escarpias. Casi puede decirse que es su testamento sonoro, el canto desesperado de un hombre que sabe que le queda poco, y que sabe que ya nada va a ser lo mismo hasta el fin (próximo) de sus días.
La versión prácticamente fue interpretada literal, salvo, curiosamente, un giro "políticamente correcto" al cambiar "crown of shit" por "crown of thorns"-
El disco vendió más de medio millón de copias. La canción versionada fue elegida "single del año" en 2003. La vida tiene esas cosas...
Vaya primero la letra, luego la versión de Nine Inch Nails, y después la de Cash, junto al vídeo que dio la vuelta al mundo.
Que los disfrutéis.
[Un último dato: la casa que sale en el vídeo era en la que vivió Cash los últimos veinte años. Fue destruida en abril de 2007. La última ironía del destino.]
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"Hurt"
I hurt myself today
To see if I still feel
I focus on the pain
The only thing that's real
The needle tears a hole
The old familiar sting
Try to kill it all away
But I remember everything
What have I become?
My sweetest friend
Everyone I know
Goes away in the end
You could have it all
My empire of dirt
I will let you down
I will make you hurt
I wear this crown of shit
Upon my liar's chair
Full of broken thoughts
I cannot repair
Beneath the stains of time
The feelings disappear
You are someone else
I am still right here
What have I become?
My sweetest friend
Everyone I know
Goes away in the end
You could have it all
My empire of dirt
I will let you down
I will make you hurt
If I could start again
A million miles away
I would keep myself
I would find a way
She sends me blue valentines
All the way from Philadelphia
To mark the anniversary
Of someone that I used to be
And it feels just like theres
A warrant out for my arrest
Got me checkin in my rearview mirror
And I'm always on the run
Thats why I changed my name
And I didn't think you'd ever find me here
To send me blue valentines
Like half forgotten dreams
Like a pebble in my shoe
As I walk these streets
And the ghost of your memory
Is the thistle in the kiss
And the burgler that can break a roses neck
It's the tatooed broken promise
That I hide beneath my sleeve
And I see you every time I turn my back
She sends me blue valentines
Though I try to remain at large
They're insisting that our love
Must have a eulogy
Why do I save all of this madness
In the nightstand drawer
There to haunt upon my shoulders
Baby I know
I'd be luckier to walk around everywhere I go
With a blind and broken heart
That sleeps beneath my lapel
She sends me my blue valentines
To remind me of my cardinal sin
I can never wash the guilt
Or get these bloodstains off my handa
And it takes a lot of whiskey
To take this nightmares go away
And I cut my bleedin heart out every nite
And I die a little more on each St. Valentines day
Remember that I promised I would
Write you...
These blue valentines
blue valentines
blue valentines
Los más perspicaces, o mejor aún, aquellos que no tienen otra cosa mejor que hacer que escudriñar los entresijos de este vuestro blog, se habrán dado cuenta de que en el margen derecha hay una nueva ventanita en la que aparece un reproductor adscrito a www.radioblog.com. Es lo más parecido que he podido conseguir a una "radio virtual". Su catálogo no es eterno, pero he ido encontrando de vez en cuando joyitas que ya han aparecido anteriormente en estas páginas, y que a partir de ahora irán saliendo a la luz según me las encuentre. Ahora la cosa se centra sobre todo en Sylvian, pero habrá más, os lo prometo.
No tengo ni idea de cómo lo voy a administrar, pero os sugiero que os deis una vuelta de vez en cuando para ver qué voy encontrando por ahí. Y, por supuesto, de alguna de las canciones prometo escribir su historia, porque no hay nada más maravilloso que una canción con historia.
Que lo disfrutéis, mientras todos los usuarios españoles añoramos aquel pandora.com.
Actualización Parece que me persigue la desgracia cuando intento colgar música en mi blog. Espero que sea pasajero, pero por ahora la cosa no funciona. Ya lo siento...
Mi querido, admirado y no siempre comprendido por el alumnado profesor de literatura medieval, José María Díez Borque, ávido, voraz devorador de anecdotillas con las que nos deleitaba mientras luchaba desaforadamente con un absurdo micrófono transparente (que sonaba menos que su voz cuando hacía uso de él), nos saludó una tarde con un chascarrillo, según el cual decía haber escuchado a un par de señoras, imagino que perladas y "laqueadas", que les gustaban muchos los tres tenores:
-Sí, mujer, José Carreras, Plácido Domingo y Tutto Pavarotti.
Luciano ha muerto. Y si te encuentras a medio camino entre un digno aficionado al bel canto y alguien que detesta a los cantantes de música "seria" que se dedican a hacer bufonadas para ganar dinero, podrás ver en el tenor un tipo afable, admirable y dueño de una voz prodigiosa que, a decir de los entendidos (que dicen entender mucho), ha sido una de las más fascinantes y de mejor timbre de las últimas décadas. Yo no soy ni mucho menos experto, pero reconozco su extraordinario valor bocal. Y no me considero ni mucho menos un anti-tres-tenores sin paliativos, porque supongo que una oportunidad así de forrarte, a pesar del a menudo patético espectáculo, no puede ser desaprovechada tan fácilmente; y si me apuráis un poco, es una buena forma, o una forma como otra cualquiera de acercar eso que llaman "música culta" a quien no lo es, o es culto de otro modo. En fin, que en definitiva, Pavarotti me parecía un buen tipo, y siempre es una lástima que un buen tipo se atreva a dejarnos algo más solos para irse al otro barrio.
De algo sé más, aunque tampoco mucho, no os creáis: de "música moderna". Sobre todo de la que se confunde con mis impulsos vitales. Corría el año del señor de 1995, y los irlandeses U2 atravesaban, desde mi punto de vista, el momento más dulce de su carrera, después de haber publicado Achtung baby y Zooropa, justo antes de perderse irremisiblemente para la ciencia y de haber perdido por completo la inspiración. Era tal la "U2manía" que no había película que no incluyera una canción suya o no había un momento del día en el que no pudieras ver un vídeo suyo en la tele (hubo una época anterior al youtube, os lo prometo).
Por esa época era ya famosísima la amistad que unía al grupo con Pavarotti, sobre todo al histriónico y ególatra (pero buen cantante, eso no me lo puede discutir nadie) Bono con el de Módena. Bien, pues en ese año unos alternativos "U Two" decidieron reinventarse a sí mismos en un grupo nuevo llamado Passengers (en el que incluyeron, puesto por el ayuntamiento en los conciertos y apariciones en vivo, al propio Brian Eno, mítico productor de todo el tinglado y ocasional teclista para la ocasión), con el que editaron un único disco titulado "Original soundtrack 1" y en el que, además de varios cortes inclasificables, se incluía la canción de la que hoy os hablo, "Miss Sarajevo".
Único single del álbum, fue compuesta por Bono e interpretada por él y Luciano. La historia de la canción narra un hecho ocurrido durante la feroz Guerra de los Balcanes, en la que era común que la población civil muriera por los ataques de serbios, musulmanes y croatas, y por las balas de algún francotirador, apostados en muchos tejados para asesinar, aleatoriamente, a aquel que pasara por delante de su mira. En medio de este caos, algunos resistentes pretendían continuar sus vidas con un mínimo de normalidad, y se les ocurrió organizar un desfile de moda en el que elegir a la reina de la belleza de esa ciudad fantasma que estaba siendo destrozada entre todos. El concurso, como un patético y desesperado lamento,
acabó cuando las escasas participantes desplegaron una pancarta en la que se leía "no dejéis que nos maten". La leyenda urbana cuenta que la joven que resultó ganadora acabó a los pocos días tendida en la calle con un tiro descerrajado en su cabeza, lo que inspiró la canción. No he podido corroborar ese dato, pero la historia ya es de por sí suficientemente alucinante como para necesitar ese epílogo.
Aquí os dejo con el vídeo del tema. Podéis criticar su música, o no, pero no hay nada más emocionante que una canción con una larga historia detrás.
Sirva también como homenaje al tenor italiano, al que podéis ver muy ufano, compartiendo escenario con el grupo. El modo en el que se eleva su voz en medio del crescendo del tema es una de las imágenes sonoras que me llevan acompañando desde hace más de diez años. Espero que también os guste a vosotros, queridos lectores.
Cuando el amor platónico se apodera de ti llegas a pensar que la persona amada (que no amante) vive en un mundo onírico en el que los suplicios de la vida "normal", "terrenal", no pueden afectarle. No puedes creerte que se dedique a algo tan prosaico y tan desprovisto de interés como perder el tiempo buscando una casa. Pues en eso he estado inmerso en las últimas semanas. Y dado cómo está el panorama, mi búsqueda es aún menos glamurosa y apasionante, pues es tal el estado de esperpento que tiene hoy día la búsqueda de una vivienda digna que si te hablan de que es un derecho fundamental no sabes si reírte o atacar la yugular del que tal cosa afirma. A pesar de todo en breve estaremos mudados, y en una casa bonita, confortable y en magnífica zona. Me temo que esta página será testigo de las posibilidades que me brinda la D70. Sólo os resta un poco de paciencia. Como aperitivo puedo deciros que desde mis ventanas se ve el edificio de la Telefónica madrileño.
A estos tiempos de vorágine y ansiedad debe oponerse la contención de una banda desbocada habitualmente, los Dirty Three, liderados por Warren Ellis, violinista de The Bad Seeds y que aquí se dejan mecer por la sensibilidad y la belleza de la voz de Chan Marshall, fuera del abrigo que le da su alter ego Cat Power.
A falta de un audio que esté a la altura, os dejo con su versión de youtube.
Y os animo a leer la letra, creada por la propia Chan, de esta maravilla que se llama "Great Waves".
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Great Waves, de Dirty Three, con voz y letra de Chan Marshall
Last boat, stand in a river;
Muddy river, how I love her
Hawk flying is fooling his folly
Gas hurricanes spray over Heaven
Weeping willow is bawling the light
On fire.
Humans running for cover,
Wishing for life, gripping the light
House lift up, trees lift up
Cars intersect in the middle of the sky.
O time before, no pull, no gravity on the ground
Givin' up--it's over
The world's weight is over
The limit
Our bodies are exploding
As the sky spills through our mouths.
All the blue blood is flowing
The cities, its contents have been ripped out.
The world is gone.
Did you know it would last this long?
You made it to the dark, now you're gone.
You are gone.
Great waves
Frozen in a secret space
A great big place,
Dark-spilling universe.
Last boat, stand in the river.
[Del elepé Cinder].
El mundo se acaba. O es que el mundo lleva ya un tiempo acabándose...
Este puente forzoso está coincidiendo en Madrid con unos días de insultante buen tiempo. Desde mi ventana el espectáculo de color es maravilloso, tras haber sufrido durante muchos días las inclemencias del tiempo (y lo dice uno que adora la lluvia, pero que también sabe que todo en esta vida tiene un límite). Apenas un leve jirón de nube mancha el azul inmaculado del cielo, como podéis ver en las fotos que ha captado mi cámara.
Pues bien, aquí va la que probablemente sea su canción más conocida, "Streets of your town". Una maravillosa canción que no necesita presentaciones y que, ahora más que nunca, se la dedico a ese amigo que me lee y que sabrá disfrutar como nadie de ella. Espero que nada enturbie, ni una disparidad de criterios, ni una salida de tono, lo mucho que creo en nuestra amistad.
[Nota: mientras consigo que castpost me funcione, os dejo con el añejo vídeo de la canción que podéis ver en el bendito youtube, nuestra memoria visual colectiva, y así podremos recordar al bueno de McLennan cantando feliz, como si aún estuviera entre nosotros.]
[Nota 2: ¡ya funciona!; podéis escucharla si pincháis abajo.]
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The streets of your town, de The Go-Betweens
[Chorus]
Round and round, up and down
Through the streets of your town
Everyday I make my way
Through the streets of your town
Don't the sun look good today?
But the rain is on its way
Watch the butcher shine his knives
And this town is full of battered wives.
Chorus
I ride your river under the bridge
I take your boat out to the reach
Cos I love that engine roar
But I still don't know what I'm here for.
Chorus
They shut it down
They closed it down
They shut it down
They pulled it down.
Chorus
Podríamos decir que ésta es una canción "estentórea", dado el cariz que ha tomado esta sección, pero el otro día volví a escucharla y no pude por menos que incluirla en esta categoría porque simplemente me parece una maravilla.
El mundo de las bandas sonoras es fascinante. Gracias a recopilar decenas de ellas he podido acceder a canciones que de otra forma no hubiera podido escuchar ni paladear. Una de ellas es la banda sonora de la película de los CohenO brother, where art thou?, una extravagante delicia que si bien podríamos decir que es un título menor en la filmografía de los hermanos frente a obras maestras como Fargo, Muerte entre las flores o las desmesurada El gran Lewobski, si que es una espléndida y divertídisima adaptación de La Odisea y el mito de Ulises en la América profunda de la gran depresión. George Clooney, John Turturro, Tim Blake Nelson y Holly Hunter están magníficos, y la película entera destila una peculiar y delirante atmósfera como sólo los de Minneapolis pueden crear. Si no la habéis visto, o mejor decir, si no habéis visto ninguna de ellas, ya estáis tardando...
La película y el disco homónimo se abre con esta brutal composición de un desconocido para mí James Carter, como todos los intérpretes del disco. Como podréis comprender, no soy ducho en la música sureña, y lo cierto es que es la típica música que "está bien para un rato", pero esta pieza es especial por muchos motivos. Al igual, aunque salvando todas las distancias el mundo, que el palo flamenco del martinete, en esta canción un coro de supuestos prisioneros cantan, con inusitada emoción, una tonada al ritmo de sus picos, que destrozan con fuerza y un rítmico ruido metálico las piedras que jalonan una carretera. Es un comienzo de película increíble, y el sonido de los picos rompiendo la piedra se me antoja (a pesar del tono jocoso de toda la cinta) todo un canto a la dureza de los trabajos forzados y de la esclavitud, aunque en este caso supuestamente se trata de condenados por algún delito. Lo cierto es que ese "clac... clac", así como esas increíbles voces entonando a voz en grito la letra de la canción ponen los pelos de punta.
En fin, juzgad vosotros. Sé que es una canción extraña para ser incluida aquí, pero qué queréis que os diga, a mi me vuelve loco.
En este caso no os faciliataré la letra porque me ha sido imposible conseguirla, aunque no parece difícil adivinar de qué asunto trata.