La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Categoría: Lugares para perderse

El románico del Valle del Boí

Mágicas torres de varios pisos erigidas en piedra hace siglos. Espléndidos paisajes recortados de montes, floresta y cielos azules. Piedras casi milenarias que me dejaron atónito, tanto o más que la visión de los frescos de esas mismas iglesias conservados en el MNAC. Una jornada única que tuve la suerte de vivir este verano y que aquí consigno (ya iba siendo hora) en algunas fotos para que disfrutéis también vosotros, queridos lectores.

P.D.: El perro y el gato que aparecen se unieron a la fiesta. Agradecérselo a ellos...
P.D. 2: La hospitalidad de sus gentes sería algo en la que ahondar con más detenimiento. Digamos que están celosos de la masa turística, exactamente lo mismo que me ocurrió a mí, sólo que no tengo la suerte de haber nacido allí.

September is here again

La sequedad creativa, como las vaginales, suelen necesitar de una pomada que facilite la penetración, en este caso de ideas. Pero septiembre es mes benevolente, pues puede considerarse aún verano, y en nuestras mentes, sobre todo de los “agosteros”, aún permanecen calientes los recuerdos de las últimas vacaciones, que son muchos y muy placenteros. Así que no hay mejor pomada que la tardío-estival.

Pues en vacaciones se aprende mucho. Se aprende a aprovechar el tiempo para ponerse al día en el actual deporte nacional de todo hombre moderno que se precie: ver series de televisión. Soy tan viejuno que ando aún poniéndome al día con Los Soprano, y paladeando los viejos capítulos de Doctor en Alaska, a los que sólo les ha pasado el tiempo por encima por el estilismo de sus personajes (y algunas piezas de mobiliario, bien es cierto). Y, qué queréis que os diga, disfruto como una perra.

Por ejemplo, también se aprende en vacaciones que en ocasiones la sempiterna (vista desde el Foro) sequedad (y esta vez verbal) de los habitantes de los Països Catalans es una cualidad francamente bien merecida, porque los restauradores del Valle del Boí son tela (no así el resto de Cataluña, que conste). Eso sí, viven en una de las tierras más hermosas que conozco, y el patrimonio artístico que manejan causa verdadera emoción. Tiempo tendré de explayarme un poco más con este tema, pues lo merece, pero puedo adelantar que lo primero que hice cuando vi la conmovedora belleza de la iglesia de Santa Eulalia d’Erill la Vall fue abrazarme a una columna emocionado (y hay testigos).

Hay temas más luctuosos, y emocionantes paisajes que contar, y estudios antropológicos de los habitantes de la isla mallorquina que desarrollar, pero eso se irá andando. Ahora este vuestro blogger anda asimilando noticias difíciles de digerir, pero ya se sabe que los tropiezos son necesarios para tirar para adelante con mayor impulso. Eso, o definitivamente soltamos una bomba de neutrones en medio de cualquier plaza, pero eso no es políticamente correcto, y queda feo en este mundo tan pulcro, sano y postmoderno.

Polidori ya está entre vosotros. Respirando, y más renqueante que erguido, pero vivo, vive el demiurgo, y con ganas (por fin, después de esa sequedad) de que sepáis de él.

P.D.: La foto de arriba fue tomada en un hermoso atardecer mallorquín. Dentro de poco os “deleitaré” (léase “daré el coñazo”) con alguna más. Y el título del post hace referencia a una canción del bueno de Sylvian. Podéis escucharla aquí.

P.D.2: No, no me he leído a Larsson, lo siento.

Ávila sin mística

Porque Ávila es mística, y en cierto modo quieta, aunque sospecho que fuese mucho (incluso) más quieta antaño. Ahora luce turística y hasta dicharachera, con esos especímenes que suelen poblar todas las ciudades de provincias, a bordo de artefactos tuneados. Ávila, la de pedazos anatómicos incorruptos, viejos inquisidores y místicos poetas; la de las murallas mejor conservadas de Europa (tremendas murallas) y la catedral gótica más temprana; la de San Vicente románica, con su cadáver de olmo centenario y su rosa juradera; la de las callejas y el sol tostado de atardecer, es la ciudad perfecta del fin de semana, de la buena carne y la noche tranquila, la del fresquito de verano y el calor benevolente. Y de todo eso, vayan algunas fotos.

Mañana La Coctelera está de cumpleaños. Intentaremos pasarnos, a ver qué se cuece.

El Comando Filológico en Euskadi

Sí, así es. El Comando Filológico estuvo el puente pasado por tierras euskaldunas. Y como era de esperar, fue un viaje espléndido, no sólo por el tiempo, que fue mucho más que benévolo, sino también por volver a poder disfrutar de la bendita tierra vasca, algo que procuro hacer siempre que puedo. Y como no podía ser de otra forma, el Comando se hizo notar nada más traspasar la "frontera" entre Castilla y Euskadi, por el imponente puerto de Orduña, cuyo cartel fue debidamente corregido. Véase a Innes en plena acción:

Y, como ya es habitual en las acciones del Comando, acá está el resultado (debe advertirse de que, como no disponíamos de rotulador blanco, he hecho una simulación con Photoshop, para que se vean mejor las intenciones):

Acciones del Comando aparte, nunca me cansaré de alabar los rincones tantas veces visitados de estas tierras, sobre todo del valle de Ayala y del norte de Vizcaya. Y qué decir de Bilbao, una de esas ciudades que siempre sorprenden, no sólo porque ya antes la consideré hermosa, a pesar de la supuesta y sempiterna fealdad que se le achaca, sino porque hay que reconocer que cuando las autoridades saben hacer bien las cosas las hacen (y sabéis que suelo siempre criticarles lo contrario). La ciudad está espléndida, muy hermosa y transitable. Quizá "las siete calles" hayan perdido el sabor de antaño, pero hay que reconocer que el Arenal está francamente bonito, especialmente bonito, lo que unido a la socarronería y cordialidad de siempre de los lugareños y lo "andable" que está la ciudad se ha obrado el milagro: la vieja ciudad gris e industrial ha pasado a ser una hermosa ciudad que no sorprende nada que sea ya calificada de "turística", imagino que para regocijo de los de "El Bocho" y sorpresa de los foráneos. Tengo ganas de volver, a ser posible un día de diario, para pulsar el ritmo (de hecho sólo estuvimos de noche) de la ciudad, pues me he llevado una gratísima sorpresa.

De lo demás, los rincones de siempre igual de hermosos. Pero este post es más que nada para que visitéis las pocas fotos que he subido a flickr, entre ellas ésta de uno de mis rincones favoritos del mundo mundial ya en el anochecer: el cabo Machichaco.

Y una cosa más: una foto que me hizo Innes mientras hacía la foto anterior. La verdad es que me encanta, y, bueno, uno también tiene su corazoncito ególatra:

No dejéis de visitar mi cuenta en flickr. Pronto estaré de vuelta con más temas, y con más tiras de Innes, que sé que las estáis esperando.


Nota: Hemos cambiado de estación y de portada. Llegó al fin la primavera. Y como era de esperar, os dejo con la cabecera de la estación anterior, del viejo amigo Friedrich, Paisaje de invierno (1811, Staatliche Museum, Schwerin).

Cementerios

Si me leéis habitualmente ya sabréis de mi fascinación por los cementerios. Tengo muchas fotos en ellos, e incluso algunas me gustan especialmente. Iré subiendo las que crea conveniente de vez en cuando a mi cuenta de flickr, a la que podéis acceder desde la pestaña lateral o directamente desde este enlace:

http://www.flickr.com/photos/las_manos_en_los_bolsillos.

Soy aprendiz de mucho y maestro de poco. La fotografía es otra de las cosas a las que dedico mucho tiempo, y con gusto. Así que no me juzguéis muy duramente, porque, como dice la canción, sólo estoy aquí para divertirme.

Cambio y corto

Mis muy queridos lectores, los de siempre y los que os habéis incorporado hace poco: Polidori, con las manos más en los bolsillos que nunca, se ausenta durante una temporadita a disfrutar de un (creedme) merecido descanso estival. Hasta septiembre no voy a aparecer por estas páginas, si no es para algún comentario a vuela pluma. Ya sabéis por otras ocasiones parecidas que me suelo regir por años lectivos, así que puede decirse que acabo de terminar un año, y no parece que me hayan quedado muchas para septiembre. Porque en septiembre habrá cosas nuevas, pero eso ya se verá. Incluso puede que me abra una cuenta en flick, quién sabe.

Antes de marcharme os dejo con algunas fotillos. Así pruebo las aplicaciones de mi nuevo iMac, con el que estoy encantado.

Primero, una luna veraniega entre agujas centenarias. Sí, las motas que se ven son pájaros que no querían ser eliminados por el Photoshop.

Hace mucho que la buena de Pitu no aparece por aquí. Lo cierto es que el calor la tiene aplastada, como ya ocurriera hace un año y como le ocurre todos los años. Anda maullando y persiguiéndome por toda la casa inquiriéndome con maullidos que supongo que querrán decir algo así como: "tío, eres capaz de sacarte de la manga comida recién hecha y agua fresca y no eres capaz de bajar este calorazo... ¡pues vaya!". En fin, aquí está la pobre, literalmente derrengada.

El Comando Filológico nos descansa, por supuesto, pero estas fotos tienen ya un tiempo, y hacía tiempo que quería subirlas. Es este un Mostoles horrendo...

que se convierte en un Móstoles como el demiurgo manda.

En septiembre habrá más actuaciones. Lo prometemos.

Poco más. Una hermosa (al menos para mí) vista de la Gran Vía al atardecer.

Y una foto de la plaza del Cristo de los Faroles de Córdoba con una luz mágica (y un calor que ni pa qué, pero eso aquí no se nota).

Me despido. Que seáis muy felices, lo paséis en grande y sigáis creciendo.

Y no olvidéis supervitaminaros y mineralizaros.

¡Ah, la noche en la Gran Vía...!

Ibérico

Muchos son ya mis excursiones (e incursiones) a Huelva, y en muchas ocasiones he pensado que, ya que algunos tienen la suerte de conocer en sus viajes a gente famosa e interesante, mientras que yo tengo la suerte de conocer cómo se crían los cerdos ibéricos, podría compartirlo con mis lectores.

Bueno, esto es una chorrada, pero nadie con una cámara en la mano puede resistirse a que quede constancia de esto:

Queda muy poco consuelo al saber que, antes de ser deglutidos con fricción por los humanos, estas hermosas criaturas pastan a sus anchas por las dehesas que unen la Huelva más occidental con Portugal. Y son animales curiosos y tímidos, a partes iguales.

Y sus crías son muy suaves al tacto. Demasiado suaves.

En fin, yo no soy el más indicado para criticar. Si lo crees oportuno ya sabes lo que tienes que hacer.