Categoría: Lugares para perderse
25 Junio 2009
Porque Ávila es mística, y en cierto modo quieta, aunque sospecho que fuese mucho (incluso) más quieta antaño. Ahora luce turística y hasta dicharachera, con esos especímenes que suelen poblar todas las ciudades de provincias, a bordo de artefactos tuneados. Ávila, la de pedazos anatómicos incorruptos, viejos inquisidores y místicos poetas; la de las murallas mejor conservadas de Europa (tremendas murallas) y la catedral gótica más temprana; la de San Vicente románica, con su cadáver de olmo centenario y su rosa juradera; la de las callejas y el sol tostado de atardecer, es la ciudad perfecta del fin de semana, de la buena carne y la noche tranquila, la del fresquito de verano y el calor benevolente. Y de todo eso, vayan algunas fotos.


Mañana La Coctelera está de cumpleaños. Intentaremos pasarnos, a ver qué se cuece.
servido por polidori
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28 Marzo 2009
Sí, así es. El Comando Filológico estuvo el puente pasado por tierras euskaldunas. Y como era de esperar, fue un viaje espléndido, no sólo por el tiempo, que fue mucho más que benévolo, sino también por volver a poder disfrutar de la bendita tierra vasca, algo que procuro hacer siempre que puedo. Y como no podía ser de otra forma, el Comando se hizo notar nada más traspasar la "frontera" entre Castilla y Euskadi, por el imponente puerto de Orduña, cuyo cartel fue debidamente corregido. Véase a Innes en plena acción:

Y, como ya es habitual en las acciones del Comando, acá está el resultado (debe advertirse de que, como no disponíamos de rotulador blanco, he hecho una simulación con Photoshop, para que se vean mejor las intenciones):
Acciones del Comando aparte, nunca me cansaré de alabar los rincones tantas veces visitados de estas tierras, sobre todo del valle de Ayala y del norte de Vizcaya. Y qué decir de Bilbao, una de esas ciudades que siempre sorprenden, no sólo porque ya antes la consideré hermosa, a pesar de la supuesta y sempiterna fealdad que se le achaca, sino porque hay que reconocer que cuando las autoridades saben hacer bien las cosas las hacen (y sabéis que suelo siempre criticarles lo contrario). La ciudad está espléndida, muy hermosa y transitable. Quizá "las siete calles" hayan perdido el sabor de antaño, pero hay que reconocer que el Arenal está francamente bonito, especialmente bonito, lo que unido a la socarronería y cordialidad de siempre de los lugareños y lo "andable" que está la ciudad se ha obrado el milagro: la vieja ciudad gris e industrial ha pasado a ser una hermosa ciudad que no sorprende nada que sea ya calificada de "turística", imagino que para regocijo de los de "El Bocho" y sorpresa de los foráneos. Tengo ganas de volver, a ser posible un día de diario, para pulsar el ritmo (de hecho sólo estuvimos de noche) de la ciudad, pues me he llevado una gratísima sorpresa.
De lo demás, los rincones de siempre igual de hermosos. Pero este post es más que nada para que visitéis las pocas fotos que he subido a flickr, entre ellas ésta de uno de mis rincones favoritos del mundo mundial ya en el anochecer: el cabo Machichaco.

Y una cosa más: una foto que me hizo Innes mientras hacía la foto anterior. La verdad es que me encanta, y, bueno, uno también tiene su corazoncito ególatra:
No dejéis de visitar mi cuenta en flickr. Pronto estaré de vuelta con más temas, y con más tiras de Innes, que sé que las estáis esperando.
Nota: Hemos cambiado de estación y de portada. Llegó al fin la primavera. Y como era de esperar, os dejo con la cabecera de la estación anterior, del viejo amigo Friedrich, Paisaje de invierno (1811, Staatliche Museum, Schwerin).

servido por polidori
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17 Diciembre 2008

Si me leéis habitualmente ya sabréis de mi fascinación por los cementerios. Tengo muchas fotos en ellos, e incluso algunas me gustan especialmente. Iré subiendo las que crea conveniente de vez en cuando a mi cuenta de flickr, a la que podéis acceder desde la pestaña lateral o directamente desde este enlace:
http://www.flickr.com/photos/las_manos_en_los_bolsillos.
Soy aprendiz de mucho y maestro de poco. La fotografía es otra de las cosas a las que dedico mucho tiempo, y con gusto. Así que no me juzguéis muy duramente, porque, como dice la canción, sólo estoy aquí para divertirme.
servido por polidori
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8 Agosto 2008
Mis muy queridos lectores, los de siempre y los que os habéis incorporado hace poco: Polidori, con las manos más en los bolsillos que nunca, se ausenta durante una temporadita a disfrutar de un (creedme) merecido descanso estival. Hasta septiembre no voy a aparecer por estas páginas, si no es para algún comentario a vuela pluma. Ya sabéis por otras ocasiones parecidas que me suelo regir por años lectivos, así que puede decirse que acabo de terminar un año, y no parece que me hayan quedado muchas para septiembre. Porque en septiembre habrá cosas nuevas, pero eso ya se verá. Incluso puede que me abra una cuenta en flick, quién sabe.
Antes de marcharme os dejo con algunas fotillos. Así pruebo las aplicaciones de mi nuevo iMac, con el que estoy encantado.
Primero, una luna veraniega entre agujas centenarias. Sí, las motas que se ven son pájaros que no querían ser eliminados por el Photoshop.
Hace mucho que la buena de Pitu no aparece por aquí. Lo cierto es que el calor la tiene aplastada, como ya ocurriera hace un año y como le ocurre todos los años. Anda maullando y persiguiéndome por toda la casa inquiriéndome con maullidos que supongo que querrán decir algo así como: "tío, eres capaz de sacarte de la manga comida recién hecha y agua fresca y no eres capaz de bajar este calorazo... ¡pues vaya!". En fin, aquí está la pobre, literalmente derrengada.




El Comando Filológico nos descansa, por supuesto, pero estas fotos tienen ya un tiempo, y hacía tiempo que quería subirlas. Es este un Mostoles horrendo...

que se convierte en un Móstoles como el demiurgo manda.

En septiembre habrá más actuaciones. Lo prometemos.
Poco más. Una hermosa (al menos para mí) vista de la Gran Vía al atardecer.

Y una foto de la plaza del Cristo de los Faroles de Córdoba con una luz mágica (y un calor que ni pa qué, pero eso aquí no se nota).

Me despido. Que seáis muy felices, lo paséis en grande y sigáis creciendo.
Y no olvidéis supervitaminaros y mineralizaros.
servido por polidori
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23 Enero 2008
11 Diciembre 2007
Muchos son ya mis excursiones (e incursiones) a Huelva, y en muchas ocasiones he pensado que, ya que algunos tienen la suerte de conocer en sus viajes a gente famosa e interesante, mientras que yo tengo la suerte de conocer cómo se crían los cerdos ibéricos, podría compartirlo con mis lectores.
Bueno, esto es una chorrada, pero nadie con una cámara en la mano puede resistirse a que quede constancia de esto:









Queda muy poco consuelo al saber que, antes de ser deglutidos con fricción por los humanos, estas hermosas criaturas pastan a sus anchas por las dehesas que unen la Huelva más occidental con Portugal. Y son animales curiosos y tímidos, a partes iguales.
Y sus crías son muy suaves al tacto. Demasiado suaves.
En fin, yo no soy el más indicado para criticar. Si lo crees oportuno ya sabes lo que tienes que hacer.
servido por polidori
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29 Junio 2007
Lo bueno de los viajes, aunque sean casi domésticos, siempre son las sorpresas. No os voy a dar el coñazo con las decenas de fotos que he hecho a dos interesantísimas poblaciones, Daroca y Medinaceli (especialmente la segunda, verdadero paraíso de piedra y tranquilidad), pues no es ese el motivo de este post, sino que voy a contaros algo que es poco conocido, salvo para los de la zona, y que, aunque aparezca en la mayoría de las guías, no se ha sabido sacarle suficiente partido turístico (y de hecho está un pelín abandonada): la Mina de Daroca.
Daroca es una población con un trazado eminentemente defensivo. Tanto es así que tenía todos los contornos amurallados, como otras poblaciones cercanas de ese mismo territorio fronterizo (el mejor ejemplo puede ser la maravillosa Albarracín). No soy experto en el tema, pero por lo que sé, el original baluarte romano que cuidaba el paso de la vía Laminium, y que fue el verdadero germen de la población, se quedó "corto" en cuanto que la ciudad creció en época árabe, y más aún en la medieval, cuando la población obtuvo el fuero por parte de Ramón Berenguer IV para convertirse en la capital de la famosa Comunidad de Daroca (hoy conocida como Campo de Daroca, una comarca de gran importancia histórica). Vamos, que Daroca ha sido una población constantemente deseada, tanto en época romana como en la árabe y en la cristiana, y también disputada en los enfrentamientos entre aragoneses y castellanos, pues no en vano Daroca estaba en pleno camino real entre Castilla y Cataluña.

Sin embargo, Daroca está "en mal sitio". Entendedme bien: no es un lugar para colocar una población de estas características, pues las precipitaciones, inclementes en épocas otoñales y supongo que primaverales, azotan con fuerza y anegan los alrededores de ese "hoyo" en el que se encuentra la ciudad. Esa es la razón de la inusitada anchura que tiene la imponente Puerta Baja, impropia de una población de ese tamaño, comparada con otros grandes portalones, como los de Burgos. Y la razón es, simple y llanamente, dejar pasar el agua, que baja como un torrente en las peores épocas. De hecho, se exhibe una piedra de molino que, en una de esas riadas, y cuando era imposible abrir las puertas por la presión, las rompió de un gran golpe cuando se dirigía hacia ellas arrastrada por la corriente (y no me quiero ni imaginar cómo debía ser la corriente para arrastrar semejante pedrusco). Leyenda o no, la rambla que es la calle mayor se convierte en un sumidero. Y ahí empieza la historia de la Mina de Daroca.

Podéis tirar de Wikipedia para enteraros de los detalles, pero lo básico es lo siguiente: ¿cómo solucionar el problema que ocasionan las riadas en Daroca? Pues ahí viene la increíble obra de ingeniería de La Mina, un túnel horadado en plena montaña de seiscientos metros de longitud, seis metros de anchura y diez metros de altura. ¡Y fue construida entre 1550 y 1560! La sensación que se tiene dentro de ella es alucinante. Imaginaos lo que tuvo que ser semejante trabajo de precisión, con dos cuadrillas de operarios que se encontraron cinco años después de excavar "a ciegas". Imaginad lo que tuvo que ser el momento del encuentro...
Bueno, pues allá van unas fotos de La Mina.




Pero... ¿qué es esa luz que asoma en mitad de la mina? ¿Un fantasma? Ampliémoslo:


No es un truco. Imagino que será un efecto óptico de la luz al pasar por el objetivo de la cámara, pero... a que acojona, ¿eh?

No sé, quizá se lo pregunte a Iker... Aunque seguro que alguien sabe explicarlo mejor.
En cualquier caso, es una lástima que La Mina esté tan abandonada.
Os dejo también con una foto de la maravillosa iglesia románica de San Miguel.

¡Ay!, esos fines de semana...
servido por polidori
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16 Septiembre 2006
No tengo mucho que contaros, pero de una cosa sí que me he cerciorado hoy... ¡qué hermosa es la luz de Madrid, y que bonito está El Retiro a la luz del atardecer!




Son fotos tomadas de forma apresurada en el estanque en un descanso del aluvión de fotos que he hecho a mis sobrinos. ¡Con esa luz lucían bonitas hasta las letras de las entradas!


Espero ir un día con más tiempo y echar unas cuantas más.
servido por polidori
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