La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Reflexiones sobre la muerte (por culpa del cine)

Jamás pensé que mi primer "artículo" de este blog iba a tratar sobre semejante tema, pero dos películas (¡ay, bendito DVD!) me han hecho reflexionar sobre el paso del tiempo y la muerte. Claro, que pensándolo bien la segunda de ellas tiene sentido que me lleve a pensar en ello, pero la primera no debería, en un principio, hacerlo, pero así fue. Intentaré explicarlo, y prometo no extenderme demasiado.

Bueno, a una gran amiga le debo el haber visto Antes del amanecer y Antes del atardecer. No es el momento de juzgar a ambas, pues tienen muchas luces y algunas sombras, pero el personaje de Julie Delpy (que por cierto tiene mi misma edad, lo cual es posible que tenga algo que ver) decía algo que, desde sus supuestos veintitrés años, me llamó mucho la atención. Textualmente: "creo que temo a la muerte las veinticuatro horas del día". Y me dije "coño, eso te suena de algo, no". Bueno, no es tan exagerado, bien es cierto, pero de algún modo siempre ha estado ahí, sobre todo cuando piensas en el destino, y todas esas cosas. Supongo que de ahí viene mi afición por los cementerios (quizá algún día os hable de ello), a pasearme entre tumbas para mí anónimas, sobre todo en cementerios antiguos y algo descuidados, como una especie de homenaje a todos esos muertos a los que ya poca gente conoce y que atestan algunos camposantos de nuestras ciudades. No puedo por menos recomendaros un tranquilo paseo en un día otoñal por la madrileña Sacramental de San Justo. Espero que no me tildéis de rarito por esta peculiar manía, pero tiempo hay para todo, y este es un momento "vital" como otro cualquiera. Para hablar de temas más livianos ya habrá tiempo, os lo prometo.

Sin embargo, en el caso de la segunda, que sí es cierto que suma muchas sombras (entre ellas ese tufillo horteringui, propio de las pelis de los primeros ochenta), si me ha parecido preclara la revisión (en el sentido literal del término de ver "otra vez") de En el estanque dorado. Sobre todo el fascinante personaje de Henry Fonda. Bueno, "personaje", ¿acaso no es él mismo quien se asoma a la pantalla y deja un testamento cinematográfico que te deja sin aliento? Pues bien, no soy muy dado a las lágrimas fáciles, pero he llorado como un chiquillo. Debo primero advertir que una de las razones de ellos es la reciente desaparición de mi padre, a quien también me he prometido a mí mismo honrar su memoria cómo se merece desde este blog (comprenderéis que sea un tema complicado que necesita de todas mis habilidades como narrador). Lo cierto es que, ¡Dios!, he visto la faz de mi padre, cetrina, marmórea, en el rostro de Fonda retorcido de dolor después de un ataque cardíaco. Pues bien, por si no lo sabéis, Fonda no pudo ir a recoger su merecido Oscar porque estaba muy enfermo, y cinco meses después de la ceremonia falleció. ¿No os parece fascinante que una persona que se sabía a las puertas de la muerte, una persona que no finge ser viejo y enfermo, sino que lo es, tenga tal capacidad interpretativa y tales cojones (perdón por la ordinariez) de representar su casi fallecimiento poco antes de morir? Lo dicho, fascinante. Eso me recuerda a un escritor (por favor, si alguien sabe quién es que me lo diga, pues no recuerdo su nombre) que narró su suicidio mucho tiempo antes de que ocurriera.

Espero tener tiempo de escribir sobre este tema con más profundidad más adelante, pero quizá hoy tenía ganas de reflexionar (estentóreamente) sobre ello.

Nota: ¿Y qué me decís de Jane Fonda? ¿Enfrentarse a los demonios de la propia relación con su padre en la pantalla? No soy gran admirador suyo, pero hay que tener bemoles...

8 comentarios

  1. A veces, para muestra no basta un botón.
    Ampliando la lista te sugiero, "Todo por amor", "Quedate a mi lado", "Perros de la calle", "Mas alla de los sueños"
    Todas estas peliculas tocan de forma diferente, la idea poetica de la muerte.
    pero la pregunta es, ¿Quién puede decir a ciencia cierta, què es la Muerte?

  2. Amparichu

    Supongo que la muerte es un tema con mucho jugo, y también que por
    mucho que se le exprima van a salir gotas. Es una bonita reflexión
    la que has hecho. Si puedo hablar de mi particularmente, más que la
    muerte en si, es la consciencia de la muerte, son esos instantes en
    los que sabemos a ciencia cierta que vamos a morir. Eso me da mucho
    miedo, que haré? que pensaré? A veces me imagino la siguiente
    situación, sé que me voy a morir y quiero hacerlo de forma
    tranquila, quiero que me dejen en paz. Solo veo gente a mi
    alrededor que me llora, que me toma de la mano... y a mi me
    gustaría mandarlos a tomar viento, quiero estar sola!!. Es esto
    egoísmo? Si lo hiciera o quisiera hacerlo lo respetarían? Y si solo
    funcionara mi mente?, si no pudiera hablar?, o hacer nada?. Me da
    miedo. Y como leí hace poco, tampoco quiero que mi epitafio diga
    "Murió estando vivo". No quiero pensar que la muerte me ronda
    siempre, y que es la única carrera que no voy a ganar. Quiero
    vivir, quiero amar y ser amada, quiero aprender y equivocarme,
    quiero vida!!! mientras viva. Y por esta razón, tampoco espero
    aprovechar cada segundo de mi vida, solo quiero ser una persona
    auténtica, entera; y que la gente que me rodea pueda decir "Vivió
    mientras estaba viva". Hace muy poquito me enteré de la muerte de
    un amigo al que no había visto hace años, lloré, y no tanto por él
    sino por mi, porque si muriera ahora no sabría cuanto he vivido. Y
    hecha la reflexión de la muerte, que opináis del suicidio?. Sigo
    pensando en los segundos de consciencia previos al paso al otro
    mundo, y si te arrepientes?. Que forma más horrible de acabar
    sabiendo que ya no hay vuelta atrás!

  3. La peor muerte no es la física, es la espiritual, la muerte en vida. Hay tantos jóvenes de 30 años ya casi muertos, con una hipoteca que les agobia, un trabajo que no les gusta, y sin un blog donde abrirse al mundo :-) Te animo a investigar y escribir sobre la muerte, estoy convencido de que cuanto más se llega a comprender, más intensa y con sentido es la vida.

  4. No me asusta la muerte. Es, como digo siempre, la única certeza que tengo, es inherente a la vida.

    Nací cinco años antes de que Paquito desapareciera y este país empezara su lenta transformación hasta convertirse en lo que es actualmente, y moriré en algún momento, más tarde o más temprano, entre ahora mismo y el resto de mi vida.

    La muerte es algo cercano, acechante. Lo vives de lejos, en las películas, en los familiares de conocidos. Y de cerca cuando desaparece alguien importante en tu vida. Pero estamos destinados y predestinados a llegar a ella.

    Y sobre los cementerios, que también me gustan, aunque como obra arquitectónica, porque no guardo ningún tipo de culto a los muertos, os recomiendo uno fantástico que hay en Comillas, Cantabria.

    Tu reflexión sobre Fonda, genial :)

  5. Hola Albanta

    No se teme a la muerte por sí misma. A la muerte se le teme por el dolor. Otra cosa es temer a lo que pueda o no haber después. El que no haya nada produce miedo el vacío. Y si hay algo, se teme por no saber cuál es su naturaleza. La muerte es un tema denso y complejo, pero a la vez muy sencillo. Me temo que seguiremos profundizando en ella.

    Pues yo soy de un año antes que tú, por lo que veo. A Paquito le recuerdo de cuando era muy pequeño. Ya vamos pa viejos, compañera...

    Prometo publicar pronto un post sobre la Sacramental de San Justo (en Madrid) que seguro que te va a gustar. Y el cementerio de Comillas no lo conozco, pero me lo apunto.

    Besos

  6. Irene leon

    La vida no tiene sentido solo son las vacasiones de la muerte, solo es un sueño del cual tarde o temprano vaz a tener ke despertar te guste o no.
    Encerrada en mi mundo kiero salir corriiendo sin ningun rumbo y dejar de vivir, la vida es muy corta, la batalla es muy larga, vivir o morir ke mas da...ya no se siente mas la vida.
    Para algunos es muy facil vivir pero para otros es muy dificil asi lo tengas todo para ke keremos la vida si no tiene sentido???

  7. Querida Irene:

    Por muy puta, asquerosa, aburrida, dolorosa, perra, injusta y cruel que sea la vida, siempre hay algún motivo por el que seguir viviéndola. Aunque a veces sólo nos sirva el arte.

    Cada uno debe buscar su ilusión vital. Y está por ahí, te lo aseguro.

    Un beso y ánimo.

  8. zuko

    ps cero q desir pero esta cosa esta 2 q 3

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