Esa carga tan pesada...
¿Sabéis qué es aquello de que, de repente, todo pesa demasiado?
¿Conocéis aquella sensación de cansancio vital sin venir especialmente a cuento?
¿Sois conscientes de que en un momento dado vuestra vida pesa como si fuese una gran losa?
¿Y sabéis lo peor?
Hay que seguir. Siempre hay que seguir.
Porque los malos momentos nos hacen más fuertes.
Porque la soledad, cuando estás rodeado de gente, es más pesada, pero te ata más y más a la tierra.
Porque vivimos en un mundo privilegiado en el que los lamentos son tan gratuitos como la hipocondria.
Porque un buen día la luz te acompaña, y parece irrisorio todo aquello que fue tristeza y negritud.
Porque mañana, cuando lea esto, me va a parecer que la losa quizá no sea tan pesada, y que mis pies quieren ser livianos, como si pudiera levantar mi cuerpo del suelo.
Porque la vida está hecha de círculos, y una veces se baja, y otras se sube.
Porque bastante esfuerzos hacen los loqueros para mantenernos firmes, impasible el alemán (digo, el ademán).
Porque, ¡qué carajo!, mañana será otro día y el dios de las pequeñas cosas me espera, acomodado en el umbral de mi puerta, para acompañarme de nuevo en otra aventura recién estrenada.
La que, día a día, forja nuestra existencia de innumerables sensaciones nuevas.
¡Buenas noches!



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