Perlas (I)
Gracias a mi trabajo (del cual no viene a cuento hablar), tengo acceso a perlas textuales absolutamente maravillosas.
Entre otros libros, puedo consultar un magnífico diccionario biográfico del siglo XIX en el que pueden leerse perlas como la que sigue. Es (obviamente) una biografía de la que, por prudencia y por decoro, me niego a facilitar la identidad (aunque a poco que consultéis, seguro que llegáis a saber de quién se trata). La cita es textual, sin aditivos, conservantes ni mineralizantes. Disfrutadla, porque no tiene desperdicio:
"Dama romana, célebre por su hermosura y su castidad. Hija de Septimio Lucrecio Triciplino, y mujer de Colatino. Habiendo inspirado una pasión violenta a Sexto, hijo de Tarquino, llamado el Soberbio, éste, no pudiendo vencer su virtud, logró una noche introducirse en su habitación, hallándose ausente el marido, obligándola a prestarse a sus impuros deseos, amenazándola si no accedía, no tan solo con darle muerte, sino además matar a un esclavo, y colocar el cadáver a su lado para más deshonra. Al día siguiente de consumado aquel crimen, Lucrecia envió llamar a su padre y a su esposo, que llegaron acompañados de sus amigos, y después de referirles su desgracia, se traspasó el pecho con un puñal, diciéndoles que la vengasen. Sabido es que este acontecimiento produjo la revolución de Roma, que arrojando a los Tarquinos del trono, fundó la república que llegó a dominar la mayor parte del mundo entonces conocido."

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