La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Einstürzende Neubauten: los inescrutables recovecos del ruido


De los cimientos asentados por Cabaret Voltaire surgió en los primeros ochenta una corriente que vino a llamarse "música industrial" y que más tarde acabó ramificándose en tantas propuestas distintas que algunos no dudan en meter en el mismo saco la "electro body music" (Front 242 y Nitzer Ebb como protagonistas), el "metal industrial" (donde los actuales Nine Inch Nails, Marilyn Manson y los ilusionantes en un principio, decepcionantes en su final, Rammstein, son sus embajadores), los llamados "neobrutos" (Test Dept., los propios E. Neubauten y, por qué no, La Fura del Baus teatralmente son buenos ejemplos de ello) y otros especímenes menos clasificables como Neon Judgement y toda una retahíla de nombres que se acercan peligrosamente a la ruta del bacalao y al Neng de Buenafuente.

Pasado el tiempo, de aquellos primeros ochenta poca cosa ha quedado, incluyendo ese revival al que estamos acostumbrados en los últimos tiempos y que nos ha hecho ver en escenarios españoles a nombres tan olvidados como Invisible Limits y otros ilustres de la música tecno más convencional (Soft Cell, Kraftwerk, The Human League en España... ¿alguien me puede frotar los ojos?). Bien, pues en los festivales de música indie, donde otros viejos "indieros" han paseado palmito trasnochado, como New Order (qué lástima, quién les vio y quién les ha visto), The Weading Present, Echo & the Bunnymen e incluso (¡joder!) Iggy Pop, se colaron uno de los grupos más interesantes, desconocidos y apabullantes de toda la movida que os he presentado al principio, Einstürzende Neubauten.

El inquieto personaje que es Blixa Bargeld y N.U. Unruh decidieron en un remoto 1980 que querían formar un grupo de arte experimental. Unas cuantas planchas de hierro percutidas y otros tantos micrófonos mancillados más tarde hicieron que ambos se convencieran de sacar de la convulsa Alemania de la época una nueva propuesta musical que despertara conciencias aletargadas y obligara a las salas y los espectadores a cambiar el concepto de concierto de música. Todo ello rozando el concepto de perfonmance que tanto hizo las delicias de los nuevos espectadores de la época y que alcanzó su cénit con La Fura y espectacúlos como la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Pero Bargeld y Unruh querían hacer música, aunque su concepto musical no era precisamente ortodoxo. Y para ello metieron en su proyecto a Beate Bartel, Gudrun Gut y otros tautones locos que tiraron para adelante con fe ciega.

Para los que, como yo, no conozcáis la lengua de Goethe debo deciros que significa, de manera más o menos textual, el nombre del grupo. Literalmente (creo) significa "Los edificios nuevos se derrumban", y hace alusión al 5 de la escala de Richter. ¿Se os ocurre un mejor nombre para un grupo de estas características? Claro, que para los que nos hemos criado con la lengua anglosajona como segundo idioma se nos hace impronunciable. Bien, como diría Servando y sus obreros especializos, esta "brigada de demolición" (destruir para edificar) ha venido haciendo tambalear las paredes de las salas por donde han pasado con distorsiones, planchas metálicas, solos de taladradora, carritos de la compra, bajos con la cuerda muy floja y una voz indescriptible que parece estar a medio camino del vodevil, el averno y el cuento para niños. Bien, pues todo eso bien mezcladito es a lo que responden los llamados por un buen amigo "Los dabuten". Pero os aseguro una cosa: van en serio.

Blixa compartió ideas musicales con otro ilustre tarado musical, creador de algunas de las más bellas (y desasosegantes) melodías de los últimos años de la historia del rock: Nick Cave. Así, debe decirse que Blixa ha sido un miembro de honor de las Malas Semillas de Nicolás Caverna, para que os hagáis una idea de lo que estamos hablando. Así, entre unas cosas y otras, disco arriba disco abajo de The Bad Seeds, fue sacando discos con el grupo que creó, y yo tuve la suerte de verles en directo en el "tour" que les llevó a España con motivo del "lanzamiento" de su nuevo disco Haus der Luege (en el cual aparecía un caballo echando una bonita meada). Os aseguro que Los 40 no se hicieron eco de la noticia...

La propuesta de Einstürzende Neubauten no está alejada sólo de convencionalismos, y no sólo busca en muchos casos el desasiego y el límite permitido por el oído humano, también está en permanente búsqueda de la belleza. Si no os lo creéis escuchad "Youme & Meyou" de Perpetuum Mobile o "Stella Maris" de Ende Neu. Los seguidores del grupo me diréis que sólo atiendo a los últimos discos de la banda, y tendrán razón, pero eso también demuestra una cosa: el que Einstürzende haya sido invitado a festivales tan "modernos" como el Primavera Sound y sigan en la brecha demuestra el que la inquietud artística y la búsqueda de nuevos horizontes sonoros no se han perdido en los miembros del grupo, sino que les han hecho continuar su camino durante nada menos que veinticinco años.

Sé que no son fáciles, y que para muchos puede resultar demasiado áridos, pero merecen una escucha sosegada. Eso sí, tened cuidado con los vecinos, pueden empezar a odiaros. Como (buen) comienzo os recomiendo los últimos discos de la banda: Perpetuum Mobile, Silence is sexy, Ende Neu y Tabula Rasa. Si os engancháis como creo que os engancharéis, tirad para atrás en el tiempo, tanto como os atreváis, para ver lo que se cocía en Berlín mucho antes de la caída del Muro.

P.D.: Si aguantáis "Nnnaaammm" de Ende Neu sin apeteceros ir al desguace más cercano a romper un par de coches con una maza es que no estáis vivos.
P.D.2: Otro día, de verdad, hablaremos de rock 'n' roll... convencional.

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