Tindersticks: drive slowly

Bueno, para mí, aunque parezca mentira, es una gran responsabilidad escribir este post. ¿Por qué? Porque éste es el grupo que más me ha emocionado en los últimos años. Y eso, en mi propio y mi "mí mismo con mi guarismo" universo no es poco decir. En fin, que los admiro profundamente, y espero que con estas líneas podáis comprender por qué.

Con Tindersticks la palabra elegancia alcanza un nuevo significado en esto del rock. Sus miembros son excelentes músicos que saben lo que se traen entre manos, y la sensación que tienes cuando les escuchas es que tienen “mucha música” detrás. Un buen amigo mío me los introdujo (¡qué anglosajón!) en un concierto que hicieron en la Riviera hace algunos años, en la gira de su disco Simple pleasure. La portada de éste es una maravillosa y sugerente foto del vientre de una embarazada en avanzado estado de gestación en un fondo oscuro (lo reproduzco aquí). Y la forma de definir por parte de mi amigo la puesta de escena del grupo fue lo primero que me llamó la atención: "van hechos unos pinceles". Lo cierto es que él me conoce bien, y muchas veces rechaza algunas cosas que escucho porque son "demasiado correctas, demasiado elegantes". Y claro, lo que estaba viendo en esos momentos encima del escenario encajaba a la perfección con ese tipo de bandas. Si a ello le sumas la actitud cabaretera de su cantante y líder Stuart Staples, apoyado sobre el micrófono con un cigarro encendido sobre los dedos, ya fue el detonante para que no quitara la vista del escenario y descubriera, aunque fuera tardíamente, a uno de los grupos que más me han gustado de mi vida (que no es decir poco, insisto).

Pero hablemos de su música. Si partimos de la base de que es inclasificable (esta vez de verdad), podemos entonces comprender que puede asimismo “clasificarse” de original e inusual en los círculos del rock y el pop. Pero eso puede ocurrir con muchos grupos que, a fuerza de ser originales, no trasmitan lo suficiente para ser considerados como únicos. Bien, pues eso con Tindersticks no ocurre, porque no conozco un grupo que se les pueda parecer (y sí que les imitan, como The Devastations). ¿La fórmula? Una perfecta mezcla de preciosismo instrumental, saber hacer con los instrumentos, brillantez en las grabaciones, compensación en las melodías y exactitud en las estridencias y una magnífica (y personalísima) voz que redondea el conjunto para hacer un sonido que sacia al escucharse pero no empacha, y que, a fuerza de una mejor comparación, tiene un resultado muy teatral. Sí, puede decirse que Tindersticks son puro teatro. Como muestra y piedra de toque, y en palabras de los que hicieron la guía del pop y el rock de la Fnac, su “sonido es excepcional y la instrumentación original y elegante. Hay una guitarra acústica, una guitarra eléctrica ruidosa, pero con toques muy discretos, una batería de una suavidad inaudita, un bajo muy muy bajo, un órgano increíblemente cálido, metales delirantes al son de una melodía maravillosa, cuerdas con una belleza desconcertante y la voz de Stuart Staples. Esta música, que es a la vez intimista y sinfónica, sedosa y chirriante, deja atónito y emocionado. Es triste y es bello. […] son simplemente las canciones más bonitas que se han oído desde […] el añorado Tim Hardin. Impresionante.” La cita, inevitablemente larga, da una idea, con palabras que no son mías, de lo que nos traemos entre manos. Avisados quedáis.

Y como de costumbre con los grandes y originales grupos, que gustan o no gustan maniqueamente hablando, si aprecias sus matices (vamos, si te gusta el estilo que “pintan”) entras sin remedio en la secta de seguidores y defiendes a ultranza todo lo que rodea su nombre. ¿A qué me refiero? A sus impecables directos, a las versiones y demos que acompañan a sus discos y a los vídeos en los que, al igual que la música del grupo, se cuida el más mínimo detalle para crear belleza. Hasta la presentación de sus trabajos es original y brillante en su sencillez. Porque eso es lo que define a Tindersticks: el brillo prístino en la cotidianeidad, la sutileza de los detalles a los que asistes en silencio sentado en la primera fila de butacas de su teatro.

Con todo ello, sólo queda hablar de sus letras, las cuales cuenten historias cotidianas en las que no pasa nada excepcional (o sí, como en la vida de cada uno), pero que destilan brillo en los más nimios detalles. Algunos instrumentos lloran, otros susurran, aquellos gritan y no pocos suenan a desesperación. Los protagonistas de las historias también ríen, lloran, susurran, se encolerizan y desesperan en sones tragicómicos. Y mientras Staples les presta su voz para cerrar el círculo de manera prodigiosa.
¿Dónde podéis comprobar esto? De veras que me sería francamente difícil destacar uno sólo de sus discos. En lo que si estamos de acuerdo todos sus seguidores es en que sus últimos dos discos flojean, aunque ya quisieran muchos grupos flojear de esa manera. Imprescindibles se me hacen Tindersticks, Tindersticks II, Courtains (estos dos últimos deberían estar en todas las casas) y Simple Pleasure. Claro, que esos dos últimos, Can our love y Waiting for the moon incluyen también temas inolvidables, pero no os aburro más con el asunto.

En cuanto a sus bandas sonoras, inusuales y, hasta si me apuráis, marginales, destaca para mi gusto Trouble every day, que no es lo que se dice precisamente comercial. Y si ya entráis en la espiral de demencia tinderstickística, podéis intentar conseguir (si es que quedan) algunas de las reediciones de sus principales álbumes, que incluyen temas raros y, sobre todo, magníficos directos. En cuanto a los vídeos, compraos Bareback y me contáis. Compradlo, compradlo…
Por cierto, Staples ha sacado un disco en solitario de bonita y curiosa portada (una simple maceta) cuyo título es Lucky dog recordings y que, sí está bien, pero comparado con el trabajo del grupo, se nos queda francamente corto.
Sé que se me nota mucho lo que amo a este grupo, al que por cierto sólo he visto dos veces en directo, pero no lo puedo evitar. Y sé que muchos los tacharéis de “sosos”, pero para gustos, están los colores. Es lo que tiene lo sutil… Pero si con este post consigo que os entre el gusanillo por el grupo, espero que me contéis los resultados. A mí me cambió la vida.
Página oficial del grupo: http://www.tindersticks.co.uk/



2 comentarios
¡Enhorabuena por el artículo!
Me entró la curiosidad y he escuchado el principio de alguna canción.
Mi primera impresión: Bar de carretera de un país anglosajón a las 5 de la mañana con un par de clientes en la barra prácticamente dormidos. El camarero coloca las sillas y las mesas mientras barre el suelo. El ambiente está cargado de humo y unos colgados por la música acarician sus instrumentos con gran sensibilidad. Admirable.
23 dic 2005 | 11:43 PM
Te felicito por el artículo, que me ha parecido estupendo. Sobre todo porque resalta la que para mí es la característica fundamental de Tindersticks: que son puro teatro, dicho en el mejor de los sentidos. Como Kiss, Slipknot o The Darkness, pero de una manera muy distinta. Que cada cual elija la que más le guste.
Aparte de su dimensión teatral, siempre me han parecido una banda de excelentes músico. Para comprobarlo nada mejor que el directo, como bien apuntas. Yo también les he visto dos veces, y me quedo con su primera visita a Madrid, en noviembre de 1997, en la Sala Caracol. Presentaron entonces Curtains, y dieron un concierto soberbio, pleno de intensidad y dramatismo.
Eso, el dramatismo, es lo que mejor define su propuesta. Quizá fueron el grupo más importante de una generación que, cada uno en su estilo, optaron por un pop preciosista, orquestado y abundante en referencias a cantautores clásicos (Jacques Brel, Scott Walker, Leonard Cohen, etc.) y estilos tradicionales de la música popular. The Divine Comedy, Jack, Gallon Drunk (estos últimos en un estilo más descarnado) iban en la onda de lo que las revistas de la cosa dieron en bautizar como nuevo folk urbano.
Hoy vende más el neo post-punk urbano y los nuevos grupos parece que quieran ser todos The Jam o The Clash, así que poco queda de aquello. Tindersticks sobreviven con dignidad, aunque para mí (y esta es la mayor crítica que cabe hacerles no sólo a ellos, sino a cualquier grupo que haya sido importante) han ido claramente a menos. En mi opinión, sus mejores discos siguen siendo los dos primeros, y su primera gran canción (la maravillosa "City sickness") aún es la mejor canción que han hecho nunca.
Creo que han tenido problemas internos, y que han estado varias veces a punto de separarse... a mí, como simple seguidor y comprador de sus discos, hace ya cuatro o cinco años que creo que se les han agotado las ideas. Quizá son excelsos intérpretes, sí, pero también compositores de corto recorrido... No lo sé. Al menos, siempre nos quedarán sus elegantes directos, la voz tortuosa y tronante de Stuart (el Max von Sidow del pop, leí una vez que le llamaban), ese porte inimitable que incluso a quienes nos la pela el nuevo hombre metrosexual nos incita a correr a comprar ropa, y, por supuesto, esa forma casi cinematográfica de fumar en el escenario (esperemos que los estúpidos que tenemos por gobernantes no se enteren y no les abran un expediente nada más acabar el concierto).
3 ene 2006 | 11:09 AM
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