Un cafelito: doscientas pelas

Vivimos en sociedad.
Buena frase para introducir un mensaje obvio, una verdad de perogrullo, un diálogo de besugos; una obviedad, vamos. Nos quejamos de vicio, no sabemos lo que tenemos, parece mentira que no sepamos conformarnos con lo que nos brinda la vida, esta sociedad... Además, con el hambre que hay en el mundo, con lo mal que se pasa por ahí, a un par de horas de avión de donde estamos, parece mentira que nos preocupemos por esas nimiedades.
Señoras y señores, nos podemos sentir delincuentes en potencia por conducir con una cerveza de más (no hablemos de tomarse un cubata), por no pasar la ITV del coche a su debido tiempo, por beber una caña en la calle, por retrasarse en el pago de un impuesto, por una dudosa multa que sólo responde al albedrío (¿libre?) del censor / agente de turno, ahora por encender un cigarro fuera de nuestras casas o del antro en que se van a convertir los únicos lugares donde está permitido fumar; pero si la coherencia de pensamiento echa de menos la composición real de los cigarros en las cajetillas, la diferencia entre tomarse una cerveza de más y conducir borracho, o el hecho de no poder discutir según qué cosas con según qué agentes de la autoridad (los hay maravillosos, y vaya por delante que son la mayoría), también demanda que el hambre del mundo o las desigualdades sociales entre el primer, el segundo, el tercer o el cuarto mundo dependan de la política supranacional, y no de nuestras humildes conciencias. Una vez admitido esto, podemos entonces tener licencia por quejarnos de lo que pasa a diario en nuestras vidas, sin tener que mirar para otro lado cuando veamos un indigente.
Bien, pues con estas premisas, debo decir y digo... ¡doscientas pesetas un café! Pues con esas me encontré en la cafetería de turno (en la que sólo se puede fumar en una zona, claro, que se convertirá en infesta con el paso del tiempo; los fumadores somos infestos, al fin y al cabo) cuando vi que el café había pasado de 1,10 € a 1,20 €. El mismo café, en las mismas tazas y con la misma pinta de insalubre.
Propósito de año nuevo: "¡qué le den por culo al café!". Claro, como yo no desayuno en casa (mala costumbre, lo sé, pero a esas horas tengo el estómago cerrado con un cerrojo de seis llaves) el cafelito es lo que me da la vida. Alternativa: el café (éste sí que infesto, infesto de verdad) de la máquina del trabajo. Resultado: el que se va a tomar por donde amargan los pepinos es el café de la máquina, y al día siguiente vamos como corderitos a pedir el consabido café a la misma barra y pagamos religiosamente nuestro 1,20 €.
¿Cuánto costaba un periódico en pesetas?: 100. ¿Cuánto cuesta un periódico en euros?: 1.
Esa es la proporción. Así, un bocadillo de "jamón" (¡cuán fácil es nombrar jamón a lo que no lo es!) cuesta 3,60 €. Bueno, el jamón puede llevar a confusión. ¿Cuánto cuesta un bocadillo de queso? [aclaración: queso normalito, no del bueno]: 3,60 €. En pesetas: 600 pts. La pregunta es, si hace unos años (no muchos, seis exactamente) alguien os dice que un bocata de queso cuesta seiscientas pesetas le diríais que se podía meter el bocata de queso por donde le cupiera.
Así, hoy ganar entre 1.000 y 1.200 € (el sueldo de la mayoría de la población) supone ganar 100.000 o 125.000 de las antiguas pesetas. ¿No os lo creéis? Haced los cálculos en los mismos términos.
¿Alguien todavía se asombra de que un piso cueste un 66% más? Pues no debería. Es lo normal.
¿Y cuánto ha subido vuestro sueldo? El mío no llega al seis por ciento.
Entonces: ¿soy yo solo el único que está agobiado porque gana prácticamente lo mismo que hace seis años y está soportando una subida de precios del 66%? ¿Soy el único que se da cuenta de que mi poder adquisitivo se ha reducido un 66%? ¡Un 66%! ¡Mucho más de la mitad!
Pero nada, a tragar. Es la sociedad, es vivir dentro del sistema, es el quejarse por el quejarse, el "si no quieres esto vete a una isla desierta".
O sea: el cafelito... ¡doscientas pelas!
¡Me cago en el estado de bienestar!

6 comentarios
Je,je,je no eres el único que se ha dado cuenta y lo que nos queda, porque me quejaba de la subida de la electricidad sin saber que vendría aparejada la del gas. Todo sube menos los sueldos.
3 ene 2006 | 05:42 PM
exacto todo sube menos los sueldos y es que prefiero ir al super comprarme las bebidas alli, el cafe, etc etc a irme a un bar y pagar entre 4 y 5 veces mas de su valor por una coca cola o por una mierda de cafe que no te llega ni al estomago por 1,20
3 ene 2006 | 05:46 PM
¡JAJAJAJAAJA! Lo mejor de todo es tu declamación: «¡Me cago en el estado del bienestar!». Me encanta. Totalmente en mi línea }:-)
¡Saludos desde Canarias!
4 ene 2006 | 02:48 PM
AMËN!!
Por fín alguien dice en voz alta lo que siempre he dicho y nadie me hacia casoooo
Bendito sea este blog por el amor de dios!!
Y una vez desahogados...q hacemos??? No se me ocurre nada mas q jodernos!!
:S
10 ene 2006 | 12:14 AM
me parece una verdad como un templo
yo lo que hago es salir poco y cocinar mucho en mi casa,
porque está claro que salir muy de vez en cuando se puede o sino ir a sitios cutres y baratos donde no sabes ni lo que estás comiendo
y luego dicen que hay mucha obesidad!! si siempre acabamos teniendo que ir a sitios de comida rápida porque son los únicos donde puedes permitirte ir con cierta frecuencia
este es el precio que estamos pagando por vivir en esta sociedad, y llamarla del bienestar... bueno, relativamente+
pronto viviremos como ricos, teniendo que endeudarnos hasta las cejas y siendo en realidad pobres.
¡a la mierda!
19 dic 2006 | 01:01 PM
nose mas peleas callejeras
12 ene 2007 | 09:50 PM
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