La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Muros

Los judíos rezan ante los restos del gran Templo de Salomón, del que sólo queda un muro que se alza imponente en la esplanada de las mezquitas. Un enorme muro que es ahora un símbolo del sufrimiento, de la diáspora, un lugar sagrado al que todo judío respeta.

El pueblo judío construye un enorme muro de hormigón, un muro feo, imponente, terrorífico, al que los viandantes miran con recelo desde el lado palestino, o lo sienten como batalla ganada a la historia desde el lado israelí. Un muro que ya comienza a ser pintado por artistas callejeros de la zona palestina, intentando olvidar lo que sus grises bloques suponen, e imaginando que es tan sólo un lienzo donde poder expresar lo que les sale del corazón.

¿A qué nos recuerda esto? ¿No hubo otro muro de las lamentaciones que partió en dos una ciudad, que dividió un país en dos mitades y que fue el símbolo de la consecuente división del mundo durante décadas...?

¿Qué sentirían aquellos que lo rompieron? ¿Qué historias contarán a sus hijos, de un mundo en el que un enorme bloque de hormigón separaba su ciudad, su mundo, y fue la prueba de la ignominia mundial hasta que ellos mismos lo destruyeron?

Los muros separan pueblos, se construyen fuertes, altos, apretados de formas, altivos en sus hechuras, desafiantes en su recorrido, lejanos a menudo en el horizonte, hasta extremos tan increíbles que pueden apreciarse desde la Luna...

Hay también muros que, aunque construidos para la defensa ante los congeneres, adquieren enorme belleza, son obras de arte, patrimonio de la humanidad...

Se estudian, se desentierran del paso del tiempo, se reconstruyen, se restauran, se organizan recorridos por ellos, se multa a quien los hiere, se iluminan con luces de colores por la noche, ¡se cobra entrada para recorrerlos!

Y los hay que son el signo distintivo de un pueblo. Muros que se construyen con la colaboración de todos, que forman parte de la vida cotidiana de sus habitantes, son refugio y receptores de increíbles tonalidades cuando la luz del sol decae en su fuerza.

Pero los muros también guardan ganado, y se convierten entonces en metáfora del dominio del ser humano sobre la Naturaleza, aunque el propio muro sepa que el paso del tiempo servirá de implacable y demoledor agente destructivo.

Muro, muralla, pared, tapia, baluarte, valla, tabique.

Another brick in the wall.

2 comentarios

  1. Sobrebio el blog! Enhorabuena y lo digo sinceramente.

    SObre el muro que axfisia los derechos humanos de los palestinos tan solo decir que es una de las mayores verguenzas que como habitante de este planeta siento por mis semejantes...

    A ver cuadno de una vez sustituimos los muros y murallas por puentes que unan pueblos.

    Un saludo

  2. Amén, Wallias, amén.

    Y te lo dice un agnóstico...

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