La Coctelera

Las manos en los bolsillos

« Hay que ver | Inicio | IBSN »

Cañellas: el fotógrafo olvidado

Desconozco si aún continúa en Figueres la exposición del fotógrafo ampurdanés Josep Maria Cañellas, del que ignoraba su existencia hasta hace muy pocos días. El caso es que cuando vi algunas de sus fotos me llamó muchísimo la atención por tres razones fundamentales: la calidad de sus fotografías, su buen gusto como creador y, sobre todo, su calidad de pionero de este difícil arte, pues nació nada menos que en 1856 y murió en 1902. Pasó en París buena parte de su tiempo, y me temo que de haberlo sabido hubiese querido aguantar hasta vivir las maravillosas dos primeras décadas del siglo XX en la ciudad de las luces, a tenor de la sensibilidad que demuestra en sus trabajos y de lo que se avecinaba en pocos años en la ciudad del Sena. El caso es que su temprana muerte y el hecho de que no tuviera herederos explican que sea hoy prácticamente un desconocido.

Otro de los rasgos que llaman poderosamente la atención es la agilidad que demuestra en sus fotos. Os recuerdo que las imágenes que se tomaban en el final del siglo XIX necesitaban de un costosísimo y pesadísimo material, y seguían un proceso muy lento de captación de la luz y una utilización prácticamente obligada del trípode. Pues por lo que parece, Cañellas, que tenía unos conocimientos de la técnica fotográfica muy avanzados para la época, era capaz de utilizar materiales sensibles avanzadísimos para aquellos años que le permitían tomar "instantáneas", casi como hacemos hoy día con nuestras cámaras digitales. Buena muestra de ello es la foto que os reproduzco abajo [NOTA: Cañellas fue también pionero de la defensa de los derechos de autor, a pesar de que muchas de sus fotos, sobre todo de desnudos, fueron reproducidos sin aparecer su nombre; yo cito mi fuente claramente: el periódico El País (como casi siempre) del día 12 de diciembre de 2005, pues no he podido encontrar más fotos con su nombre]:

Si os paráis a pensar en que esta foto está hecha en Figueres (es un quincallero, oficio que sólo he visto desempeñar hoy día en El Rastro madrileño) entre 1888 y 1889 os echáis a temblar. Es fascinante. Los personajes prácticamente ignorar al fotógrafo, pendientes de otro punto de atención que no aparece en escena. Vamos, que es un trozo de cotidianeidad congelado, el famoso instante cartierbressoniano. Y el encuadre es magnífico. Gran foto.

En cuanto a la que adjunto debajo de ésta, son palabras mayores. Cuando alguien piensa en el canon de belleza femenino de hace más de un siglo piensa en una mujer de mórbidas redondeces, con anchas y generosas caderas. Pues bien, fijaos en la dama que aparece en esta foto. Fijaos:

A todos los que nos gusta la fotografía de desnudos debemos reconocer que, además de apreciar el arte implícito en las grandes obras que en el mundo de la fotografía del cuerpo humano desnudo han sido, también nos fijamos en la anatomía con intenciones aviesas. A mí no me importa reconocerlo, pero creo que sé apreciar cuándo una fotografía está hecha con gusto y sensibilidad y cuando está hecha SÓLO con intención de pecar contra el sexto mandamiento cristiano. Pues bien, a mí la foto en cuestión me pareció maravillosa, de veras, sutil, delicada, pero tremendamente atrevida y erótica. Y no sólo por el hecho de que esté mirando al espejo sabiendo que están observando (y fotografiando) su cuerpo desnudo, algo lógico cuando se posa, sino porque la curvatura de la espalda y la posición de las piernas son brutalmente sensuales y, si me permitís, inusitadamente atrevidas para la época. Y, por supuesto, la joven, de quien evidentemente desconozco su identidad, tiene un magnífico cuerpo, ya sea en el año en que se tomó la foto (entre 1890 y 1902), en 2006 o en cualquier otro tiempo (supongo que Rubens pensaría que es un saco de huesos).

Disfrutad de estas fotos. Si consigo encontrar más os lo diré.

Actualización: he conseguido algunas más. Son muy pequeñas, pero os pueden valer para haceros una idea. Son del folleto de la exposición que os he comentado antes que creo que aún se puede ver en el Museo Empordà.







3 comentarios

  1. Joer, desconocñia por completo a este artista, pero tienes toda la razón en su genialidad. Siempre me apasionaron las fotos de los madriles antigüos y otras ciudades, pero esto supera todo, hablamos del siglo pasado y con un tipo de fotos especialmente artísticas.

    El desnudo que mencionas es realmente bello.

    Un saludo

  2. Stephin

    Yo no soy aficionado a la fotografía ni entiendo demasiado, pero también me ha parecido muy interesante tanto lo que cuentas como la forma en que lo cuentas.

    No conocía al tal Cañellas, ni tampoco lo he oído mencionar nunca por estas tierras catalanas en las que habito. Es que esos del "Empordá" tienen fama de raritos. Debe ser porque sopla mucho el viento...

    Enhorabuena y sigue currándotelo así.

  3. ...Ya os dije que a los que nos gusta el desnudo artístico nos encanta ver la carne retratada, fotografiada, moldeada (véase un post de hace un tiempo, con el bueno de Cañellas), filmada, física ante nuestros ojos, bella, tangible, imperecedera, eterna...

Escribe un comentario

« Hay que ver | Inicio | IBSN »