El cuento de Auggie Wren

Uno de los momentos más emotivos que me ha deparado el cine de los últimos tiempos me lo proporcionó la película Smoke, de 1995, dirigida por Wayne Wang. Harvey Keitel, uno de mis actores más admirados, y William Hurt, otro verdadero monstruo, protagonizan una hermosa historia y, por ende, una hermosísima escena que si no habéis visto la película no me importa destrozárosla, porque poco tiene que ver con la trama y es, además, la culpable de que toda esta pequeña maravilla exista. Vayamos al principio.
Wang se levantó un día y comenzó a leer un cuento escrito por Paul Auster para el New York Times. Auster, fumador empedernido de puritos, compraba siempre su marca favorita en un pequeño estanco de una esquina de una calle cualquiera de Brooklyn. Un día recibió el encargo de redactar un cuento de navidad para el periódico y, abrumado por la responsabilidad, comenzó a elucubrar qué demonios podía escribir para cumplir con dicho encargo. Y así, agobiado como estaba, y preso de la complicidad que suele establecerse entre un dependiente y un cliente de toda la vida, le expuso su problema al estanquero de su esquina favorita, quien le aseguró que si le invitaba a comer le iba a contar una historia con la que podría solventar su problema. Escéptico, pero divertido con la idea, Auster aceptó el acuerdo y se fue con él a uno de sus locales favoritos. Y a los postres Auggie Wren, pseudónimo literario que a partir de ese momento tuvo dicho estanquero, le contó el cuento que fue el germen de todo lo que supone Smoke y Blue in the face, pues fue el motivo de que Wang se pusiera en contacto con Auster y comenzara todo.

Esta escena ocupa la parte final de la película, después de que hayamos visto los avatares (que son muchos, os lo aseguro) de todos los personajes. Así que para ese momento conocemos bien sus vidas, y sabemos de qué pie cojean. Auggie es pendenciero, pero bonachón, y tiene un corazón que no le cabe en el pecho (aunque aparente ser un tipo duro y casi violento). Paul es reservado y tranquilo, inalterable hasta que le hacen perder los estribos. Por eso, por lo que conocemos de los personajes, la escena tiene aún más fuerza, y parece que estamos también sentados junto a Paul, escuchando la voz de Auggie que nos narra el cuento, viendo como su boca se mueve, de tal modo que la cámara se mueve muy poco a poco hasta acabar centrada en sus labios, y se abre hasta ver la sonrisa sardónica de Paul, incrédulo ante lo que ha oído, pero maravillado ante su hermosura, y sobre todo ilusionado porque, de verdad, ya tiene su historia.

Sin embargo, el momento tan emotivo que os contaba no es esta escena que os he narrado, sino la "escena" que viene después, todo un acierto del que desconozco si existe algún antecedente en la historia del cine (los muy cinéfilos me lo podrán decir), pero yo no lo recuerdo. Tras escuchar a Auggie, nos disponemos a ver su historia en un precioso blanco y negro (Wang consigue dotarla de una textura fílmica maravillosa, y no sólo por la ausencia de color), y aderazada por la impresionante "Innocent when you dream" de Tom Waits. De veras, pura poesía fílmica.
No os voy a relatar la historia que narra el cuento por varias razones. La principal, porque debéis verla en la propia película, y la segunda es porque ha aparecido una edición maravillosa (gracias, R) de "El cuento de Auggie Wren", con ilustraciones de la argentina Isol.

Así que van aquí varias recomendaciones:
- no dejéis de ver Smoke.
- leed el guion de la película, editado por Anagrama.
- escuchad la banda sonora, que es divertida y curiosa.
- ved, si podéis (esto es más complicado) la secuela de Smoke, Blue in the face, que es una curiosísima visión de la "república de Brooklyn" y en la que aparecen, entre otros, Lou Reed y Madonna.
- y, por supuesto, comprad "El cuento de Auggie Wren". Yo ya lo he hecho.
Para terminar, reproduzco la letra de la canción de Tom Waits. Es una maravilla:
Innocent When You Dream
del elepé Franks Wild Years (1987)
The bats are in the belfry
the dew is on the moor
where are the arms that held me
and pledged her love before
and pledged her love before
Chorus
It's such a sad old feeling
the fields are soft and green
it's memories that I'm stelaing
but you're innocent when you dream
when you dream
you're innocent when you dream
running through the graveyard
we laughed my friends and I
we swore we'd be together
until the day we died
until the day we died
Repeat Chorus
I made a golden promise
that we would never part
I gave my love a locket
and then I broke her heart
and then I broke her heart
Repeat Chorus
Actualización 13 de febrero
Corregir (eso dicen) es de sabios. Os dije que Isol ERAN unos argentinos, y realmente ES una dibujante argentina. Gracias por la corrección, E. Aquí, además, os dejo su blog, por si queréis pasaros.

4 comentarios
Maravillosa película. Una joya en toda regla si señor. Y encima aderezada por el genial Waits. Estoy de acuerdo en lo que comentas Polidori!
10 feb 2006 | 03:28 PM
Ja, ja, ja... lo que son las coincidencia... precisamente hoy a mi jefe le ha desaparecido la cartera en un taxi y cuando me lo contaban las administrativas desde Madrid he recordado la escena de Smoke de la que hablas.
Tranquilo, que no contaré más. Hagan caso a Polidori y vayan a verla (si es que en algún cine se puede ver). Y si no les queda más remedio que tirar de DVD, no se les ocurra poner la versión doblada, que se perderán los mil matices del habla de Brooklyn que manejan Auggie y sus amigos.
Maravillosa película, sí señor. Con una culminación inolvidable y sobrecogedora.
No recuerdo escenas similares a la que nos ocupa, pero sí es bastante habitual acudir a un recurso estilístico como el que emplea Wang: contarnos en planos sin diálogo algo que ya hemos conocido por el desarrollo del guión utilizando el blanco y negro y una música de fondo.
Sin ir más lejos, aunque no con intención lírica, como Wang, sino dramática y documental, Spielberg lo utiliza magistralmente durante todo el desarrollo de la trama de Múnich. Otra película sensacional que recomiendo a cualquiera.
10 feb 2006 | 04:12 PM
Las miradas que intercambian Hurt y Keitel en esa escena... puro cine. ¡¡Qué obra maestra!!
10 feb 2006 | 04:25 PM
Querido Stephin
Será habitual, pero yo no recuerdo que primero me cuenten la historia en un diálogo de los personajes y, acto seguido, me cuenten lo mismo pero sin voz. Lo del blanco y negro es anecdótico. Y no te hablo de "resolver la peli", como en las policíacas, sino calcar exactamente lo que acabas de oír y verlo, sin solución de continuidad. Llevo muchas pelis en el cuerpo, pero no lo recuerdo, la verdad. Precisamente ese uso "poético" hace que no sea un recurso muy habitual, como tú apuntas. Pero puedo estar, por supuesto, equivocado. Mis conocimientos de cine antiguo tampoco son tan amplios.
Claro, que aún no he visto Múnich... A ver si la veo pronto.
Un abrazo. A ti y a los demás.
10 feb 2006 | 09:12 PM
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