Cine histórico actual: "yo estuve allí". Capítulo IV (y último): el reino de Jerusalén
Las Cruzadas son uno de los episodios históricos más fascinantes de la historia de la humanidad. Fascinante a partes iguales por su contexto y por su inusitada (e inútil) crueldad. La Europa y el Bizancio de la Edad Media, ruda y fanática la una, refinado y en crisis el segundo, fueron, por muchas y muy estudiadas razones, una jaula de grillos en la que puede enmarcarse un episodio tan cruel, devastador y, al mismo tiempo, grandioso como las Cruzadas.

Con un pretexto religioso, sí, pero con una latente idea de revanchismo por parte de la curia católica, y con una necesidad a veces perentoria por parte del Imperio bizantino de salvar los trastos ante la inminente llegada del peligro turco, que acosaba el Imperio cada vez más cerca de Constantinopla (y que a la postre supondría su definitiva caída ante los otomanos en el siglo XV), la conquista de Jerusalén no sólo sirvió para que los peregrinos occidentales pudieran llegar a Tierra Santa sin percances (que eso era lo de menos), sino que fue la excusa para nobles que, a falta de espacio para guerrear en la vieja Europa, prefirieron embarcarse con la vela orientada a Oriente y buscar allá sus botines. Y, por supuesto, fue el refugio de rufianes en busca de un buen motivo para redimir sus "pecados" y, por qué no, de no pocos cristianos "cabales" que se creyeron lo de la Guerra Santa (¿guerra santa, a qué [yihad] nos suena?) y fueron hasta tan lejanas tierras para defender lo que creían ser la mayor reserva histórica de su religión (pero que realmente no era sólo de la suya, sino también de la de árabes y judíos, lo que supuso un auténtico "choque de culturas" para ellos).

Con todos estos datos imaginaros lo que tuvo que ser el llamamiento de Urbano II a finales de 1095. Y cómo tuvo que ser aquello como para que masas enfervorizadas de pobres (unos cincuenta mil entre campesinos, siervos, delincuentes, proscritos y simples aventureros), al grito de "Dios lo quiere", salieran antes de la llamada oficial del Papa (prevista para el 15 de agosto del siguiente año) y protagonizaran la llamada "Cruzada de los pobres", dirigidos por un curioso personaje llamado Pedro el Ermitaño. En su camino a Constantinopla arrasaron ciudades, mataron a cientos de judíos y fueron apartados como apestados por Alejo I de la capital. Diezmados, y enloquecidos, atacaron por su cuenta Nicea por una falsa alarma de invasión. Fueron aniquilados por el ejército selyuquí. [No fue éste el único episodio de este tipo: en 1212, por la llamada a la "Cruzada de los Niños", millares de adolescentes de ambos sexos partieron hacia Jerusalén y fueron, en su mayoría, masacrados, vendidos como esclavos o simplemente violados, víctimas de la concupiscencia de los aldeanos de las poblaciones por las que pasaron. Da vértigo sólo pensarlo.]
Luego llegó la "Cruzada aristocrática", formada por cerca de cinco mil caballeros y más de 25.000 soldados (además varios miles de "chusma peregrina") y que llegó a Constantinopla con el recelo de Alejo. Conquistaron Nicea, Edesa, luego Antioquia y, por fin, y ya muy diezmados, Jerusalén. La entrada en la ciudad fue un capítulo terriblemente despiadado, pues no dejaron vivo a ningún judío o musulmán que se cruzara a su paso por las calles de la ciudad recién conquistada. La leyenda negra de las Cruzadas no había hecho más que empezar. Y esa era sólo la Primera Cruzada...

Hubo un total de ocho (¡ocho!) Cruzadas, además de otras cuantas escaramuzas posteriores con más o menos marchamo de guerra santa. La Segunda de ellas fue un verdadero fracaso, un fiasco económico, y brutalmente horrible en cuanto al número de bajas. Precisamente, en el contexto del final de esta última Cruzada, en el período que dista entre ésta y la toma de Jerusalén por parte de Saladino, es donde transcurre la trama de la película. Los avances del sultán ayubita (su nombre verdadero, al-Nasser Sallah al-Din), las disputas dinásticas en el reino jerosolimitana por la frágil salud del joven rey Balduino IV, que era leproso, y las consecuencias de su muerte, después de la boda de su hermana Sibila con el advenedizo Guido de Lusiñán, así como el desastre de Hattin (donde el ejército franco casi desapareció) y la toma de la capital del reino cristiano por parte de Saladino, está todo ello narrado en el filme (en el que incluso se plantea la partida de Ricardo Corazón de León a la Tercera Cruzada al final del mismo). Así que, y después de esta inevitable introducción histórica, hablemos por fin de cine.
En algunos de los comentarios que he hecho en las páginas de mis amigos cocteleros, ya he planteado una pregunta que tiene difícil respuesta: ¿a Ridley Scott le hicieron Alien y Blade Runner? No, en serio, es difícil asumir que un tipo que haya hecho estas dos joyas de la cinematografía mundial, que sea también el responsable de Thelma y Louise, haya perpretado también bodrios como 1492, Gladiator o La teniente O'Neil, o las más que discutibles Black Hawk derribado, Hannibal o Legend. Con estos antecedentes fui a ver, con algo más que recelos, El reino de los cielos.
Allí me encontré con un problema de entrada: el protagonista es, nada más y nada menos, que Orlando Bloom. Qué queréis que os diga, Bloom es un perfecto Legolas, pero cualquier otra cosa (y ya he visto varias) que se proponga deja bastante que desear. Así que tendré que buscar algo con lo que poder decir que la peli no está del todo mal. Sí, pero ¿qué?

Lo primero, empezar con un monstruo: Liam Nesson. El arranque de la película, con este pedazo de actor vestido de cruzado harapiento, es magnífico. Luego el relevo lo toma Jeremy Irons, otro monstruo que se deja llevar a veces por el tamaño del cheque a la hora de hacer las pelis, pero que haga lo que haga siempre resulta convincente (vestido de caballero cruzado, desde luego que sí). Del resto, magnífico Ghassan Massoud haciendo de Saladino, y aceptables los caballeros europeos, con ese Guido chulesco y gilipollas.


No olvidemos tampoco el acierto de recreación del personaje de Balduino y la desasosegante máscara de plata que oculta su rostro carcomido por la lepra. Ni, por supuesto, la bella, expresiva e intermitente gran actriz que es Eva Green. Esta chica va a llegar lejos, y tiene una belleza espectacular y muy, muy especial (no os perdáis Soñadores de Bertolucci).


Históricamente la peli no está mal planteada, aunque es demasiado proclive a esos momentos de "grandeza histórica" que tan a menudo suelen irse de las manos al director británico. Sé que el cine es espectáculo, y más con estos temas tan épicos, pero a Ridley se le va la olla demasiado a menudo con los extras y las situaciones imposibles creadas con ellos. Lo mismo que le pasa a veces con algunos personajes, que a fuerza de ser carismáticos pierden interés para el público. No obstante, su recreación de las Cruzadas (magnífico momento el del encuentro del ejército de Jerusalén con las huestes de Saladino, y esa frase que dice más o menos "Jerusalén está aquí", con esa pedazo de cruz de oro en ristre) y de la batalla a las puertas de la ciudad son más que correctas. Además, no abusa del cámara con Parkinson de Gladiator, a Dios gracias. Eso sí: el atasco de atacantes y defensores de la escena final no se lo cree nadie...

En definitiva, peli digna y por momentos grandiosa. También pelín aburrida y decepcionante en otras, pero el resultado no es tremendamente negativo como me esperaba. Quizá este acercamiento cinematográfico "a lo grande" de este episodio de la historia no es perfecto, pero, en definitiva, entretiene y lo acerca al público, lo cual es más que suficiente.
Y con esto acabo mi periplo. ¡Uf!, me ha costado, pero espero que haya merecido la pena.

7 comentarios
La verdad es que Ridley Scott no volverá a ser el que descubrimos en los duelistas y que se consagró con las dos obras maestras que mencionas...y esta peli es el mñas claro ejemplo de ello...sólo salvaría (como en todas sus pelis) su poderosa cinematografía o capacidad de crear ambientes..como ese paraje del principio medieval (España, por cierto) nevando...
Además abusa de un elemento que ya empleó en Hannibal y es que en el "funeral" de Balduino dramatiza la secuencia con al Ópera La divina comedia...y esto ya lo hizo en Hannibal...
El guión tiene momento que roza la simpleza y lo inverosimil..algunos personajes parecen más caricaturas que perosnajes creibles, Orlando Bloom como dices es el pastelón de la década...pero bueno, tb coincido contigo en que tiene buenos momentos :)
No sé. me dejó muy frio la peli y acada vez me cabrea mas ver pelis de Scott...con lo grande que fue...
Un saludo
14 feb 2006 | 10:53 PM
Estoy de acuerdo con casi todo lo que comentas, sobre todo con lo de que alguien le debió hacer Alien y Blade Runner a Ridley Scott (y eso que no soy muy fan de la segunda. Sí de la primera, que para mí sigue siendo hoy la referencia indiscutible del thriller de ciencia-ficción). Discrepo un poco en lo de Legend y Gladiator, que me parecen más que dignas. Esta última es una película con la que me pasa algo curioso: no me gustó en el cine (y fui dos veces...) y en sucesivas revisiones en televisión he ido mejorando mi opinión sobre ella. Muy entretenida, con un arranque espectacular (la batalla de Vindobona) y con un papel estelar de Joaquim Phoenix.
Yo me aburrí muchísimo con El Reino de los Cielos. Me parece discursiva, retórica y vacía. Se pasa de metraje, los personajes son planos y tiene una de las historias de amor más absurdas e irrelevantes a efectos de la trama que recuerdo en el cine de estos últimos años. Sólo salvo al actor que hace de Saladino (yo, que sé muy poco de Historia, siempre me le imaginé así) y algunas escenas espectaculares (que hoy en día no tienen demasiado mérito, a la vista de las posibilidades que ofrece la tecnología digital).
Y dejo aqui una impresión que no sé si será compartida: ¿no os parecen malas y especialmente cargantes las bandas sonoras de las últimas películas de Ridley Scott? Me pasó con Gladiator (quizá eso contribuyó a que la repudiara en un principio), con aquellos horrísonos soniquetes pseudoflamencos cuando Máximo soñaba con su familia en el más allá, y también con esta película. Para mí, una buena banda sonora es la que se funde con el conjunto, la que no destaca sobre los fotogramas ni tampoco se la echa de menos. Pues estas son todo lo contrario.
15 feb 2006 | 01:29 PM
Bien traído por Wallias lo de "Duelistas". En efecto, otra gran película que añadir a las dos que citaba antes y que no me explico cómo pudo dirigir el mismo que ha perpetrado estas últimas...
...incluida Hannibal, que me parece la peor con diferencia de la serie de tres que se han hecho sobre la "romántica" historia de D. Hannibal Lecter y Dña. Clarice Starling (la primera es una obra maestra inolvidable; la tercera, una dignísima y escalofriante precuela, con tres papelazos de Edward Norton, Ralph Phiennes y Emily Watson) y una firme candidata al título honorífico de "película pedante de la década" (lo tiene difícil... hay mucha competencia en todo el mundo, aunque por suerte España está bien colocada, con Julio Médem y varios más por el estilo).
Por no desviarme más del eje central del post de D. Polidori, que es el cine histórico, diré que, en mi opinión, el problema de Ridley Scott al abordar este tipo de cine es su pretenciosidad. Quiere no sólo hacer una película con acción y entretenida,
sino al mismo tiempo ofrecer una recreación histórica que sea visualmente apabullante, potenciar la épica de la trama, colar de rondón una historia de amor y encima trascender a su época planteando al espectador dilemas o reflexiones de alcance universal. En ocasiones, sus logros puntuales tapan la endeblez del conjunto (como en Gladiator), pero en otras se cae con todo el equipo, como en El Reino de los Cielos, donde para mí no consigue nada de lo que parece proponerse. Sobre todo desde el punto de vista ideológico y moral, pues su visión sobre la religiosidad de los protagonistas de las cruzadas, que configura utilizando criterios del siglo XX, me parece cuando menos pueril.
Lo que en Scott es defecto, en otros es virtud. Por ejemplo, en el autor de la última sobre el rey Arturo que Polidori comentaba (no recuerdo bien ni el título ni el nombre del director). Esa película me pareció lo contrario que el cine histórico de Scott: una cinta modesta y sin grandes pretensiones, que no ofrece nada más que personajes arquetípicos de la épica cinematográfica, acción, algo de amor (lo justo) y el enfoque original de acercarse al personaje histórico que pudo inspirar las leyendas artúricas. Pues el resultado es bastante decente y desde luego más entretenido que lo último de Scott, aunque quizá falta algo de espectacularidad en las escenas de acción y batallas.
15 feb 2006 | 01:55 PM
Suscribo prácticamente todo lo que decís. ¡Dios, nos hemos puesto de acuerdo!
Efectivamente, Stephin, para mí la mejor de las cuatro es la del rey Arturo, que no es decir demasiado, la verdad.
De Ridley poco más puedo decir, sino que hasta en las bandas sonoras, como bien dices, la caga. ¡Dios, me has recordado el flamenquito de Gladiator! Era aterrador.
Saludos
15 feb 2006 | 02:24 PM
El Reino de los Truños. Que me acaban de llevar a verla a una especie de filmoteca universitaria y casi dan ganas de montar la novena cruzada contra Hollywood, por perpetrar estos engendros.
Vaya puta mierda de película, no hay quien se la trague. Salvo el principio de Liam Neeson y la primera escena en que sale Jeremy Irons, no vale nada. Y no me jodas que os gusta Saladino, ¡pero si parece el moromierda de las historietas de Makinavaja!
Gladiator está muy bien, polladas flamencas aparte, es una película bien narrada, entretenida y creíble. Todo lo contrario del Reino de los Truños, que estás deseando que lleguen dos aviones y se empotren contra las murallas de Jerusalén para que se acabe la peli de una vez.
Señor, señor, qué pestiño. A ver si me armo de valor y os hago un comentario más extenso. Aunque no creo ni que merezca la pena.
3 mar 2006 | 09:49 AM
ke actor interpreto el personaje del rey de jerusalen que portaba una mascara de plata por ke su rostro estaba carcomido po la lepra.
24 dic 2006 | 01:21 AM
Querido Lamberto:
El actor que está detrás del rey Balduino IV, El Leproso, es Edvard Norton; sí, el de El club de la lucha y American history X. Buenos actores para una peli mediocre... ¿de qué me suena?
Un abrazo
24 dic 2006 | 02:13 PM
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