La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Cine histórico actual: "yo estuve allí". Conclusiones

Claro, he terminado mi periplo, pero no he concluido nada. Bien, allá van, pues, mis conclusiones:

- En el cine histórico actual lo que prima es el espectáculo. Claro que diréis que en el cine histórico anterior también primaba el espectáculo (¡y qué espectáculo, me diréis!, en Cinemascope...), pero tenía otro sabor, ya me entendéis.

- Antes se abusaba de los extras, y ahora se abusa de los efectos especiales producidos por ordenador (la sombra de Peter Jackson es alargada). Antes los extras te hacían decir... ¡hala, cómo se pasan! Ahora dicen... ¡hala cómo se lo curran! ¿La diferencia? Bueno, a lo mejor no es tanta, pero el resultado es claramente más cutre en las pelis antiguas, sí, pero más auténtico. Así, la escena que os comentaba en la primera historia de la entrada de Cleopatra, en la peli de Mankiewicz, es espectacular, pero "humana". La escena de la peli de Alejandro al entrar en Babilonia es más espectacular, si cabe, pero "menos humana", o más cibernética. Supongo que esto que digo es una gilipollez, pero algun@ seguro que me entiende.

- El trabajo de actores en las pelis comentadas es, en general, pobre. En la mayoría de los casos la trama y, sobre todo, el derroche visual se come sus actuaciones. Claro está que se salvan los grandes, es decir, Irons o Nesson, pero Pitt, Farrell o Bloom se quedan a la altura del betún, y lo que mejor saben hacer (¿lo único?) es poner cara de agobiados.

- Visualmente (obviando los prejuicios cibernéticos) son impactantes. Los combates en los muros de Troya, las batallas de los ejércitos de Alejandro, las escaramuzas en el hielo y entre el fuego en las tierras de Britania, y las pesadas maniobras de los ejércitos cruzados ante los rápidos movimientos de las tropas de Saladino son espectaculares. Venga, eso sí lo admitimos: las escenas de guerra son francamente agradables de ver...

- ... pero, ¿históricas? De veras, y esto lo digo en serio, creo que los asesores expertos en épocas pasadas se han currado los atuendos, utensilios y armas para que parezcan reales. Los hechos, dentro de lo que cabe, están basados en la historia verdadera, y salvo en el caso de Troya por motivos evidentes (al fin y al cabo Homero no era historiador) y en el caso de Arturo porque son conjeturas, pueden ajustarse a lo que pudo pasar, al menos de manera aproximada. Al fin y al cabo... ¿quién estuvo ahí para verlos? Pues eso, ya sabéis: "yo estuve allí". Así me lo imagino y así os lo cuento. Y eso, amigos míos, sin reparar en que esto del cine es un negocio, es más que loable, ¿no?

Bueno, yo ya he hecho la prueba del algodón. Ahora os toca a vosotros: ¡a ponerme verde!

Y no os preocupéis, ya lo dejo, que cuando me pongo pesadito con algo...

3 comentarios

  1. Bluesea

    Como aficionado al cine, he gozado con tu texto.

    Salu2.

  2. Polidori, me quito el sombrero una vez más. Yo, que soy un apasionado de la novela histórica (y del cine también), he disfrutado como un calvo con la testa recién abrillantada ;)

    Un abrazo desde Canarias.

  3. Yo lo que hecho de menos es que haya genios como Kubrik que en una peli historica tremendamente espectacular es capaz de hacer una escena que llene tanto el alma como cuando su mujer sale de Roma y le ve crucificado muriendo y le dice: Espartaco, este que ves en mis brazos es tu hijo...

    Evidentemente en esos 5 segundos creo en el cine y paso olimpicamente de los 10mil extras de la peli o de los renders 3d de Alejandro MAgno...

    Y eso como bien dices Polidori...en el cine de antes lo había...ahora no.

    He disfrutado un montón con tu serie historica

    Un saluo

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