Belle & Sebastian: el cálido y reconfortante sol escocés

Hay grupos que se empeñan en hacerte la vida más bonita. ¡La madre que los trajo al mundo! Hay días plomizos (y no por el tiempo) en los que todo se pone cuesta arriba, y no siempre con un porqué. Pero vienen unos tipos, escoceses de Glasgow, y se empeñan en abrirte las nubes, dejar pasar los rayos del sol en tu alma y hacerte esbozar una sonrisa de oreja a oreja, o lo que es peor, bailotear en tu puesto de trabajo, en el transporte público o en tu propio coche, ante la estupefacción del resto de compañeros o transeúntes.
Porque, señoras y señores, la nueva entrega de Belle & Sebastian no es sólo una delicia, sino es un motivo para dar un prolongado suspiro a todos aquellos que hemos seguido su carrera desde prácticamente los comienzos (quien diga que haya escuchado el Tiger Milk en el momento en qué salió y vive en España miente como un bellaco, porque sólo se hicieron mil copias). La banda, que para mí es la lógica evolución hacia la música indie de un grupo de amigos que cantaban en un coro de iglesia, se dieron a conocer con un rollo excéntrico y un estigma autoinfringido de banda-al-margen-de-todo que a poco arruina su carrera.

Y me explico: una banda que apenas tocaba en directo porque aseguraba que la acústica de las salas no era la adecuada (en un principio sólo querían tocar en iglesias) y que más parecía un grupo de aficionados que se lo pasaban demasiado bien como para meterse en esto del rock 'n' roll, no parecía cosa seria. Claro, cuando veías esas portadas, y escuchabas (enteritos, del primer al último corte) If You're Feeling Sinister y The Boy With the Arab Strap, te ponías de rodillas y orabas a los cielos. Probablemente no habías escuchado canciones con tanto sentimiento y tan “bonitas” en tu vida, tan cálidas y reconfortantes, con una suavidad tramposa que recuerdan en ocasiones a la Velvet Underground, en ocasiones a The Smith, y en ocasiones al pop desenfadado y artesanalmente arreglado de los sesenta. Y ya está, estabas perdido, reconocías en todos los foros que te gustaban Belle & Sebastian. Además, han tenido el buen gusto de recuperar a The Maisonettes en el single Legal man, ¡qué más se puede pedir! (si no los conocéis conseguir ya “Heartache avenue”, uno de los singles más bonitos de los ochenta).
Claro, que reconocer que te gustaban los Belle era como apuntarte a las huestes de los gafapastas, con toda su mala reputación de pusilánimes y raritos. Y vamos, no es que uno pretenda presumir de tipo duro, ni siquiera de tipo duro con corazoncito, pero que te gustaran los Belle era una especie de estigma de "blandez". Además, eso suponía que te gustaba el llamado “pop de cámara” de mediados y avanzados los noventa. Así fue, eso es cierto, y así siguió hasta esa bendita y maravillosa escena de Alta Fidelidad donde Rob (John Cusack) recrimina a Barry (Jack Black) el que no sea tan bestia y les deje disfrutar a él y a Dick (Todd Louiso, éste sí caracterizado como un auténtico gafapasta, a pesar de no llevarlas) de esa maravillosa música que están escuchando. Y sabéis de quién era la canción que sonaba: pues sí, “Seymour Stein”, del elepé The boy with the arab strap de los de Glasgow.

Con el paso del tiempo he de reconocer que Belle es un grupo que escucho por rachas. Cuando me da por escucharlos puedo pasarme días haciéndolo, hasta que ya lo dejo por puro cansancio obsesivo. Son pura delicadeza, sutileza, belleza (vale, dejaré los epítetos acabados en -za), una de las bandas con más carisma, personalidad y talento de los últimos años. Claro, que un amante del rock más ortodoxo jamás podrían gustarle, pero sé de muchos que han accedido al grupo desde el escepticismo y han acabado sucumbiendo (perdón por el inciso personal, pero sé de una sonrisa sarcástica que se esbozará cuando se lea esto desde el otro lado del Atlántico, pero es lo que tiene ser fan del boss, querido viceflai). Además, pasando por encima el exceso de melancolía que puede aparecer con frecuencia en sus composiciones, si se rastrea en sus discos y en sus trabajos menos conocidos (como los maxisingles) se descubren piezas tremendas que no me extraña que se hayan tenido que recopilar en un álbum posterior llamado Push Barman to Open Old Wounds, y donde se abandona ese carácter melancólico para dar paso al delirio edonista de “Lazy line painter Jane”, con la enorme voz de Monica Queen, quizá su mejor canción (en directa competencia con alguna del último, pero eso lo comento luego). Claro, que escuchando “Me and the Major” también dudabas de ese supuesto carácter melancólico dentro de los elepés, pero eso es otra historia.
Todo esto pudo verse en la actuación que tuve la suerte de presenciar en el FIB de 2002. ¡Joder con la banda que sólo tocaba en iglesias! Aquello fue todo un espectáculo de "masas" donde todos terminamos agotados de movernos. Mención especial debo hacer para, precisamente, “Lazy line painter Jane” y los pantalones vaqueros de la Queen. ¡Qué bien le quedaban! Fuera de bromas, estuvieron estupendos. Al fin y al cabo su actuación fue una buena muestra de sus mejores virtudes: gente que hace las canciones desde el corazón. Y esto no es el típico tópico, pues notas que las canciones están trabajadas desde esa parte de la música que a veces duele ("Like Dylan in the movies"), a veces cosquillea (“Ease your feet in the sea”) y a veces hacen que nada, absolutamente nada, pueda ir mal ("The boy with arab strap") y se abran los cielos (“A summer wasting” o “Dirty dream number two”).

El aderezo: una buena cantidad de músicos (mínimo ocho). A los clásicos instrumentos, bajo, guitarra y batería, les añades cuerdas, metales, piano, hammon, sintes, vibráfonos y las voces de Stuart Murdoch y Sarah Martin, y tienes todo lo necesario. Porque además su sonido nunca suena afectado, algo que podría pensarse de una mezcla así.

Bueno, pues sólo me queda a estas alturas hablar del último disco, The life pursuit. Pues eso, un canto a la vida, un disco alegre sin concesiones, empezando por “Art of the apostle”, pasando por la maravillosa “Song for sunshine” y acabando por “For a price of a cap of tea”. Puedo equivocarme, pero va a ser uno de los mejores discos de 2006; y lo digo en febrero. Se abren, pues, los cielos y entra un cálido sol de invierno que nos reconforta e, insisto, hace que la vida sea más bonita. Aunque sea por unos breves instantes.

5 comentarios
qué gusto! los dioses, muy de vez en cuando, te dan sorpresas. Justo estoy escuchando "the boy with the arab strab".
Aunque llevo años escuchándolos.
Y a estas horas, saco las manos de los bolsillos y encuentro un billete de metro caducado
17 feb 2006 | 11:15 PM
Siento romperte la imagen idílica y mítica, pero en "Alta Fidelidad", lo que John Cusack le dice a Jack Black con respecto a la música de Belle & Sebastian es: "I just want to listen something which I can ignore", es decir: "Sólo quiero escuchar algo que pueda ignorar". Vamos, que no es que la música de estos escoceses tiennos quede demasiado bien parada: es una clarísima burla de los guionistas de la peli (extraordinaria, por cierto) a unos de los grupos-gurúes musicales del gafapastismo ilustrado. Sobre todo porque Jack Black iba a poner el "Walking on Sunshine" de Katrina & The Waves, y a pesar de ser un pedazo de single, como tuvo un gran éxito comercial, eso la descalifica por completo (también hay muchos guiños en la peli a qué cosas "descalifican" una canción).
Por lo demás, totalmente de acuerdo con todos. Ya te pasaré una mejor foto de Gasol para que la pongas en tu blog, tira-triples :-P
20 feb 2006 | 07:10 AM
Querido Alonso:
La frase exacta (cogida del guion) es: "It's a record we've been listening to and enjoying, Barry". Y cuando más tarde se refieren a que estan escuchando algo que quiere ignorar se refiere a que "Walking of sunshine" es, evidentemete, una canción que no puedes ignorar. ¡Te lo aseguro! Efectivamente, la imagen está muy bien traída porque Rob y Dick están tranquilamente colocando discos, escuchando algo suave y tranquilo, y cuando entra Barry como un ciclón, intentando (no con mala intención, desde luego) alegrar la mañana con su música, lo que los otros le increpan es que ese no es el momento adecuado, y por eso se monta toda la hilarante escena, cojonuda por cierto, de Jack Black haciendo esas cosas que hace. Conclusión: lo que viene a decir la película y los guionistas es que hay momentos para Belle & Sebastian y hay momentos para Katrina & the Waves. Así de sencillo. Vamos, que esa es la mayor verdad de la música: hay momentos para cada tipo de música, y gracias al demiurgo que hay suficientes músicas para llenar todos los momentos... Así que buen intento, colega, pero no me has pillao. ;-)
Chavalín, ¿cuándo podrías imaginar que un barcelonés iba a ser el máximo reboteador del all-star? ¡Qué guay! Aún no he visto el partido, pero me está esperando en casa bien grabadito. Y por cierto, hemos tenido una Copa del Rey cojonuda. Pero cojonuda de verdad. El Tau ha estado soberbio. ¡Aupa el Basconia!
Un abrazo, crack.
20 feb 2006 | 09:42 AM
No, si al final Polidori va a ser más duro de lo que parece y a Alonso de Palencia le va a acabar encantando el cine...
...Yo, que llevo por nick el nombre de un gay que mide poco más de 1,50 y compone cosas como "sing me the songs/you want/to hear/in an operetta" (Stephin Merrit, de The Magnetic Fields), no voy a negar a estas alturas que soy casi tan blandurri como una película de Nora Ephron con guión de José Luis Garci y protagonizada por el niño de Campeón y el cantante de Modern Talking.
Así que se entenderá que también me chiflen los Belle & Sebastian. Por cierto, Polidori, a ver si haces un ranking de plumosos del mundo del espectáculo. Mi voto va para el segundo de a bordo de Stuart Murdoch (no recuerdo su nombre... es el alto y moreno, que toca varios instrumentos. Lo conocerás, tú que has visto a los B&S varias veces en directo). Te aseguro que Boris Izaguirre a su lado es Clint Eastwood en Harry el Sucio.
A Alonso de Palencia no le intentaré convencer de de la calidad musical de los escoceses, pues sería una tarea tan aburda e infructuosa como intentar persuadirme a mí de las bondades de los Helloween. Pero sí le diré que no es exactamente un grupo de los que yo llamaría "gurúes del gafapastismo ilustrado". Hombre, está claro que gafaspastas atraen, eso es inevitable dado el estilo que cultivan y el ambiente al que pertenecen. Pero no son para nada el típico grupo de culto de un gafaspasta con ansias de trascendencia (ya sabéis, pose de atormentado, intelectualidad de sopa de sobre, vindicación del aburrimiento y la ininteligibilidad).
Al contrario, son unos tíos bastante normales y para nada dan impresión de pose e impostación (bueno, tienen una loca entre sus filas, cara de buenos chicos y gusto por la imagen modernita, pero tampoco es eso tan grave a estas alturas). Hacen pop de cámara sin ningún complejo, tirando hacia lo que más les apetece en cada momento. En su anterior disco les dio por hacer canciones más sencillas, con unas letras más directas y un toquecillo "soul", y a mí me dejaron bastante contento. Por buscarles algún defecto, quizá les falte algo más de garra en directo (pese a todo, suenan bastante bien).
Discrepo en que no puedan gustarle a un amante de rock. A Alonso de Palencia no, vale (y que conste que tengo a D. Alonso por una autoridad en rock y en muchas más cosas), pero a cualquier otro rockero medio, ¿porqué no? ¿no reivindican muchos de ellos a The Beach Boys, The Beatles, The Kinks o Big Star? Pues no veo porqué han de rechazar de entrada a los Belle and Sebastian. Es más, me parece mucho más lógico que renieguen de gente que, en teoría, estaría más cercana al rock, como Coldplay o U2, que de los chicos de Stuart. Son vocacionalmente blandos y tienen más querencia por los violines y las acústicas que por la electricidad sucia. Y, de acuerdo, por imagen y tipo de sonido parecerían el paradigma de grupo blandito. Pero para nada es el grupo del que yo me acordaría primero si pensase en cosas melódicas y pasteleras. Así lo confirman sus letras, que en algunas canciones son sorprendentemente oscuras.
Pues a ver si me graba vd. el disco, D. Polidori, y me ahorro unos eurillos. Lo espero con muchísimas ganas. Hablábamos hace unos post de Tindersticks, otro grupo que nos gusta a ambos. Y yo le decía que para mí van hacia abajo, que lo mejor suyo sigue siendo lo primero.
Eso no me pasa con Belle and Sebastian. Comenzaron como típico grupo "indie" rompedor en su momento, con el beneplácito de la crítica sesuda y el viento en las velas de que su sonido en aquel momento estaba de moda. Pues diez años después ya no parece que su rollo sea el que marca tendencia, pues ahora el péndulo se balancea hacia la eletricidad acelerada y el "neorramonismo", pero despacito y a su ritmo se han ido labrando una carrera que a mi juicio es claramente ascendente.
Prefiero gafaspastas sinceros, simpáticos, versátiles y con el culo inquieto, que neopunks copiotas con pretensiones de crudeza y poses estudiadas (¿porqué me estaré acordando ahora de The Strokes y su horroroso último single? Vale, lo reconozco, es manía... nunca me han caído bien y no sé muy bien porqué).
Para acabar, D. Polidori: cómprese un dividín cachondísimo y muy bien editado que sacaron los Belle and Sebastian hace cuatro o cinco años. No recuerdo el título, pero mi hermano lo tiene. Viene su desternillante intervención en directo en un programa estrella de la televisión brasileña, con una especie de Andreu Buenafuente cachondeándose de ellos antes de tocar, y Stuart y el resto cortadísimos y poniendo buena cara.
Y, si tiene tiempo, busque por la Mula esa alguna colaboración suya, que las tienen variadas y muy interesantes. Yo recuerdo con agrado la canción que tocaron junto a Teenage Fanclub en el Primavera Sound de 2003.
No, si al final vamos a tener que poner los tres una tienda de discos, como los del libro de Hornsby... íbamos a acabar a hostias, pero seguro que lo pasábamos genial.
20 feb 2006 | 11:49 AM
Hola!! Acabo de llegar por aqui desde google buscando la traducción de The boy with de arab strab (sin conseguirlo, claro), y estoy de acuerdo contigo en casi todo lo q has dicho.
Este es uno de mis grupos favoritos, y francamente NO ENTIENDO como no se dan más a conocer, aunque parece q con el último disco se estan extendiendo más, de hecho en la revista electrónica del País EP3, los tienen en el reproductor de música.
Pero lo q me extraña es pq no has nombrado el genial álbum anterior al q acaban de sacar, el Dear Catastrophe Waitress, a mi opinión mejor q el nuevo (aunque como siempre geniales), pero es q tengo debilidad por Stay Loose, y ya lo se es una canción q no se parece mucho a la mayoría de canciones del grupo, pero es q es una de las mejores canciones q nunca he escuchado.
Pero vamos me parecen de lo mejor q se puede escuchar hoy en día, y lo q no entiendo es pq coño tienen q premiar con tantos brits (solo por poner un ejemplo de premios comerciales) a grupos como Kaiser Chiefs, q vale molan, pero vamos ni tiene nada q ver con la musica trabajada y depurada q ofrecen grupos como B&S. En fin la moda y el marketing, q es lo q tienen.
Un saludo.
11 mar 2006 | 08:54 PM
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