Almodóvar volvió
Mucho se está hablando de la última película de Almodóvar. O mejor dicho, como siempre ocurre en los estrenos de Almodóvar (¡Peeeeeeeeedro!), mucho se está hablando, escribiendo y saliendo en prensa y televisión de la última peli del manchego. La vuelta de Pedro, la vuelta a su tierra, a sus raíces, a los viejos fantasmas del pasado, al cine por (¿y para?) mujeres... La vuelta de Almodóvar, motivo suficiente para dar pie a todo tipo de especulaciones, demostraciones de amor y odio, oportunismos de todo grado y condición, y un sinfín de informaciones publicadas en dominicales, revistas más o menos especializadas y, como no, blogs.

Bueno, no es la intención de este "blogmaster" el dedicarse a la crítica más o menos sesuda de cine. Para eso hay mejores sitios en la red, y no digamos en los papeles. Pero, como fenómeno social que es Almodóvar, sí quiero hacer algunos apuntes que no pretenden dar ni quitar la razón a nadie, pero que sí os sirvan para heceros una idea de lo que sentí viendo su última película.
Vaya de antemano mi, por un lado, seguimiento fiel de su filmografía, y, por otro, el respeto que siento por (lo siento para los que no les guste) uno de los mejores directores españoles vivos (o en activo). El haber visto todas sus películas sin ser un exacerbado fan, ni un detractor inmisericorde, creo que me da "permiso" para opinar sobre sus trabajos y sobre el "lenguaje almodovariano". Almodóvar me gusta, punto, y lo mismo que considero que ha hecho obras maestras, también reconozco que ha perpretado verdaderos bodrios. Entre las primeras destacan la hilarante ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, la hermosa La ley del deseo, la disparatada Mujeres al borde de un ataque de nervios, la intensa ¡Átame! y la interesantísima Todo sobre mi madre. Entre las segundas, Matador, Kika, Carne trémula y La mala educación. Los motivos para meterlas en uno u otro saco son muy personales, pero mucho me temo que sean compartidos por muchos... ¿no?
Pues bien, después del aplauso tibio a Hable con ella y la decepción de La mala educación, en la que me aburrí sobremanera (espero que no veías en ello un malestar por el tema; os puedo citar verdaderas joyas del cine que comparten trama o cuestión de fondo), me senté en la butaca con buen ánimo y lo más alejado posible del maremágnum de críticas y reportajes que habían pasado por mis manos para que Almodóvar me volviera a llenar con su peculiar visión del mundo la pantalla. Entre mis amistades una casa "tipo Almodóvar", una situación "propia de Almodóvar" o un personaje "de una peli de Almodóvar" tienen un significado muy concreto, así que muchos acudimos a la cita con una curiosidad mezclada con cierta exigencia de nivel, no sé si me entendéis.

Pues bien, Volver es la mejor película de Almodóvar en muchos años, y creo que con el tiempo va a ocupar un lugar de honor entre las ¿dos?, ¿tres?, ¿cuatro? mejores películas que jamás haya filmado. En fin, y en definitiva, una vuelta a casa muy celebrada y jaleada con satisfechas sonrisas del público que abarrotaba la sala (con todos mis respetos hacia Segura, pero no es el único director español que hace récords de taquilla).

Volver es deliciosa. Intensa pero amable, trágica pero divertida, extrema pero cercana, almodovariana en su contexto, pero comparable con las buenas películas europeas de los últimos años. Abandonada la lacrimógena tragedia, cumplidos sus deseos de contar lo incontable, Pedro vuelve al humor "kitsch" tan de su cosecha, a la narración del sentimiento más descarnado, a la recuperación de la memoria en una caja de zapatos, a la exhibición brutal del cariño filial y al desenlace circular de boomerang, tan propio y válido en su lenguaje fílmico. Las dos horas se beben, se disfrutan, se ríen, se sonríen, se temen y se comparten. Los fantasmas juegan con los vivos, y los personajes traspasan la pantalla para acercarse a nosotros como si también fuesen aparecidos de nuestra propia biografía.

Y todo ello por la mano sabia de Almodóvar, por un equipo soberbio detrás y por un trabajo magistral de sus protagonistas. Porque ésta es una película de mujeres, y están todas impresionantes. Penélope Cruz está imponente, poderosa, inmensa en todas sus apariciones; la mejor actuación de su carrera, sin duda. Carmen Maura ha vuelto a su mejor registro, a esa mezcla de ternura, socarronería y limpieza en su interpretación que hace que te creas por completo lo que te está contando. Blanca Portillo está impresionante, da miedo verla, con esa brutal fuerza que ha sabido captar de la gente sencilla de pueblo que sabe lo que sabe porque lo ha mamado desde que era chica. Y Lola Dueñas está deliciosa en su vis cómica. Y no olvidemos a la gran Chus Lampreave, que tiene una aparición corta pero intensísima.
De veras, me he quedado con ganas de "volver" a verla. Así que gracias, Pedro, por ilusionarnos de nuevo con tu mejor cine.
Y ahora espero, con espaldas anchas, las críticas de los retractores. Ahora, les animo a que primero vayan a verla.
P.D.: Aunque esté cogida por los pelos, me encantó que sonara "A good thing" de mis queridos Saint Etienne. ¡Esa Sarihta a todo trapo!

Stephin dijo
Yo tengo muchísimas ganas de verla. Como todos, también me guío por intuiciones personales y algún otro elemento externo de información (en mi caso, las opiniones de los dos o tres críticos de cine de los que me fío), y todos me insinúan que estamos ante una gran película. Como la parienta también la quiere ver, supongo que iremos pronto al cine. Espero que al Tripartito no se le haya ocurrido exigir un diez por ciento de copias en catalán... no me faltaba más que oír a una aldeana de La Mancha hablando como la presentadora del "Telenoticies" de la TV3.
Bromas aparte, espero que si es tan buena como parece coseche todos los éxitos posibles. Y espero también que se la juzgue con objetividad y no desde las respectivas trincheras, porque, por desgracia, Almodóvar es uno de esos personajes públicos al que se valora según el color del cristal con el que se le mira, y con el que es difícil encontrar opiniones ecuánimes (como el Papa, como Aznar, como Carod-Rovira, como Ronaldo.. hay muchos de estos): unos le ríen todas las gracias y otros no le perdonan ni una.
Así que espero volver a entrar en el post para dar mi opinión de la película.
Pero antes de ello tengo que comenzar felicitando a D. Pedro por la apabullante y espectacular promoción que ha hecho. Sin duda, son gente inteligente los de la productora El Deseo. Tanto como para ganarse el favor de buena parte del público vendiendo excepcionalidad cultural y resistencia al imperialismo "hollywoodiense", y hacer al mismo tiempo una promoción a la americana que haría quitarse el sombrero a un directivo de Sony Entertainment o Time AOL Warner.
Lo único que lamento es que la promoción se la haga la Televisión pública. Lo lamento porque no le hace ninguna falta. Tiene suficiente popularidad, prestigio en lo suyo y medios económicos para hacer una campaña publicitaria rentable pagándola exclusivamente de su bolsillo (de hecho, también se habrá gastado bastantes cuartos, viendo la de anuncios que hay por las marquesinas), y sin necesidad de que los telediarios confundan una noticia de indudable interés con un anuncio en sesión continua. El otro día me molesté en cronometrar: hasta veinticinco minutos de Almodóvar repartidos en los telediarios de La1 y La2 en un sólo día. Y sin contar otros programas o canales autonómicos o privados. Debe ser la única película de la Historia en la que hemos visto tres estrenos consecutivos como noticia de cabecera en noticiarios de máxima audiencia: en Puertollano, en Madrid y en Barcelona.
Esa es la diferencia de Santiago Segura con Pedro Almodóvar, Polidori. En efecto, los dos son muy taquilleros y los dos probablemente se lo merecen. Pero el primero se curra su promoción con su mejor anuncio, que es él mismo, y no tiene complejos en hacerse ubicuo por dos meses y, luciendo su camiseta de Torrente 3, acudir lo mismo a un sesudo debate de cinéfilos que a un magazine para marujas.
El otro juega con ventaja, porque al mismo tiempo que cumple con los requisitos de toda promoción masiva (estreno, ruedas de prensa, entrevistas en periódicos, radios y teles, etc.), se aprovecha de que los políticos de su signo le devuelven en publicidad los favores que les hace.
Es que resulta cojonudo comprobar lo maduro, reflexivo, personal, intimista e introspectivo que se nos ha vuelto el tipo que hace menos de dos años quería hacer la revolución en la América indígena (impagable su "speech" pro-Chaves en la Puerta del Sol, con mención de honor para la Watling, esa chica tan mona que saber hacer de todo) y denunciar no se qúe terrible golpe de Estado que había querido dar la derecha (para mí, de lo más grave que personaje público alguno haya dicho en este país en el último lustro. Fue lo suficientemente listo para soltarlo sin dar pie a que le interpusieran ipsofactamente una querella por calumnias).
Muerto el perro, se acabó la rabia. Muerto Urdaci, se acabó la tendenciosidad y el amiguismo en nuestra Televisión. Y muerto Aznar, resulta que a nuestro más eximio cinematográfico le da en sus apariciones públicas por hablar sólo... ¡¡¡de cine!!!. ¡Pa partirse la caja, oigan!
21 Marzo 2006 | 11:27 AM