La Coctelera

Las manos en los bolsillos

El sexismo no lo arregla ni la ciencia

Consciente de que me meto en un bonito jardín sólo con publicar este post, debo confesar que me ha llamado mucho la atención un artículo que, publicado en El País hoy mismo, nos remite a su vez a otro artículo científico de Melisa Himer basado en un experimento realizado en 2002 con individuos de muy corta edad a los que se les ofrecía juguetes de marcado carácter sexista. Aunque se supone que, sin condicionantes externos, ambos sexos elegirían indistintamente los juguetes, sin atender a ningún criterio relacionado con sus diferencias genéricas, resultó que:

"a tan tierna edad, los sujetos de sexo masculino muestran una clara predilección por el coche y la pelota, y los del sexo femenino, por la muñeca y la sartén. Un tercer grupo de juguetes absolutamente neutros apenas tiene éxito. ¿Por qué, si no han tenido tiempo de contaminar sus preferencias con roles sexistas, se comportan tan sexistamente en su elección?"

Pues sencillamente porque eran monos. ¿Qué por qué se hizo este experimento con monos? Porque todos los estudios realizados hasta la fecha para demostrar las diferencias en los cerebros de los seres humanos en razón de su sexo han sido inconcluyentes. Sí, diferencias hay, pero hay más diferencias de tamaño entre individuos del mismo sexo que entre las que hay entre los dos sexos. Como bien dice la doctora María José Barral, que aparece también en este artículo:

el mayor tamaño del cerebro masculino es proporcional a su corpulencia [...] en el reino animal hay cerebros mucho mayores con menos prestaciones.

Por otro lado, el doctor Alberto Ferrús habla de que:

"las diferencias existen y tienen consecuencias en los comportamientos. Pero si se quiere conseguir que la sociedad sea igualitaria, no se debe tratar igual a quienes son diferentes [...] Nacemos con cerebros diferentes, pero el cerebro humano es muy inmaduro al nacer y no termina de madurar hasta bastantes años más tarde, de modo que las condiciones ambientales también nos hacen diferentes. Las diferencias tienen causas genéticas, hormonales y ambientales, y todas son igual de importantes".

Todos estos datos, desde mi "masculina" inteligencia, me llevan a las siguientes cuestiones:

. Si no puede hablarse de que haya diferencia de inteligencia entre sexos, ¿por qué ese empeño en encontrarla? ¿Qué se quiere demostrar, que el hombre es más inteligente, o viceversa, que la mujer lo sea? O sea, que el tema es... "¡pues yo más!" Pues bueno, pues fale.
. Si se demostrara que la mujer es, de verdad, más inteligente, ¿sería entonces una simple razón sexista el hecho de que las mujeres no accedan con más asiduidad a los puestos de responsabilidad? A mí me lo parecería.
. E imaginemos que se demostrara que es el hombre el más inteligente, ¿se pararía entonces la evolución de esa igualdad por aquello de "Virgencita, que me quede como estoy"? Esperemos que no, desde luego.

Dado que es baldío demostrar si la inteligencia es, pues, razón de sexos, y de que, al menos para mí, la diferencia está en los propios individuos, no en sus órganos sexuales, ¿cuándo dejaremos de perder el tiempo en ver quien la tiene más larga (a la inteligencia me refiero, claro) y nos dedicaremos a dejar que los más inteligentes ocupen los cargos de los que dependen nuestro bienestar, el de toda la sociedad? Estaréis conmigo en que eso no siempre se cumple, ¿verdad? Ejemplos se me ocurren muchos, que vemos a diario, pero el pudor me hace dejar tranquilos mis deditos fuera del teclado.

En fin, y ya que me he metido en este jardín sólo me queda una advertencia y una llamada al orden mundial: señores, hay millones de personas que no sólo pasan hambre en el mundo, sino que continúan siendo discriminados por razón de sexo, creencia, cuna o raza. ¿Hasta cuándo? ¿Podrán ver nuestros hijos un mundo más justo, o lo dejaremos igual de repugnante que como nosotros lo encontramos?

Será o no esto un jardín, pero desde luego apesta.

2 comentarios

  1. Me identifico con este artículo, pues conviene de vez en cuando hablar un poco sobre estos temas.
    Dice un antiguo proverbio que la inteligencia es el don mejor repartido de este mundo, porque cada cual está contento con la que posee...
    Bromas aparte, creo que hay, efectivamente, un montón de problemas pendientes de resolución y que lo racional sería ponernos todos, sin distinción de sexos, manos a la obra para procurar resolverlos. :-)

  2. Hace unos días dejé escrita mi opinión sobre las nuevas medidas del gobierno y otras hierbas sexistas... Estoy totalmente de acuerdo con tu postura sobre la elección del mejor por encima de su género o cualquier otro supuesto condicionante.

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