La gripe aviar y los beefeaters (y la pobre lady Jane)
¡Qué mundo éste! Aunque sé que la noticia tiene un tiempo, me enteré hace poco que Branwen, Hugine, Munin, Gwyllum, Thor y Baldrick, los sacrosantos cuervos de la Torre de Londres, están encerrados bajo la atenta mirada de los beefeaters. ¿Por qué? Ya os lo imagináis, por la gripe aviar. Pero... ¿cómo hemos llegado a esto? Hagamos un poco de historia.
De todos es sabido que, además de la famosa flema, los ingleses son conocidos por su encorsetada forma de entender las tradiciones. Londres, "santa" sede de éstas, tiene en el Palacio de Buckingham y, sobre todo, en su más que famosa Torre, dos baluartes tan acartonados como fascinantes. Del Palacio y sus habitantes no considero que sea el momento de hablar, fundamentalmente porque me da mucha pereza, pero de la Torre de Londres, fortaleza repleta de historias e historietas, y de sus famosos beefeaters, sí.
No voy a hacer una larga disertación histórica (entre otras cosas porque no soy historiador), ni una ruta turística por la Torre, pero sí daré unas pinceladas para los que no tengan ni remota idea de lo que estoy hablando. La Torre de Londres es una fortaleza con cuatro torretas que se encuentra relativamente cerca de las famosas Casas del Parlamento y el Big Beng. Comenzó a construirse en el siglo XI, por mandato de Guillermo I. El monarca, de origen normando, quiso levantar un castillo en medio de la ciudad que fuera a la vez residencia real y sede administrativa del Gobierno; mandó para ello construir la fortaleza con piedra caliza traída de las canteras de Caen, en Normandía, motivo por el cual era conocida como la "Torre Blanca". A esta primitivo edificio se le fueron sumando varias fortificaciones más hasta alcanzar las siete hectáreas actuales.
La Torre ha tenido una larga historia de episodios sangrientos y famosos magnicidios. Aunque se construyó como residencia, y ha sido también sede de la hacienda y la artillería real, además de archivo público, el uso más famoso de la misma fue el de prisión; bueno, más bien de "prisión de lujo", sólo apta para personajes de alta alcurnia. De hecho, fue la más temida en épocas medieval y moderna, y por ella pasaron muchos personajes que sabían que este siniestro edificio era la antesala de su ejecución. La puerta más utilizada para atravesar el foso desde el siglo XIII fue conocida como “Puerta de los Traidores”, ya que era la que atravesaban los prisioneros acusados de traición. Muchos de ellos fueron ejecutados en el mismo patíbulo de la Torre.
Una de sus más famosas reas fue Ana Bolena, una de las esposas de Enrique VIII que, después de ser rechazada, acabó ajusticiada, como ya sabréis. También al famoso monarca cismático se le debe el encarcelamiento en el mismo lugar de Thomas Moro, uno de los personajes más famosos y complejos de la Inglaterra del XVI.
Pero quizá la más trágica historia relacionada con la torre sea la de lady Jane Grey, hija de lord Grey, marqués de Dorset, que, tras una serie de complicadas intrigas, forzadas por los problemas sucesorios tras la muerte de Enrique VIII y de su enfermo y débil hijo, Eduardo VI, subió a un trono que no quería en un momento muy delicado de la historia de Inglaterra. Jane, que había recibido una esmerada educación, se vio de repente envuelta en una cruenta lucha entre protestantes (encabezados sobre todo por su suegro, John Dudley, el que fuera regente de Eduardo VI) y católicos (encabezados por la futura esposa de Felipe II, María Tudor). Los acontecimientos que se desencadenaron llevaron al cadalso no sólo a Dudley, sino también a su nuera, la jovencísima Jane, que en pocos tiempo pasó de ser reina de Inglaterra a ser decapitada con tan sólo dieciséis años de vida.
La historia de lady Jane ha quedado como ejemplo de fatal destino, y ha sido llevada a las tablas teatrales, a los lienzos de los artistas y a la gran pantalla en numerosas ocasiones. La que más recuerdo es la película que protagonizó una veinteañera Helena Bonham-Carter en 1986. En cuanto a los cuadros, quizá el más famoso sea el que hiciera Paul Delaroche, que se conserva en la National Gallery. Delaroche, además de excelente retratista, era también un pelín morbosillo y muy aficionado a retratar a personajes en difíciles trances, como puede verse en sus cuadros Juana de Arco en la prisión, Muerte de Isabel de Inglaterra, Muerte del duque de Guisa, Strafford marchando al suplicio, o María Antonieta después de su sentencia. Lo cierto es que el cuadro que nos ocupa, Suplicio de Juana Grey, es muy bello; no en vano es una de las más codiciadas postales de la Gallery (yo la tengo por casa). Aquí os lo reproduzco, pero no estaría mal que vieseis una versión mejor.

El último preso que ocupó la Torre fue el líder del partido nazi Rudolph Hess, a quien se confinó en ella después de su captura en territorio británico, tras lanzarse en paracaídas sobre suelo escocés.
La Torre, con el paso del tiempo, se ha convertido en un símbolo de la Inglaterra más ancestral (junto a la abadía de Westminster) y, por qué no, en uno de sus más atractivos reclamos turísticos. Además, está unida al Puente de la Torre, otro de los iconos más conocidos de la ciudad, protagonista del jingle más famoso de la televisión británica Thames (ya sabéis: ta-ta-ta-ta...). 
Por otro lado, el edificio es también un museo donde se exponen las famosas joyas de la corona y una colección de armaduras reales. Esta función de museo parece que también tiene mucha antigüedad (joder, ¡qué no es antiguo en Londres!), pues ya en época de Isabel I (siglo XVI) se mostraban de vez en cuando al público una colección de fieras que duró hasta comienzos del siglo XIX.
El caso es que, no se sabe muy bien cómo, en la Torre siempre han campado a sus anchas un grupo de cuervos negros (seis, para ser exactos), cuidados por los famosos guardias yaomen, llamados popularmente "beefeaters" (sí, como la marca de ginebra, como podéis ver). A los beefeaters (literalamente "comedores de carne") se les llamaba así porque eran los únicos que tenían asegurada en épocas de hambruna su ración de carne. Pues bien, la leyenda (urbana, nunca mejor dicho) dice que el día que los cuervos se marchen de la Torre ésta será conquistada, y tras ella toda la ciudad de Londres, que será entonces destruida. Tan apocalípticas palabras encierran una verdad como un templo: Londres, en época moderna (es decir, hace ya más de seis siglos), jamás ha sido conquistada, y que me corrijan los historiadores, pero creo que lo más cerca que ha tenido a un enemigo ha sido durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, que se cargaron un tercio de la ciudad (que se dice pronto).
Bueno, pues una de las sempiternas costumbres y leyendas urbanas de Londres se ha visto alterada en fechas recientes. ¿Sabéis la causa? Claro, la gripe aviar. Así que los famosos beefeaters se han visto obligados a encerrar a los bichos actuales (los cuervos viven unos veinticinco años, y cuando uno de ellos muere es reemplazado por un salvaje) que, por supuesto, y como ya habéis leído, tienen sus propios nombres: Branwen, Hugine, Munin, Gwyllum, Thor y Baldrick.
Y yo, claro, me he partido de la risa. Me imagino a los pobres guardias, vestidos con esas pintas de la época Tudor, con el gorrito y todo lo demás, cazando a los díscolos bichos y metiéndolos en jaulas. Como cuenta la noticia, el cuidador de los cuervos, Derrick Coyle (le podéis ver en plena acción en la foto de abajo), señaló que le fastidiaba tener que usar este remedio, pero "es la forma más segura para protegerlos, dada la velocidad con la que el virus se expande por Europa".

En fin, la pérfida Albión, con sus a menudo ridículos y encorsetados ademanes, siempre se presta a mofa. Que se lo digan a Mr. Bean.

10 comentarios
Hombre, Polidori... el post me ha gustado mucho, pero decir que la Torre de Londres está "relativamente cerca" de las Casas del Parlamento y del Big Ben es como si yo digo que la Casa de Campo está relativamente cerca del Retiro. Más o menos esa distancia, debe haber. Quizá más...
Te propongo un reto cual si fuese el tal Carlos Sobera: ¿sabes popularizó en España aquello de "la Pérfida Albión"?
23 mar 2006 | 06:27 PM
Hombre, Stephin, la Casa de Campo está "relativamente cerca del Retiro". Si vas desde la Puerta de Alcalá, bajas la Gran Vía y llegas a Norte, no tardas más de... ¿tres cuartos de hora? Eso, en ciudades tan grandes (y Londres es mucho más grande que Madrid), no es tanta distancia. Era para situar al lector.
Y no tengo ni idea de quién popularizó la frase. Sé que Calderón [el de la Barca, no el base de los Raptors, ;-)] tiene un drama sobre don Enrique (VIII) que se llama "La cisma de Ingalaterra", pero no tengo ni idea de quién fue. ¿Pistas?
23 mar 2006 | 10:13 PM
¿Pistas? Tiene que ver con cierto gol de cierto delantero mítico que ha fallecido hace poco.
Aunque ni tú ni yo seamos Einstein, aceptaremos ambos la teoría de la relatividad. Simplemente te lo decía porque, según lo leí, se sacaba la impresión de que estaba a un paseíllo (yo también lo pensaba cuando visité Londres). Y, joer, hay como cuatro o cinco estaciones de metro de distancia (no lo recuerdo bien) y varios puentes de por medio.
24 mar 2006 | 09:49 AM
Me meto donde no me llaman pero no he podido evitarlo. Lo de la pérfida Albión es mucho más antiguo que el gol famoso del que habláis.
Se supone que fueron los celtas los que llamaron Albión a Inglaterra (que no a Gran Bretaña) por aquello del color más o menos claro de los acantilados de Dover (hablo de oidas que yo no los he visto nunca). El nombre fue luego muy usado, sobre todo por los poetas. Los ingleses hablaban de las "brumas de albión", la "bella albión" o las "hijas de albión" (genial Blake). Drake, el pirata, llegó a California (1577) y con todo su santo morro la llamó Nueva Albión.
Lo de la Pérfida, evidentemente se debe a los múltiples enemigos de Inglaterra. No está claro quién fue el primero pero desde luego se usaba mucho antes del gol famoso. En tiempos de Napoleón seguro, aunque me suena que en el Siglo de Oro alguno de los famosos escritores (Lope o quizá Quevedo) ya lo soltaron.
Por cierto, Polidori, muy bueno el post. No sabía que los cuervos tuvieran nombre y como nunca he estado en Londres no tengo ni idea de si está lejos o cerca...
Saludos
24 mar 2006 | 10:35 AM
Excelente apostilla, D. K. Yo no tenía ni idea de quién y cómo acuñaron el término de "pérfida albión"; por eso le retaba a Polidori a decirme si sabía quién lo había popularizado en España. Como la sirena ha hecho "meeeeeec" y se le ha acabado el tiempo, os digo la respuesta y seré yo quien vuelva a concursar la próxima semana:
Desde luego, si buscáis "Pérfida Albión" en Google y le dais a "Páginas de España" no os saldrán primero los celtas, Blake o el pirata Drake.
Os saldrá el descacharrante episodio protagonizado con ocasión de la histórica victoria de España ante Inglaterra en el Campeonato del Mundo de Fútbol de 1950 por el entonces Presidente de la Federación Española de Fútbol, D. Armando Muñoz Calero.
El buen hombre, afecto al régimen franquista y a la sazón ex-miembro de la División Azul, no pudo reprimir el entusiasmo que le produjo el gol de Zarra y nuestro primer triunfo sobre la nación inventora del "foot-ball", y nada más terminar el encuentro envió un mensaje por radio al Palacio del Pardo, en el cual se dirigía al Jefe del Estado en los siguientes términos:
"Excelencia: hemos vencido a la pérfida Albión".
Al parecer, el probo federativo era preso de un ataque de orgullo imperial, y con la victoria en el partido mundialista sintió vengadas todas las afrentas seculares de los británicos hacia la nación española, y principalmente la aniquilación de la Armada Invencible, que había sido machacada en 1588 en aguas del Canal de la Mancha.
Muñoz Calero también aprovechó el partido para dedicárselo "al mejor Caudillo del mundo".
Sin embargo, su vibrante entusiasmo no le permitió calibrar la delicada posición internacional de un Generalísimo que allá por 1950 había iniciado el proceso de normalización de relaciones con las potencias occidentales, con el fin de acabar con el aislamiento autárquico en el que estaba sumido su régimen. Como fuere que el acercamiento hacia el Reino Unido era una de sus principales prioridades, el bueno de D. Armando se encontró a su regreso a España... que había sido fulminantemente cesado en su cargo.
Dice el escritor uruguayo Eduardo Galeano que no se tiene noticia de que dedicara a nadie el partido siguiente, en el cual España se enfrentó a Brasil y recibió seis goles...
24 mar 2006 | 02:01 PM
Stephin, ¿te he dicho alguna vez que eres un crack?
Un abrazo
24 mar 2006 | 02:11 PM
Stephin, me quito el sombrero.
Lo del gol de Zarra lo había oído en alguna ocasión, pero nunca me había reído tanto con la historia.
Saludos
24 mar 2006 | 09:14 PM
Polidori, tío, leer tus historias es un gustazo. Te lo dice un reo a camisa de fuerza }:-)
Por cierto Stephin, me quito el sombrero ante tanta sapiencia...
27 mar 2006 | 05:22 PM
Me halagas, querido Adastra. ¡Ni que tú fueras manco! Muchas gracias.
En cuanto a Stephin, algún día conseguiré que se suelte la melena y abra su propio blog.
Un abrazo
27 mar 2006 | 05:41 PM
jeder englander ist mit drake verwandt
20 sep 2006 | 12:36 PM
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