Blade Runner tour: los caminos del fetiche
No me considero lo suficientemente pirrado por nada como para sentirme un verdadero freaky de aquello que me gusta o me emociona. Soy demasiado curioso y demasiado "aprendiz de todo" como para poder dedicarme en exclusiva a saciar todos los aspectos, rincones y matices de un tema. Me gusta la fotografía, pero nunca me he dedicado a ella con profusión. Me gusta el cine, pero creo que más me gusta la música. ¿O no? Claro, que me enloquece la pintura, y el teatro, y la buena literatura. Y viajar. Y más viajar en moto. Y salir al campo. Y los días de lluvia. Y un buen restaurante. Y unos ojos y un pelo oscuros. Y una mirada franca. Y el humor entre los viejos amigos de toda la vida. Claro, que así me va. Soy, definitivamente, un verdadero y autorizado especimen que se ajusta al refrán de "aprendiz de mucho y maestro de poco". A este paso nunca haré nada importante. Pero, es lo que la edad tiene, hace tiempo ya que me demostré a mí mismo que maldita la importancia que eso tiene.
Centrémonos. Muchas son las posibilidades que hoy día tiene un freaky que se precie para ser un tarado coleccionista de todo aquello que tenga que ver con su "afición". Pongamos, por ejemplo, ser fan de La guerra de las galaxias. Me consta que algunos necesitarían varias casas para poder albergar todos los objetos de merchandising que poseen de la saga galáctica. Y como ellos están los freakys declarados de Star Treck, o Gallactica, o El Señor de los Anillos, o The Beatles, o cualquier cosa que se os ocurra. Una vez, cuando era adolescente, un amiguete mío me hizo pasar a su cuarto, donde todos las paredes y el techo estaban forradas con fotos de Marilyn Monroe. ¡Os lo juro! A mí aquello me dio más miedo que otra cosa. Como dice el protagonista de Beautiful girls, lo primero que se me vino a la cabeza fue si aquel tipo no terminaría teniendo un cadáver diseado en la nevera. Sé que exagero, pero esos ritos que nos imponemos de absorción brutal de toda la parafernalia de nuestros ídolos a menudo acaban dando miedo. Si eres capaz de comprarte (y ponerte) una máscara de Dark Vader, la taza de desayuno con el culo amarillo de Homer Simpson o la edición en flexidisk (rayado, por supuesto) del último single que editaran los Sex Pistols en Japón, y además has sido capaz de pagar una cantidad importante de dinero por ello... ¿no crees que cualquiera que te vea y que no sienta lo mismo pensará que estás como una regadera? Bueno, pues en mi modestia, yo lo asumo con determinadas cosas. Así que me presento: "Queridos miembros de la comunidad, me llamo Polidori y soy un fetichista anónimo" (¿por qué se me está viniendo a la cabeza la madre de A dos metros bajo tierra?; ¡qué personaje!). 
Uno de esos momentos freakys que tengo en mi vida pasa por el visionado de una de las películas "de culto" por excelencia: Blade runner. Haberla visto más de cuarenta veces no debe ser normal, ¿verdad? No es que me la sepa de memoria, es que idolatro cada uno de sus planos. Cuando me enganché a ella, aún siendo un tierno infante, no estaba contaminado por este afán compulsivo que tengo hoy día por recopilar datos (la mayoría de los cuales ocupan un lugar inútil en mi cerebro, y en la mayoría de los casos se acabarán, irremersiblemente, perdiendo). Y a "ciencia" cierta, la ciencia ficción no es tampoco el género que más me apasiona. A decir verdad, simplemente me gusta, sin aspavientos. Eso de imaginarse como sería el mundo en el futuro tiene su aquel, y si no que se lo pregunten a Fritz Lang, pero de ahí a hacerlo "religión" hay un mundo. Con todos mis respetos por los que son miembros activos de la Asimovlogía, claro está.
Blade Runner, como tan inteligentemente han sabido ver los chicos de Noche en la ciudad, es una de esas rara avis que el paso del tiempo sólo le sirve para consolidar su leyenda. Antes de seguir diciendo nada, leer su estupendo post y sus comentarios (¡anda, si hay uno mío!), ya que el objetivo de éste no es, en definitiva, hablar sobre la película. O no directamente.
La sombra del mundo freaky asociado a BR es larga, muy larga. Recuerdo, por ejemplo, el juego que se hizo para la pelí, que fue devorado por los adeptos (comprobadlo, si no, en esta página). Por supuesto, los clubes de fans también han llegado a la Red; entrad, si no, en el sitio oficial (si es que realmente existe): bladezone. Todos sus miembros serían felices si pudieran visitar los platós donde se rodaron sus más famosas escenas, y no digamos nada pisar y tocar los míticos lugares donde Deckard mató replicantes, se tomó ese licor infecto que se aprieta en su casa o pone cara de espanto ante Roy.
Gracias a mi visita un blog de otro ilustre "bladerunnerero" he podido seguir las peripecias de un freaky amigo de este blogger que hizo el famoso “Blade Runner tour”, que no es otra cosa que visitar los lugares donde se rodó la película. No voy a contaros lo que narra el tal Photek, pues mejor lo leéis, pero sí os digo que lo más apasionante del tour es visitar el Bradbury Building donde vive en la peli J.F. Sebastian; la puerta del Teatro Millian Dollar, donde Deckard se encuentra con Pris; el túnel de la Calle 2ª, que aparece varias veces en la cinta; y ver la Ennis-Brown House, donde se supone que, tras un hábil montaje visual, vive Deckard. En fin, salvo los decorados, lo más típico de la peli. Tenéis fotos en dicho blog (las que aquí aparecen han sido, evidentemente, tomadas prestadas al autor).



La realidad, sin embargo, es algo triste. Lo mismo que a Harrison Ford le trae sin cuidado toda la parafernalia que se ha creado alrededor de la película (de hecho, reniega bastante de ella), los lugares donde se rodó no han sido muy bien tratados por el tiempo. Es, sobre todo, el caso de la Ennis-Brown House, diseñada por el arquitecto Lloyd Wright, que está prácticamente en ruina después del paso de algún huracán. El caso es que es una de las casas más famosas que diseñara el también autor del Museo Gugenheim de Nueva York, así que en este caso hablamos de cosas más serias. Incluso Diane Keaton ha llevado a cabo una peculiar cruzada para salvar el edificio, como podéis comprobar en este artículo de El País.
Keaton va a vender fotos del edificio tomadas por René Burri, autor de las conocidas y maravillosas fotos de Picasso y el Che que os reproduzco abajo.


A mí una vez se me pasó por la cabeza hacer una peregrinación al mítico Innisfree de El hombre tranquilo, pero después de ver el documental de José Luis Guerín se me quitaron las ganas. Ahora, a todos los freakys de Blade Runner se nos ha iluminado la cara leyendo el periplo, ¿verdad?

¡Confesad, bellacos!

4 comentarios
Vaya, ya me tocaste donde más me duele...
...En la única película que, sin gustarme ni un pelo, jamás he podido encontrar argumentos para criticarla.
Lo he intentado, lo juro. La he visto en el cine, en el vídeo, sólo, con amigos, de noche, de día, cabreado, contento... no habré llegado a las cuarenta de Polidori, pero creo que siete u ocho sí la he visto.
Y, dos décadas después de la primera vez que lo intenté, me parece que esto ya no tiene remedio. Así no me queda más remedio que pedir perdón, agachar la cabeza y musitar en voz baja que a mí me aburre soberanamente Blade Runner (en tiempos compartía la pesada carga de esta opinión con Carlos Pumares. Pero hoy, que al otrora divertidísimo crítico de cine se la ha ido definitivamente la chaveta, igual ya me he quedado sólo).
"aburre horrores Blade Runner".
3 abr 2006 | 03:15 AM
Yo estoy con Polidori, Blade Runner me parece una de las grandes joyas del cine y sin lugar a dudas la mejor de su director (que alguien me cuente cómo la misma persona puede firmar "Blade Runner" y "1492,la conquista del paraiso")Es una obra de arte desde el principio al final, con frases y escenas para el recuerdo.
En cuanto a lo de los freakys, la verdad es que a mi me parecen unos pelmazos. Una cosa es que te guste algo y otra que te obsesione, que se convierta en el centro de tu vida, en su único motor, en algo enfermizo; vamos, en una locura. Creo que hay un abismo entre ser un freaky y sentir pasión por algo, más o menos el mismo entre quien sabe vivir y quien se empeña en vivir a toda costa.
No creo que haya que ser un freaky para llegar a hacer algo importante en la vida, es más, conozco a pocas personas que hablen kinglon y hayan hecho algo importante en la vida. Además, ¿quién juzga que es hacer algo importante en mi vida?
Saludos
3 abr 2006 | 11:41 AM
Magnífico post. Y esa casa de Lloyd Wright... me suena que Scott la ha utilizado en más d euna película. ¿No es la casa del gangster japonés en "Black rain"? Y gracias por la mención. Un saludo.
3 abr 2006 | 02:00 PM
Pues aunque eres "maestro de nada" (no te preocupes, somos muchos así), escribes unos textos muy interesantes.
Coincido contigo en tu valoración de la película.
Un saludo.
5 abr 2006 | 06:43 PM
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