A vueltas con los parquímetros
Desde que vuelvo a ser motorista siento menos la presión de los parquímetros y las obras en Madrid, pero dado el debate ocasionado por mi anterior post sobre el tema, he querido recuperar una carta abierta que mandé en febrero a parquimetrosno y que sigue estando, por desgracia, de mucha actualidad.
Espero que mis lectores de fuera de Madrid sean comprensivos con un problema que no es suyo, y me perdonen que use este blog para todo esto, pero es algo que aquí nos preocupa y nos supera. Claro, que "cuando veas las barbas de tu vecino cortar...".
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Soy madrileño, y llevo conduciendo en esta ciudad más de quince años. De toda la vida Madrid ha sido una ciudad difícil, complicada para su circulación y muy molesta para aparcar. Todos comprendimos, así, que se hiciera del centro una zona regulada para el aparcamiento, porque era una medida necesaria, tal y como se hace en muchas ciudades de España, e incluso en poblaciones no tan grandes. Pero dos hechos han cambiado por completo la buena disposición que tuvimos los conductores con este tipo de medidas: la extensión de la zona horaria a toda la zona que está dentro de la M-30 (y aledañas en algunos casos) y la subida desorbitada del precio de los parquímetros.
En la primera de las cuestiones, el Ayuntamiento se ha excusado en el hecho de que eran los propios vecinos los que reclamaban dicha medida, lo que es rigurosamente incierto por varias razones. Primero, no se ha hecho ninguna consulta popular para pedir a los ciudadanos su opinión sobre ello, más aún cuando la SER ha llegado a barrios tan populares como el Barrio del Pilar, Carabanchel, Adelfas u Hortaleza. Segundo, este tipo de medidas pueden comprenderse en zonas donde el comercio afecta directamente a las plazas de aparcamiento, pero en zonas netamente residenciales se convierte en una medida absurda, innecesaria y netamente recaudatoria. Los vecinos de estos barrios que puedan coger el transporte público para ir a su trabajo o que tengan la suerte de trabajar en sus casas pueden agradecerlo, pero a esos vecinos precisamente no les afectaba los problemas de aparcamiento porque, sencillamente, no tenían o usaban coche. Sin embargo, para aquellos que el coche era una herramienta fundamental para su trabajo, bien porque lo usan para desempeñarlo o bien porque lo necesitan para desplazarse hasta su lugar de trabajo, se encuentran exactamente con el mismo problema: un idílico paraíso de aparcamiento mientras dura el horario de la SER y un verdadero infierno cuando vuelven a sus hogares, cuando todos los vecinos, los mismos de antes, o incluso algunos más, dado el incremento natural de coches (la inmigración, que bienvenida sea, hace que muchos hogares, por desgracia hacinados, soporten más vehículos que antes), se aprestan a buscar una plaza de aparcamiento a la misma hora que el resto. Esta situación se repite todos los domingos, cuando, de nuevo, el mismo número de vecinos tiene que aparcar en las mismas plazas. Por tanto, todos ellos se repiten la misma pregunta: ¿para qué nos sirve la SER? Y se responden lo mismo: sólo sirve como medida recaudatoria, para los propios vecinos por el pago de tarjeta de residentes, y para los "visitantes" por el pago en los parquímetros, puesto que los problemas de aparcamiento son los mismos que antes.
En la segunda de las cuestiones, el precio del aparcamiento es claramente abusivo. 1,80 por una hora (trescientas de las antiguas pesetas) se me antoja estratosférico y fuera de toda lógica. Mi coche, al fin y al cabo, está perfectamente aparcado, y pagar por ello un precio similar a un parking privado me parece una estafa y un verdadero atraco a parquímetro armado. Algunas cabezas pensantes que han ideado esta farsa me dirán que por qué no utilizo las plazas azules, y yo les contestaré que intenten buscarlas, porque su número no es que sea exiguo, es que es ridículo.
Otro aspecto destacable es que las multas por aparcamiento se recauden por la misma entidad, privada, por si no lo saben. Ahora, los números del impuesto de circulación, las multas "normales" de tráfico y las multas ocasionadas por el parquímetro se cobran por la misma entidad, es decir, se mezclan churras con merinas para evitar que nadie pueda escaparse. Este es un tema que también me parece abusivo. El que me pongan una multa por un giro indebido en Salamanca, que se me haya pasado pagar el impuesto de circulación y que un vigilante de la SER me caze con diez minutos (esto es verídico) de tiempo excedido del ticket no puede ser lo mismo. Intenten reclamar algo por separado, intenten. Al final, la oficina privada que recauda será la encargada de mandarle una carta de apremio y, por supuesto, los correspondientes recargos. Es lo que tiene centralizar y privatizar las cosas, claro.
Por último, dado que dudo que el señor alcalde y su responsable de "movilidad" tengan a bien hacer caso a estas ya casi siete mil opiniones, y esperando que muchos más se unan al ya numeroso ejército de afectados, sólo espero que reconsideren su política de regulación del tráfico, porque si pretenden que el ciudadano no la perciba como meramente recaudatoria lo están haciendo francamente mal. Pase que las obras de la M-30, faraónicas y desmesuradas, no se expliquen salvo con bonitas reconstrucciones y datos técnicos inentendibles para un profano (dense una vuelta por el proyecto Madrid-30 en la página del Ayuntamiento), pero esta medida, agresiva y que tiene a todo al mundo levantado en armas, no ha sido bien explicada, no la entendemos, no nos parece justa y creemos (es vox populi) que sólo sirve para sacar dinero a los propios ciudadanos que reclaman una política efectiva de movilidad, cuando se supone que este tipo de obras se sufragan con los presupuestos de los propios ayuntamientos.
En definitiva, los que llevamos conduciendo muchos años en Madrid y no tenemos chófer, al margen de defender nuestro derecho a la libre circulación y de confesarnos cuidadosos con nuestros convecinos cuando aparcamos siempre donde debemos, al margen del color con que esté pintado el suelo, queremos hacer comprender a nuestros próceres que Madrid es una ciudad muy grande, construida a trozos, comunicada según las necesidades (con vías que se quedan obsoletas según se terminan, y a los atascos en ellas me remito) y que por muchas medidas que se tomen seguirá siendo una ciudad caótica. Así que, confesamos, nosotros los conductores, estar hartos de la persecución a la que nos vemos sometidos y queremos hacer que comprendan que bastante tenemos ya con sentir la necesidad de usar el coche para nuestros desplazamientos como para que seamos además "multados" continuamente por ello. Y todo, insisto, desde las ganas de hacer las cosas bien y desde el cumplimiento que, como buenos ciudadanos que somos, intentamos tener de las normas. Siempre que éstas sean lógicas y mesuradas.



1 comentario
Gracias, explicas muy bien un montón de ideas que me rondan la cabeza. Creo que en este caso no ha colado, nadie se cree los argumentos del ayuntamiento, y como dices es "vox populi" que los parquímetros son mera herramienta recaudadora para hacer la M-30.
Ahora, al hilo de este tema se me ocurre una reflexión general: ojalá fuéramos capaces de ver la cantidad de veces (casi todas) que nos engañan los políticos y nos hacen comulgar con ruedas de molino. Y no me refiero a ningún partido en particular, me refiero a toda la clase política en general.
En este caso lo vemos muy claro porque, claro, nos afecta directamente :-)
22 abr 2006 | 04:43 PM
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