La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Inexorable

Es inminente, lógico, esperable, deseable, inexorable. Se acerca el buen tiempo. Ya sobra el jersey en la moto, y la cazadora vaquera resulta más que suficiente para resguardarse del frío mañanero. Hoy he comido con un buen amigo en una terraza; podemos decir que he inaugurado esa costumbre tan estival y matriense como es pasar las horas muertas en una silla de jardín hablando de lo divino y de lo humano. Por la ventana veo ya la sempiterna y envidiada luz de la terraza de mis vecinos encendida, y los veo disfrutar de la tibieza de la noche, cuando las mejores horas de la ciudad pasan cadenciosas con una quietud irreal, como si la ciudad descansara del ajetreo y se entregara al dulce fare niente. Esas cervezas a la luz de la luna, dejando que la noche avance con la promesa de un nuevo día más amable que el anterior, donde las historias serán más bellas y los estados de ánimo más exultantes.

Yo he decidido dejarme querer. Entregarme a la primavera con indolencia, tomando las cosas con otro cariz, deleitándome con la dulce innecesidad de no hacer nada.

Podéis acompañarme desde estas páginas. Yo invito a una ronda.

2 comentarios

  1. Invitación aceptada ;)

    Un abrazo.

  2. ¡¡Me apunto!!

    ;-D

    un saludo.

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