¿Quién dijo que esto iba a ser fácil?
Crearse expectativas. Ilusionarse por algo que es difícil. Echar la culpa a la química que impone su ley es necio e injusto. ¿Un espacio blog es un pañuelo de lágrimas cuando la comunicación más cercana se frusta? ¿La soledad de esta mesa de madrugada es más soledad cuando la noche se rompe y tu casa se convierte en un refugio necesario e indeseado? ¿El lenguaje críptico que debo usar en este pudoroso espacio no es también una traba a los gritos que salen de mi estómago y se callan al llegar al esófago?
¡Qué difícil es a menudo la vida! El tiempo pasa ipertérrito ante nuestros ojos atónitos. Cuando se yerra una vez más, y el pasar de los días sólo es un inclemente recuerdo de nuestra fragilidad, es imposible hallar respuestas. No hay nada más absurdo que imaginar vidas plenas cuando la tuya está medio vacía. Ni nada más inútil. La envidia es nuestro mayor pecado, un pecado muy mediterráneo, muy nuestro, y yo ya estoy harto de la envidia de hombre civilizado y occidental, cuando debería estar abrumado por el dolor, la desgracia y la opresión que campa a sus anchas por el mundo. Pero hoy estoy inusitadamente solo y envidioso cuando no debía estarlo. ¿Cuando no debía? ¿Quién dicta esa norma, iluso? Cada uno tiene lo que se merece. Que se lo pregunten a los habitantes del tercer mundo. (Sé, no es necesario que me lo recordéis, que la ironía no es precisamente mi mayor virtud).
Esta incontinencia de madrugada, esta verborrea nocturna solía tener lugar antaño ante una hoja en blanco, en la soledad de mi cuarto. Ahora el escenario es una página web igualmente en blanco. Poco ha cambiado, salvo los años que dice mi carné que tengo. Es lo que tiene ser sentimental, que te hace ser víctima cuando casi, casi has sido verdugo. Y esta narración os sonará tan inconexa como baldía. Ni tan siquiera tengo la excusa de que este blog deba servir de receptáculo para mis razonamientos, personales o no. Tampoco sea excusa escuchar a Domenique A y sus atónitos y melancólicos sones. Al fin y al cabo, él también sabe ponerse burro cuando hace falta. Al fin y al cabo puedo decir lo mismo de mí. Ora os cuento una historia sesuda, ora os hablo de mis gustos, ora os vomito una reflexión sin sentido. En definitiva, ¿no es esto un reflejo de mis desavenencias de sentimientos y reflexiones? ¿O no es, quizá, reflejo del deambular de mi existencia? ¿Acaso no es esto un buen lugar para dejar escrito todo lo que puedo llegar a odiar a los espíritus fuertes, aquellos que saben como burlar la adversidad anímica con una cínica sonrisa de victoria?
No hay reflexión más estentórea que ésta. Debería ser el post capital, mi punto de partida de esta categoría. Las palabras salen de este teclado con inusitada facilidad, pero cada vez es mayor el sinsentido. Esta astenia me está matando. Softly, como cantara Dinah. Será, pues, de nuevo hora de aferrarse a tantas y tantas referencias artísticas que tanto y tanto me alejan del mundo real. Y aquí se queda este texto que mañana no tendrá sentido, y que seguro lo tendrá aún menos cuando lo leáis.
Quizá sea sólo una mala noche. Quizá...

7 comentarios
No sé muy bien que decir ni como... Resulta que hace tiempo que paso por aquí para leerte, Polidori. Yo no escribo en ningún blog, ni ningún post, ni nada de esto. Un día por casualidad, como suele ocurrir con internet, encontré este blog y quedé encantada y enganchada. Desde ese día, hace ya unos cuantos meses, lo visito todos los días, esperando ansiosa un nuevo post, una nueva historia, alguna reflexión...en varias ocasiones tuve la tentación de escribir algún comentario, pero no me he atrevido, quizá por mi ignorancia de como funcionan estas cosas, quizá porque prefiero observar y escuchar (leer), aprender de los demás...y contigo estoy aprendiendo muchas cosas. Esa tentación de escribir la he tenido en varias ocasiones porque siempre ha habido coincidencias de esas que dan un poquito de miedo, si acababa de ver una peli, tú la comentabas, si estaba estudiando los grandes rascacielos de Manhattan, tu hablabas de ello sin motivo aparente (realmente quedé encantada con esta coincidencia). Con algunas reflexiones que has dejado por aquí me he emocionado, con otras he sonreído y con la mayoría he aprendido (y espero seguir haciendolo). Hoy me decido a dejar mi comentario, por sentirme totalmente identificada con las primeras líneas que has escrito, por estar pasando un mal momento en la vida, o un no momento cuando lo que reina es la indiferencia. La vida es injusta, dura y cruel, pero a pesar de ello es maravilloso ver el sol cada día y la luna cada noche.
Hay veces que el vocabulario de esta rica lengua que usamos se queda corto para poder explicar sentimientos, sensaciones, para verbalizar emociones, y lo que sentimos es la impotencia de la existencia. Gracias por todo lo que escribes, gracias por tus historias, gracias por tu compañía.
20 may 2006 | 05:37 PM
Querida Patricia
Gracias. Por comentarios como éste merece la pena todo el esfuerzo que requiere un blog. Y yo tampoco sé que más decirte. Si el pudor puede contigo, a la derecha hay un enlace que pone "contacto". Escríbime; estaré gustoso de contestarte más despacio.
Gracias de nuevo.
20 may 2006 | 10:40 PM
¿Y quién que esto iba a ser tan difícil?
20 may 2006 | 11:54 PM
Yo me uno a la pregunta ¿qué quieres que te diga? Probablemente nada, quizá no haya nada que decir; hay noches, días, que son así; que con motivo o sin motivo la vida se pone cuesta arriba, las madrugadas se estiran hasta hacerse interminables y parece que nunca más va a volver a amanecer (real o metafóricamente, da lo mismo) Pero el caso es que al final sí que amanece. A veces cuesta más y otras menos pero siempre hay un día nuevo para quien lo busca... ¿Y cuando llevas meses o años buscándolo? ¿y cuando los días nuevos acaban pareciéndose a los viejos días? Entonces es que aún no los hemos encontrado, entonces pasa como con el amor que no siempre lo tenemos cuando creemos tenerlo, entonces pasa como en el viejo dicho "que no es oro todo lo que reluce"
Yo no se que hacer para evitar esa sensación de espera eterna, de días repetidos e intrascendentes, de inmovilidad y pérdida de tiempo; no se como evitar la sensación de que la vida se escurre entre los dedos, de que las vidas de otros son mejores que la propia, de tener que estar en otro lugar haciendo otras cosas pero estar donde estamos y haciendo lo que hacemos; yo no se. Se que a veces ocurre, se que en ocasiones algo se cuela en nuestras vidas y éstas cobran un sentido diferente, se que la vida es algo que merece la pena vivir (aunque repitamos errores y torpezas), se que por larga que sea la espera acaba mereciendo la pena; se que no es oro todo lo que reluce pero que a mi me gusta más el refulgir de la plata...
Un abrazo
22 may 2006 | 10:20 AM
Me ha encantado esta reflexión estentórea. Resume muy bien el por qué encuentro tan auténtico este blog y a la persona que lo hace. Un abrazo
24 may 2006 | 03:11 AM
Vaya, yo rompo una lanza también a favor del arrebato de K. Y sobre todo por el final de su texto. Es una de esas frases que, de leerlas en un libro, la subrayaría para recordarla.
25 may 2006 | 01:07 AM
Gracias innes, siempre reconforta encontrar a gente con la que entenderse y gracias a Polidori por ponernos frente a nuestros miedos y anhelos.
Nos veremos junto a la próxima puerta, un saludo.
29 may 2006 | 10:11 AM
Escribe un comentario