La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Chueca 2006: la gran fiesta

Este año me han puesto falta. No sé si por puro descuido, por falta de previsión (no me reservé un día para ello) o porque el fenómeno, a fuerza de estar normalizándose (y bendito que así sea), se está convirtiendo en una fiesta popular más, en una especie de gran y multitudinaria verbena, que colapsa todas las calles del centro, y este finde no estaba yo para demasiadas verbenas.

El caso es que este fin de semana se ha celebrado la gran fiesta del Orgullo Gay en Madrid, acontecimiento al que suelo acudir siempre, todos los años, en parte porque es un hecho eminentemente reivindicativo, y en parte porque me lo suelo pasar tremendamente bien. No tenemos la ocasión de asistir a un carnaval como el de Río, pero si en algo puede compararse la fascinante locura que se adueña de la Gran Vía y aledaños es al carnaval por excelencia, sólo que en esta ocasión son las drag queens las verdaderas reinas de la fiesta. Es tal el colorido y el tono festivo que a veces se nos olvida que esto es realmente una manifestación, y que este año se ha llegado a contar con un millón de asistentes. ¡Un millón! Me recuerda a cierta manifestación digamos "carquilla" que coincidió en esta ciudad con el "road-concierto" de Carlinhos Brown el año pasado; yo asistí al segundo, y claro, había una especie de "pique" entre ambos actos. Quien quiera sacar conclusiones que las saque, pero es magnífico comprobar semejante respuesta justo el año en que los homosexuales (incluyo, por supuesto, a ambos sexos) hayan visto por fin reconocidos sus derechos. Ayer chuparon cámara los políticos en la pancarta, como podéis ver en la foto inferior (tomada del 20 minutos), pero... ¡qué caray!, esta vez se lo merecían. Es una ley imperfecta, pero necesaria, y muy valiente. Bienvenida sea.

En fin, que no pude estar ahí, pero vaya desde aquí todo mi cariño, afecto, comprensión y apoyo a la causa gay. Me di, eso sí, una vuelta por Chueca "a toro pasado", una vez que el estruendo de los trailers ya había desaparecido, y me encantó encontrar un ambiente parecido al de la Verbena de la Paloma, u otras de la capital. Había mucho músculo, y mucha drag, pero parecía una fiesta más de la capital (eso sí, con muchísima gente), y me gustó aún más que en años anteriores por eso. Ya iba siendo hora de que dejasen de crearse guetos, y la mejor forma para ello es que todos participemos de esta tremenda algarabía.

Felicidades a los organizadores. Y felicidades al barrio de Chueca, que se está convirtiendo en uno de los más interesantes de la capital (quizá de Europa). Yo, al menos, lo frecuento mucho, y me siento orgulloso de ello, sobre todo recordando el infecto rincón que era antaño.

1 comentario

  1. Es curioso como muchos rincones de grandes ciudades que estaban sumidas en una verdadera dejadez, empiezan a florecer de nuevo de la mano de los homosexuales.
    Algo así ocurrió con el barrio de The Lanes en Brighton, que ya ampliaré cuando llegue el momento.
    No he estado muchas veces en Madrid, pero siempre que la he visitado me han llevado por Chueca y es un barrio increíble, y si ha llegado a ser lo que es, indudablemente es por la gente que lo la vuelto a traer a la vida.

    Un saludo.

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