Este sitio es muy bonito... pero no se lo digas a nadie
Hay lugares en la ciudad donde uno acostumbra a perderse de vez en cuando. Ya sabéis, panorámicas abrumadoras de una ciudad tendida a tus pies, tanto que parece que puedas tocarla con los dedos. No sé si sabéis lo que os digo, pero podréis entenderlo mejor con una imagen como ésta:

Los perfiles de los edificios demarcan la vanidad arquitectónica que ha corrido pareja con la febril modernidad y con la ágil demanda de nuevos referentes visuales. Cuando se toma suficiente distancia, enormes edificios se confunden con modestas construcciones, y alardes de alturas fascinantes para algunas épocas se confunden con los edificios habituales de otras, más cuando la altura de esos árboles no impide ver el bosque de edificios.

Las nuevas tecnologías te permiten, además, expandir la vista más allá de lo imaginable, y hacer que tu cámara sea capaz de mostrar de un sólo vistazo todas aquellas cosas que no pueden verse a simple vista. Basta con tener un poco de pulso y el software adecuado para demostrar que el mundo no es siempre tan costreñido como nos imaginamos...

También los contornos articiales de los parques de nuevo cuño se prestan a peculiares juegos de perspectivas, en donde una sola figura puede parecer tan grande e imponente como el "Pirulí" madrileño allá donde el horizonte se redondea y zigzagea con la ciudad de fondo.

Y no digamos cuando la noche cae y las luces se encienden. Los juegos lumínicos dan al horizonte un aspecto extraño, y la luz de Madrid, esa luz única, presta a la vista unos matices cromáticos sorprendentes, enigmáticos, pero tremendamente mágicos. Sentarse en la hierba y disfrutar de la vista y del murmullo de la ciudad es una buena manera de congratularse con la urbe rugiente del día a día.


El gracejo popular ha hecho que el "Parque del Cerro del Tío Pío" sea conocido como el "Parque de las Tetas", debido a la peculiar forma de sus lomas artificiales. Ya ha sido utilizado por cineastas y publicistas, pero para los vallecanos es un motivo de orgullo y una de las primeras cosas que mostramos de nuestra ciudad, de nuestro barrio a los foráneos. Incluso el último Premio Velázquez, nuestro insigne Antonio López, ha querido inmortalizar la vista desde aquí en uno de sus emocionantes, impresionantes y arrebatadores cuadros, titulado precisamente Madrid desde Vallecas. Por algo será.

Pero eso sí, no se lo digáis a nadie. Cosas como ésta cuanta menos gente lo sepa mejor...

gatoto dijo
Preciosas fotografías Polidori.
Un gusto poder disfrutarlas.
25 Julio 2006 | 12:26 AM