Radiohead y el 11-S. Tercera parte: ¿te veré en la próxima vida?

Una vez que todo ocurrió, y antes de que pudiéramos asumir nada, el tiempo parecía que pasaba muy despacio, que casi se detenía. La tarde que narra Klosterman fue nuestra noche pegada a los televisores, viendo y volviendo a ver las noticias, los especiales, los reportajes, las entrevistas, las declaraciones, los restos de la Zona Cero (como ya empezó a llamarse) a la caída de la noche, los primeros trabajos de desescombro, intentando encontrar una explicación. El fin del mundo parecía haber llegado. Continuemos la narración del libro:
““El tiempo pasa. Llega la tarde. La cara dos de Kid A, si lo tienes en vinilo. La acción es reemplazada por el pensamiento. El tema “Optimistic”, una palabra que pierde todo su sentido ante la ausencia del sentimiento. La letra habla de la Zona Cero (“vultures circle the dead” [‘los buitres rodean la muerte’]), y ofrece un apunte sobre cómo los miembros de Al Qaeda creen que los estadounidenses perciben la diplomacia internacional (“the nig fish eat the little ones, the big fish eat the little ones / Not my problem, give me some” [‘el pez grande se come al pequeño, el pez grande se come al pequeño / No es mi problema, dame unos cuantos]). El séptimo tema es “In Limbo”, y habla de cómo Estados Unidos ha sido arrancado de la fantasía en la que vivía, y ahora “nowhere to hide” [‘no hay lugar donde esconderse’], y sólo pueden encontrarse “trap doors that open, I spiral down” [‘puertas falsas que se abren, y yo caigo dando vueltas’].””
Todos tuvimos la sensación de que la historia estaba tomando un giro inesperado y ciertamente terrible ese día (¡y vaya si fue así!). Era el primer ataque en suelo estadounidense desde lo de Perl Harbour. Era todo tan alucinante que en un primer vistazo parecía que era una peli de Hollywood. Pero una vez más la realidad superó a la ficción. Y de qué manera…

““Llegamos entonces al tema “Idioteque”, donde se dice “women and children first” [‘las mujeres y los niños primero’]. Y los supervivientes acaban diciendo “I’m alive” [‘estoy vivo’]. Al contrario que “How to dissapear”, “Idioteque” proporciona el primer momento de aceptación: admitimos que “this is really happening” [‘esto está ocurriendo de verdad’]. Nos preguntamos “who’s in a bunker” [‘quién está metido en el bunker”] al otro lado del océano, intentando acabar con nosotros por el mero hecho de trabajar en un edificio de ciento diez plantas. Yorke dice “We’re not scaremongering” [‘No vamos a alarmarnos’], a pesar de que algunos de nosotros sí lo estábamos. Se dice que “ice age coming, ice age coming”[‘llega la era glacial, llega la era glacial’].””
Creo que “Idioteque” es un tema que recoge a la perfección las sensaciones que teníamos todos cuando todo eso ya había pasado y eran demasiadas las preguntas por responder. Las teníamos desde el otro lado del Atlántico, así que imaginaos qué tendría que ser para un estadounidense. Me gusta ese “nos preguntamos quién está metido en el búnker”. El tema es desasosegante, pero además ofrece una sensación de prisa, de premura, de desconcierto fascinante. De nuevo recurro al youtube, esta vez con una versión en directo. Podéis ver el miedo que da a veces Yorke cuando está en plena actuación, con los ojos vueltos (el vídeo no tiene mucha calida, pero os podéis hacer una idea):
““En “Morning bell”, una nación conmovida demuestra una inusual compasión (“Everyone wants to become a friend” [‘Todo el mundo quiere ser tu amigo’], pero no hay modo de soportar la pérdida: en “Motion Picture Soundtrack”, Thom canta “Red wine and sleeping pills / Help me get back to your arms” [‘El vino tinto y las pastillas para dormir / me ayudarán a volver a tus brazos’]. De repente todo el mundo necesita Vicodin. Todo el mundo necesita beber merlot. Llenamos nuestro vacío con sexo barato y películas tristes, y tenemos la sensación de que nos hemos vuelto locos. Pero no hay respuesta a la pregunta sobre la realidad, excepto la fe en que haya algo más grande que este mundo, que es como acaba Kid A: “I will see you in the next life” [‘Te veré en la próxima vida’]. Tal vez sea así o tal vez no. La proporción está al cincuenta por ciento.””
No es la primera vez que esta canción, “Motion Picture Soundtrack”, aparece en mi blog. Hace un tiempo estaba escuchándola (antes de leer todo esto) y ya me sonaba a una especie de nana, o de nota de suicidio, pero no, desde luego, un llanto por las víctimas que se han ido, y que no volveremos a ver. Al menos en esta vida. Es aterrador, pero es también hermoso. Hermoso como sólo pueden serlo las cosas aterradoras.
Cierro el texto de Klosterman con este último párrafo, a modo de conclusión:
““Ahora bien, no malinterpretes por favor mis pensamientos sobre este álbum. No estoy diciendo que sea una especie de advertencia, o que John Ashcroft tendría que haber escuchado Kid A en la primavera de 2001 y haber dicho: “¿Sabéis una cosa?, tenemos que incrementar la seguridad en los aeropuertos”. Tampoco estoy dando a entender que Thom Yorke sea una especie de Nostradamus del pop; de hecho, probablemente sea justo lo contrario. Cuando compuso este álbum a la estela de O.K. Computer de Radiohead, Yorke sufría un severo bloqueo creativo […]. En lo que a la letra se refiere, Kid A no tiene en absoluto lo que podría denominarse una estructura consciente. Que era, como es lógico, el único modo en que podría haber sucedido. Un genio puede ser un genio si lo intenta. Un visionario sólo puede tener una visión de forma accidental.””
Hasta aquí el texto de Klosterman. Yo no sé se Yorke es o no un visionario, ni sé siquiera si la publicación de Kid A tuvo más de exorcismo que de operación comercial de la compañía EMI (como cualquier otro disco, quiero decir), pero es evidente que, si ya de por sí era un disco hiriente en su intensidad, después de todo esto que hemos leído se ha convertido también en una pieza musical inquietante y mucho más rica en su simbolismo. Y, desde luego, le tengo que dar la razón al escritor: es ya, sin dudarlo, la banda sonora oficial del episodio que cambió la historia.
[Todavía recuerdo la terrible sensación que producían los restos de las torres, los hierros retorcidos y esa pequeña estructura maltrecha aún en pie, rodeada de escombros y desolación.]



7 comentarios
Joer que historia.
Lo cierto es que me hace pensar en la poca repercusión que han tenido los atentados del 11-S. No me refiero a la gran cantidad de libros oportunos u oportunistas que han intentado dar una explicación, o a la gran profusión de fotografías. Tampoco a la conmoción en la sociedad americana. Me refiero a al silencio de músicos, poetas, pintores,... ¿no se han enterado? Sobre acontecimientos similares, me viene a la memoria el "Guernika" o "los fusilamientos del 2 de mayo", los poemas de Alberti, Gabriel Celaya, o León Felipe.
2 ago 2006 | 07:32 PM
¿Soy la única que no vivió el 11-S como si fuera el fin del mundo?
De verdad que siento curiosidad. Estoy empezando a sentirme mal. S.O.S
2 ago 2006 | 10:01 PM
Querido Jesús:
Poco a poco van saliendo cosas del 11-S, pero con cuentagotas. Las habrá, con el tiempo, no te preocupes.
Querida Innes:
Aquel día yo al menos sentí que esa podía ser el principio del fin del mundo. Claro, que también sentí algo parecido el 11-M, o estos días atrás con el nuevo ataque al Líbano.
Quizá se acerque, quizá no, pero mientras ya sabemos qué tenemos que hacer. Por si acaso.
2 ago 2006 | 10:42 PM
Hay que reconocer que la historia es buena y también es probable que sea cierta la afirmación de que Yorke sea un Nostradamus de la música... Al fin y al cabo la técnica es la misma:
Coger un texto escrito antes de un suceso y luego tratar de ver las advertencias a dicho suceso a posteriori.
Espero que al Sr. Klosterman no le de por la psicodelia (imagínatelo con el Stg Peppers) o acabaremos pensando que un clan de vacas rosas van a lobotomizarnos a todos...
3 ago 2006 | 11:59 AM
Yo no lo tengo tan claro Polidori. Unos apuntes:
Picasso pintó el Guernica en 1937, el mismo año del bombardeo. Eso sí, por encargo del gobierno de la República. Puede que no sea el mejor ejemplo.
Goya pintó los fusilamientos del 3 (no del 2) mayo en 1814. Justo al acabar la guerra. Pero la serie "desatres de la guerra" la realizó mientras se sucedian los hechos. Eso es lo podriamos llamar "mojarse".
En las guerras, los niños juegan con metralletas de juguete. Dicen los psicólogos que es su manera de asimilar la realidad. Los "mayores" necesitamos tambien de ayuda para encajarla. Necesitamos de la interpretación de la música, la literatura, el cine, ... Ese es el origen y la función del arte ¿no? y transcurridos ya unos años, en esta época en la que todo transcurre a velocidad de vértigo, yo no he visto gran cosa.
4 ago 2006 | 01:03 PM
Creo, o al menos supongo, que con el 11-S, como decía en el artículo, se perdió "la inocencia" de los yanquis, y la única manera que han tenido de asimilarlo es relatar lo sucedido. Y como estamos en los tiempos que estamos, si buscas un referente cultural, no lo busques en la pintura: búscalo en el cine.
Pero las muestras que ha dado el cine sobre el asunto son curiosas. Precisamente, los que se han atrevido a algo son gente de fuera del entorno estadounidense, como ha hecho Winterbottom con Guantánamo. En la "oficialidad" de Hollywood sólo ha habido una peli, que no recuerdo como se llama, pero que mira tú por dónde habla del supuesto heroísmo de los integrantes del supuesto cuarto avión que se estrelló antes de llegar a la Casablanca (y que huele demasiado raro). Eso es todo...
¿Eso es todo? Más bien no. Si entendemos que hacer una peli lleva algo más de tiempo que hacer un cuadro (ya sé que depende, pero por lo general sí), hubo una peli que prácticamente se estrenó al poco de pasar los atentados y que fue firmada por once directores de todo el mundo, que rodaron todos un corto de 11 minutos. Pues bien, precisamente uno de los yanquis que participaron fue un outsider muy especial: Sean Penn. Hizo un hermosísimo corto sobre los atentados que, si no has visto, te recomiendo vivamente que veas. ¡Eso también es mojarse!
Así que ya ves que no está todo perdido.
Un abrazo desde Madrid.
4 ago 2006 | 01:15 PM
Tal vez tengas razón. Reconsiderando lo dicho, tambien he olvidado que Goya (es solo un ejemplo), guardó sus dibujos en una carpeta y pocos los vieron. En ocasiones, o por lo menos es mi caso, al hablar de historia, de personajes, de arte, hablamos como si su época viniera caracterizada mayoritariamente por ellos, cuando en realidad son expresiones puntuales o minoritarias. Vamos que trasladado al caso no cabe esperar que todo el mundo del cine se vuelque dando una interpretación. Solo cabe esperar, manifestaciones puntuales que hay que saber buscar.
Y a Innes: yo tampoco lo viví como el fin del mundo. Y eso no me parece grave. So maneras de ver. Lo que ya no es tan normal, es que lo viviera casi como un espectáculo más. Me gustaría decir otra cosa pero mentiría. Con tantas imágenes de guerras, sangre, niños hambrientos, uno se hace ya insensible. Cuesta distinguir las imágenes reales de la ficción. Por eso necesitamos el cine, la poesía, la música... para que de vez en cuando nos arroje un buen cubo de agua fría y nos depierte del sueño.
4 ago 2006 | 06:11 PM
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