Alatriste y el cine
No tenía muy claro si iba a hacer este post por varias razones, pero fundamentalmente por dos: porque ya se ha escrito mucho sobre ello y porque no soy para nada seguidor de la "saga". Pero también es cierto que la película me despertó mucha curiosidad y, además, ¡qué carajo!, si hay una época de la historia de España y del mundo mundial que me guste es la de los austrias en España, y ver a los temibles tercios en acción era un motivo más que suficiente para acudir a las salas (atestadas, es lo que tienen este tipo de estrenos) para ver el tan traído y llevado Alatriste. En fin, allá van mis impresiones.

Debo partir de una premisa: esperaba mucho, supongo que influido por la excelente campaña de publicidad que se ha hecho de la cinta. Especiales en los periódicos, entrevistas a los actores, anuncios en televisión, etc., no pueden pasar desapercibidos, pero al final me quedo con una crítica del buen maese Spaulding, que como suele ser su costumbre, dio de lleno en la diana.
Veamos, Alatriste no es una gran película, pero tampoco es una obra fallida. Tiene momentos brillantes, y se agradece muy mucho que el más que ecléctico Díaz Yanes no se haya centrado sólo en la aventura, sino que ha hecho de su capa un sayo y ha entregado una película más bien sombría y triste. Sin embargo, y desde el humilde punto de vista de este cronista, es una película arrítmica en la narración y, por momentos, sinceramente aburrida (y lo dice alguien al quien le encanta las pelis de Terrence Malick). Así que sus aciertos, que los tiene, y muy dignos de aplausos, deben medirse contra los desaciertos, lo que supone que el resultado final se resuma, al menos para mí, en la frase con la que la describí ayer al salir de la sala: no puedo decir que no me ha gustado, pero tampoco me ha vuelto loco.

Pero, ¡cuidado!, no os confundáis, no es una peli mediocre. Puede ser cualquier cosa, pero no es mediocre. Es sobre todo pasmoso el grado de exquisitez que alcanza la ambientación, y el trabajo actoral es tal que a veces los personajes parecen demasiado cercanos. Y me explico: todos y cada uno de ellos (o al menos la mayoría) están tan metidos en su papel que han interiorizado el uso de las ropas, el manejo de las armas e incluso los andares, pero van tan "como Pedro por su casa" que se olvidan de que andan por el siglo XVII, y no en la Sevilla del XXI (especialmente en el caso de Antonio Dechent, que me parece un pedazo de actor, pero que en este caso nadie la ha hablado de esta cuestión, y desmerece un poco un personaje muy jugoso).
Hay detalles de la ambientación que pasman, al menos a los que no somos historiadores. Por ejemplo, las armas de fuego que utilizan son las propias de esa época (me refiero a las cortas, porque los arcabuces -¡qué bonita palabra- sí son más famosos y conocidos); amén de las blancas, que son pasmosamente reales, pero el detalle, por ejemplo, de la forma de inutilizar los cañones, o la sempiterna mecha que lleva el capitán en sus escaramuzas son tan reales que asombran. En cuanto a los atuendos, creo que se ha hecho un trabajo sobresaliente, pues pareciera que los personajes, tanto los ilustres como los de más baja condición, acaban de salir de un cuadro de Velázquez, con todo su relumbre o su mugre, depende de la situación. Las luchas a espada son, francamente, cojonudas porque los personajes no nos están dando una lección de esgrima, sino que simplemente están peleando como si les fuera la vida en ello (que al fin y al cabo de eso era de lo que se trataba, ¿no?).

Pero estos alardes en una trama que salta demasiado (y sin solución de continuidad, porque no puedes hacer que pasen diez años y resolver todo ese tiempo en los siguientes dos minutos de la acción), aspecto que ya ha sido más que criticado en la blogosfera; y una inconsistencia supina en algunos personajes hacen que los bostezos afloren en algún que otro pasaje. A esto se unen detalles que pueden no tener importancia, pero que dicen mucho de una "trastienda" limitada de la película que resulta demasiado evidente. Parece que el presupuesto se ha ido en tanto traje y en tanta arma, pero detalles que hacen que una peli de estas características (y no me refiere solo a las modernas) apabulle en pantalla aquí o brillan por su ausencia o son tan limitados que se hace demasiado evidente que no se ha podido ir más allá. Ejemplos: la pelea en el barco holandés que tan bien ha descrito maese Spaulding; el hecho de que las escenas de calles estén siempre marginadas en un rincón (bellísimo, eso sí) de una ciudad que puede ser cualquier ciudad, en vez de aprovecharse de las nuevas tecnologías y haber, por ejemplo, eliminado parte de la Plaza Mayor de Madrid para reconstruirla tal y como era en la época (y que tanto hubiésemos agradecido), de tal modo que los actores y todo el atrezzo están constreñidos a un sólo rinconcito o poco iluminado porque es de noche o demasiado repleto de cosas y extras como para que se note el truco; o la escasez de tomas (ignoro si por ausencia de permisos) de otras estancias de los grandes edificios de la época que no sean un par de pasillos, el patio y la biblioteca del Escorial; o algunas calles de ciudades más o menos reconocibles (¿será una Baeza?; eso me pareció).
Quizá el detalle más cutre y salchichero se pueda ver en la batalla de Rocroi (muy bien visto por K, que para algo es historiador). El director pasa por las batallas con mucha habilidad, mostrando los detalles y no abriendo mucho el plano para evitarse usar grandes decorados; sin embargo en Rocroi sí que nos muestra a los tercios en todo su esplendor (o mejor decir, en toda su decadencia). Se nos advierte que los franceses llevan dando caña a los españoles desde hace ocho horas, y las fuerzas de los hispanos están tan mermadas como el número de supervivientes. Hasta ahí bien; ver a los integrantes de los tercios envueltos en pleno ataque a base de picas es una delicia, pero... ¿dónde están los muertos? Tendrían que estar diseminados a lo largo y ancho de la inmensa campiña que se nos enseña, o enmarañados de tal modo (recordemos que la mayoría están cayendo por culpa de los disparos de... ¡cañones!) que los supervivientes deberían estar subidos a una montaña literal de cadáveres. Pero, o la brigada de limpieza ya le han dejado pasar o hay algo que no cuadra. ¡En fin!

Bueno, en cuanto a los actores hay bastante que decir, así que voy a extractar. Viggo Mortesen está francamente bien, absolutamente inmerso en un personaje melancólico que se pregunta en qué se equivocó para haber acabado así, porque no se casó con la chica y se retiró de esa vida pendenciera, resumido todo en la frase que dice cuando lleva encima una estocada que parece mortal: "¿por qué siempre terminamos matándonos entre nosotros?"; y en cuanto al tan traído y llevado acento, a mí me parece un acierto porque da una dimensión aún más sombría y chulesca al personaje. Javier Cámara está soberbio, sobre todo al final de la película, en un Conde Duque de Olivares superado por los acontecimientos. Echanove es también un espléndido Quevedo (¡cómo habrá disfrutado con este personaje!) al que sólo se puede poner un pero: siempre tiene el aspecto que tuvo al final de su vida, como si nunca hubiese sido una persona joven; sé que es la imagen que todos tenemos de él, pero cuando comprobamos que por él no pasaban los años, en el peor sentido de la palabra, nos revolvimos un poco incómodos en nuestros asientos. Eduard Fernández contrasta con Eduardo Noriega, genial el primero, insufrible e increíble (porque no se le puede creer) el segundo. Enrico Lo Verso hace un Malatesta bastante convincente e inquietante. Es, sin embargo, una pena que a Blanca Portillo no se le haya dado un poco más de cancha, porque su actuación como el gran inquisidor Bocanegra es pasmosa, a pesar del "cambio de sexo". Unax Ugalde no está mal, e incluso muy bien en algunas escenas (gran duelo con Malatesta, grande), aunque al peluquero tenían que haberle dicho que no le dejara el pelito toda la peli, hasta en galeras, como si pareciese recién salido de algún garito de Chueca. Ariadna Gil borda un papel hecha a su medida, y Elena Anaya está muy bien para un papel que no lo levanta ni la Garbo (por cierto, agradecemos mucho todos poder admirar su estructura ósea y la carne que le rodea, pero no he visto desnudo más inútil en mi vida; parecía la época del destape, en la que todo valía, porque en este caso era absolutamente innecesario que ella estuviera completamente desnuda y Ugalde completamente vestido... ¡vaya amantes!). Y, por lo demás, buenos secundarios y un gran trabajo de maquillaje en el caso de Felipe IV; ¡coño!, ¡daba hasta cosa el parecido y el aspecto enfermizo!

En definitiva, una peli que hay que ver, aunque sea sólo por la recreación de la época. Así que, como veis, no vayáis a verla por pasar un rato divertido y despreocupado, sino para llevarse a casa una buena lección de historia y un buen ejemplo de que las pelis de época no tienen porque ser un derroche de extras, efectos especiales y poca chicha interpretativa. Con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva.
Polidori dixit.
[Algunas fotos son de El País.]



10 comentarios
Yo también acudí a la sala de cine (hasta la bandera) con muchas expectativas, no sólo por la peli, sino porque me he leído los libros en los que está basada la película, y tengo que decir que me llevé una cierta desilusión.
Coincido contigo en que la trama es demasiado intermitente, y ello se debe a que le han pegado muchos tijeretazos a los libros (5), asi que si a mi, que conozco la historia, se me hacían raros los saltos que ésta pegaba, me imagino que para alguien que no sepa de qué va, será más extraño aún.
También estoy de acuerdo en la perfecta recreación de los trajes de época, y también en que se podía haber echado mano de más lugares representativos de la época.
Por cierto, esa ciudad que se intuye en algunas escenas es Úbeda, lugar donde estuve, curiosamente, el día antes de ver la peli.
7 sep 2006 | 09:23 PM
Estoy totalmente deacuedo con vosotros. Se nota el dinero que han invertido: actores, ambientación, vestuario...
Creo que la adaptación de los fragmentos de las novelas no es mala, pero... los cinco libros de Pérez-Reverte hubieran dado por lo menos para la una triología
7 sep 2006 | 10:30 PM
Básicamente estoy de acuerdo con lo que habéis dicho todo, pero disiento en algo. A mi la película me pareció buena y a ratos muy buena.
Cierto que tiene fallos, cierto que quizá se podría haber montado como una trilogía, cierto que a veces da saltos difíciles de seguir y que algunos personajes se han quedado colgando en el montaje. Pero es una de las mejores películas históricas que se han hecho en este país. Está claro que si se meten siete libros (faltan dos por publicarse) en una película el resultado tiene que ser, por fuerza, entrecortado.
Creo que el principal problema de la película es que se han creado unas expectativas excesivas. La película es buena, la recreación histórica magnífica, la fotografía espectacular, el vestuario maravillos, los actores, en general, lo hacen muy bien; y el guión, pese a los saltos es más que defendible.
Es cierto lo de Rocroy, también que lo dije yo, pero en esa misma batalla hay detalles exquisitos como el papel de los arcabuceros una vez que se ha producido el choque de lanzas.
y si hablamos de las luchas a espada, pues comparar el duelo entre Alatriste-Malatesta con el de Héctor-Aquiles, en la citada Troya...
El otro gran problema de esta peli es que está hecha aquí. ¿Estáis seguros que si hubiera venido desde Hollywood no la hubiéramos considerado un loable intento? ¡Leche, que nos tragamos el bodrio de Troya! y hubo hasta a quien le pareció buena...
Saludos
8 sep 2006 | 12:49 PM
Bueno, bueno, querido K. A mí me la pela (con perdón) que la peli esté hecha aquí o en Oklahoma. Es cierto que siempre miras con algo de recelo las pelis patrias, pero no paro en mientes en criticar también las pelis venidas de allende los mares o los sistemas montañosos.
Lo cierto es que me descoloqué un poco al salir del cine. La primera impresión es que no me había gustado, pero luego recapacité, y me pareció hasta buena. Pero no puedo negar que por momentos me aburriera, quizá porque iba a ver una peli de acción (y siempre me preparo antes para ello, pues no estoy acostumbrado) y me sorprendió ver tanta "chicha". Supongo que tendré que verla otra vez.
En cualquier caso, sabias palabras, K.
Besos y abrazos para todos los que me leéis,
8 sep 2006 | 01:10 PM
No puedo añadir casi nada, porque coincido casi letra por letra con lo que cuentas, Polidori.
¡Qué lástima que no se le hubiera dado un par de vueltas más al guión!
9 sep 2006 | 01:11 AM
La verdad es que he disfrutado más con vuestras opiniones que cion la película, parecia al salir derl cine que los que nos hemos leido y con mucho interés todo los años susu libros éramos los que saliamos con la cara más desencajada.
Cosas que me parece.
El inicio con el mapa explicativo me puso el cuerpo preparadopara ver una pelicula de " acción " y de historia. pero nada más copmenzar las voces de los personajes bajaron mis expectativas.
Me parece verdad
11 sep 2006 | 07:44 PM
Los ambientes muy oscuros y repetitivos. El segundo libro es penoso que se limite a un cruce de espadas y una puñalada. Creemos que esto solo pasa en las películas en las que el autor no tiene mucho que cortar pero coño es que Arturo ha estado al pie del cañon y no se refleja esto. LA batalla final esta sacada del último samurai, y hay espisodios de Curro JIménez con actores con más sanfre q
11 sep 2006 | 07:47 PM
Concienzudo análisis, como siempre tratándose de usted, amigo Polidori. Mi "problema" con el es el siguiente: ¿por qué hemos de ser siempre tan quisquillosos? Que dónde están los muertos en la batalla de Rocroi, que por qué no recrear digitalmente aspectos de las ciudades...
Leñe, a ver si ahora vamos a ponernos a tirar abajo todo el cine norteamericano clásico porque sus actrices iban excelsamente maquilladas hasta en la más inhóspita de las selvas. Es CINE. ¿Dónde fue nuestra capacidad de abstracción? ¿Alguien sabe lo que es una elipsis? Conforme nos hacemos mayores, más sentido buscamos a lo que vemos, intentando encontrar la explicación más convincente. Yo personalmente añoro aquella época en la que siendo niño, meterme en una sala oscura con cientos de personas era una experiencia sin igual y ver "Los Goonies" era lo más de lo más.
Respecto al tema de la digitalización, puede que vaya en contra de la espectacularidad de la peli, pero doy gracias por ver al fin un film que no está supeditado al poder de los efectos digitales, esclavizada su trama por el Dios PC. La iluminación de "Alatriste" es sencillamente magistral, el desembarco en Cádiz es un momento que no se me olvidará en mucho tiempo y afortunadamente esa luz no es artificial.
Que la trama avanza a trompicones es un hecho, quizás una opción mejor hubiese sido crear una aventura independiente a los libros que incluyera a todos los personajes de éstos. Pero el caso es que la película es muy fiel al espíritu de los libros. Supongo que alguien que no ha leido la obra de Reverte esperaría otra cosa, después de la brutal campaña promocional, pero ésta es de ritmo lento, oscura y con una visión amarga de la historia de España y la condición humana. Más reflexiva que aventurera. Algo que la película, en mi opinión, refleja a las mil maravillas.
Puede que todo sea cuestión de gustos. Yo la disfruté, me parece que está muy, pero que muy por encima del nivel medio del cine español alabado por la crítica. Mi niña sin embargo casi se echa una siestecita en la sala. En mi opinión, es de esas películas que se rumian bastante tiempo después de haberlas visto y que agradecen más visionados. Veremos como la trata el tiempo.
Un saludo, amigo Polidori.
18 sep 2006 | 08:37 PM
¡Coño! Si algo me gusta de tener un blog es encontrarme con comentarios a la altura del tuyo, querido Flanagan, y rebatirme lo dicho con semejantes argumentos. Mira, sólo puedo darte la razón. Estás en lo cierto, y un tipo que sepa tanto de cine me hace sentir el más profundo de los respetos. Reconozco que me he ido por las ramas en mi comentario, y te alabo el gusto de ver esta película con la suficiente distancia como para no hacer caso de todo lo que se ha dicho de ella. Así que ¡chapeau!, sí señor, no sólo le voy a dar otra oportunidad a Alatriste, sino que ahora la veré con otros ojos: los tuyos, querido Flanagan.
Qué queréis que os diga: hoy me siento muy orgulloso de ser un bloguero.
Gracias, sinceras, mi querido amigo.
Un abrazo.
19 sep 2006 | 12:01 AM
Anonadado me dejas, pardiez, que tanto halago se me sube a la cabeza. Pero si no te importa después de verla me devuelves los ojos, que llevo unas horas golpeándome contra las puertas ;-)
Un abrazo.
19 sep 2006 | 01:29 PM
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