Soberano (y la pintura) es cosa de hombres
A poco que se escarbe en la biografía y en la obra de los grandes artistas (al menos en lo que a la pintura se refiere), no es raro encontrarse con grandes retratos de esposas o amantes. Desde que la pintura tiene firma, en multitud de ocasiones se han podido admirar espléndidos ejemplos de lo que el amor o una simple relación puede inspirar en los grandes pintores.
Desde la relación de conveniencia de Rembrandt con Saskia van Uylenburgh (muy alejada de sus amores y pasiones tardías por una Geertje Dirckx mucho más joven):

Pasando por las pasiones románticas de huidizo y retraído Caspar Friedrich, pero que encontró el amor en la hermosa Caroline Bommer (diecinueve años menor que él):

Recordando los amoríos de Francisco de Goya con Cayetana de Alba, a la que muchos ven como la protagonista de su más que famosas "majas":

Saltando en el tiempo, el amor secreto (para no perder la pensión de su padre) de Paul Cézanne por la jovencísima Hortense Fiquet:

O la relación de algo más que amistad de Gustav Klimt por Emile Flögue (por no contar sus decenas de amantes):

O, por qué no recordar a Marie-Thérèse Walter, una de las amantes de Picasso:

Incluso entre el universo homosexual masculino podemos encontrar grandes retratos. Sólo por nombrar un caso, la relación paterno-filial-sexual de Francis Bacon con John Edwards, única persona a la que permitía verle trabajar.

Pero... ¿es que acaso no hay casos parecidos entre las mujeres? Bueno, mejor preguntar... ¿es que las escasísimas mujeres que han alcanzado el reconocimiento como artistas no han retratado a sus amantes?
Qué pocos son los ejemplos que se me ocurren.
Acaso el retrato de Tadeusz de Lempicki, marido y mecenas de Tamara de Lempicka.

O el tempestuoso y destructivo amor de Frida Kahlo por Diego Rivera.

O los amores de Dora Carrington con Gerald Brenan, del que hace poco se ha hecho una película (pero la que yo sigo recomendando siempre es la maravillosa Carrington, de Christopher Hampton, con Emma Thompson y Jonathan Pryce); aunque el que debería aparecer aquí es Lytton Strachey, aunque no pueda considerarse en rigor su amante (fue mucho más, pero esa es otra historia):

Tendría que tirar de autorretratos, como el de Elisabeth Louise Vigee-Le Brun...

O pasarme al universo homosexual, pero tampoco conozco grandes autoras lesbianas (ayudadme si conocéis alguna).
En definitiva, no hace falta tirar de estadísticas, sólo con tirar de retratos nos damos cuenta de que la pintura, como el Soberano, es cosa de hombres.
¿Hasta cuándo?

8 comentarios
Exquisito Post.
Saludos
3 oct 2006 | 03:05 PM
Interesantísimo tema, e impresionante cuadro el de Lempicka, daría mucho que hablar.
Recuerdo, a propósito de este "post", lo poco que me gusta la obra de Pollock y lo mucho que me gusta la de su esposa, Lee Krasner. Lo que no sé es si pintó algún retrato del marido.
3 oct 2006 | 04:39 PM
De todos modos, yo creo que las pintoras son como las meigas: haberlas haylas. Y, si bien es cierto que siempre han pasado más inadvertidas que los pintores, también hay algunas muy conocidas, pero (oh, paradoja) no las recordamos: Georgia O´Keeffe, Leonora Carrington o Remedios Varo.
Aunque debo decir que no estoy muy de acuerdo en hacer distinciones en el arte según sea hombre o mujer quien lo firme... Al fin y al cabo, lo que "le ocurre" a la mujer en el mundo de la pintura es lo mismo que le ocurre en todos los campos... Para nosotras, el pistoletazo de salida sonó mucho más tarde. Así que quiero creer que es cuestión de tiempo que lleguemos a una meta, la de la pintura o cualquier otra.
3 oct 2006 | 04:57 PM
Querida Innes:
¡Dios, Dios, qué error, qué olvido! ¡Dora Carrington! Perdón, perdón, acabo ahora mismo de desfacer el entuerto actualizando el post.
En cuanto a lo que dices, creo que precisamente este post quería servir de "toque de atención" para no hacer distinciones entre "pintores y pintoras". La mujer lo ha tenido siempre muy difícil en esto del arte, incluso hoy día. Pocos casos conozco de mujeres que se hayan al menos ganado la vida, aunque creo que poco a poco se va arreglando éstas y otras cosas (al menos en el primer mundo, porque en el segundo y en el tercero ni te cuento).
Por otro lado, hace poco tiempo me he ido enterando de novedosos estudios de la obra de pintoras desconocidas o que trabajaron bajo seudónimo que están saliendo a la luz, de lo que me alegro mucho. Como podrás imaginarte, yo sólo aporto mi particular granito de arena; al fin y al cabo, soy un hombre al que le preocupan estas cuestiones, y espero no sentirme tan bicho raro como ya me siento.
Y, por último, a O'Keeffe no la he incluido porque no es santo de mi devoción (y además dudo que alguna de sus flores sea un retrato, je), y de Remedios Varo y Lee Krasner apenas conozco su obra. Prometo poner remedio a ello lo antes posible.
Besos
3 oct 2006 | 05:33 PM
Hay una explicación sencilla sobre el motivo por el que hay tan pocas mujeres en el mundo del arte: durante siglos tuvieron prohibido dedicarse al arte, ¡cosas de esta moral nuestra!
Yo incluiría en tu listado a la que quizá sea la única que pudo codearse con sus coetáneos masculinos: Sofonisba Anguissola. Una artista barroca que tuvo una cierta influencia en artistas tan famosos como el propio Van Dyck.
Saludos
4 oct 2006 | 09:34 AM
Querido K:
No incluí a Anguissola por la sencilla razón de que no he encontrado ningún retrato a ningún amado, que si no...
Pero está bien recordarla.
Abrazos
4 oct 2006 | 10:13 AM
No os olvideis, aunque escultora, de Camille Claudell (y Auguste Rodin). Una historia con final dramático.
5 oct 2006 | 06:03 PM
Perdón, Claudel, no Claudell.
Hay una explicación, un poco sexista, ¡ y que no comparto!, sobre por qué hay pocas mujeres en el mundo del arte. Según dice esta teoría, el hombre necesita crear, mientras la mujer al ser capaz de engendrar vida, no siente este impulso.
Insisto en que no la comparto, que luego...
5 oct 2006 | 06:14 PM
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