Ya iba siendo la hora... de Klimt
Sí, ya sé que la noticia es muy antigua, pero después de hacer el post de ayer no pude por menos que acordarme de que a veces el mundo del arte sabe conjugar la belleza con el valor pecuniario. Todos lo sabéis ya, pero por si alguno anda así de despistado, os presento el cuadro más valioso de la historia del arte (hasta ahora, aunque me creo que esta vez sí que va para largo):

Se trata del retrato de Adèle Bloch-Bauer, de Gustave Klimt, pintado en 1907. El magnate de la cosmética Ronald S. Lauder (heredero de la firma creada por Estée Lauder) se quedó con él por una cantidad irrisoria: 106,9 millones de euros (o lo que es lo mismo, 135 millones de dólares, o mejor aún, unos 17.786 millones de las antiguas pesetas). Con estas cifras, el cuadro en cuestión dejó a la altura del betún los 104,1 millones de dólares pagados por el Muchacho con pipa de Picasso en Nueva York en 2004. Pero la cosa tiene truqui.
El bueno de Ronald pretende que su nueva pinacoteca, llamada lacónicamente Neue Galerie, en Manhattan, se convierta en una de las salas más visitadas de las ya de por sí atestados centros de arte neoyorquinos. Y para ello necesitaba una obra de gran lustre que fuera la "Mona Lisa" de su museo dedicado al arte austríaco-alemán e inaugurado en 2001, en el que ya están expuestas ciento sesenta obras. Klimt es, además, su autor fetiche, y tenía un interés muy especial en que este retrato se convirtiera en ese cuadro tan deseado. Así que se aprovechó de la ola de reclamaciones y devoluciones de obras robadas por los nazis que los gobiernos alemán y austríaco se están viendo obligados a realizar, e hizo como todos los grandes chacales del coleccionismo mundial, que se están tirando a la yugular de aquellas piezas que los herederos no pueden dividir ni mantener.
Éste y otros cuatro cuadros han estado en litigio durante siete años entre el Gobierno austríaco y la legítima heredera, María Altmann, sobrina de la retratada. Y, aquí está el truqui: la cantidad estipulada fue la que fue porque Lauder, tan interesado como estaba por el cuadro, no quería sorpresas y pagó a Altmann la pasta que le pidió, sabedor de que nadie iba a poder llegar tan lejos. Así que, le pagó sin rechistar a la sobrina tamaña cantidad y se comprometió a que el cuadro estuviera siempre al alcance de los aficionados al maestro vienés. En definitiva, que no fue fruto de una puja, como en los demás casos, pero sí que se ha convertido en el cuadro más caro de la historia.
No queda claro si los otros cuatro klimt van a ser expuestos de manera permanente en el museo o es una concesión temporal. Lo que sí puede decirse es que a la tal María no le va a faltar de nada de aquí hasta que se muera (tiene noventa años), ni me temo que a sus encantados parientes...
Creo que no exagero si digo que es imposible que Klimt no te guste si te gusta eso que llaman pintura. Este cuadro es bellísimo, y su tratamiento de la forma, con esos perfiles perfectamente silueteados, ese uso del dorado que convierte a sus modelos en iconos pictóricos y esa fuerza en la composición hacen que sea muy difícil quedar impasible ante ellos. Las veces que he tenido la oportunidad de ver estas piezas de gran exquisitez (recuerdo una magnífica exposición hace años en Madrid sobre la Secesión vienesa) me he quedado de piedra. Son grandes lienzos aparecen apretados hasta el extremo en detalles minuciosos que, como en el cuadro que nos ocupa, incluyen espectaculares diseños de ropas, tejidos y peculiares escorzos de sus personajes. Como describirlos es difícil, os muestro algún ejemplo más, como el archiconocido El beso:

O esta otra versión sobre el mismo tema:

O este cuadro titulado Las vírgenes.

Pero no sólo puede verse este abigarramiento en los retratos, sino también en sus paisajes:

E incluso puede verse hasta qué punto su paleta se vuelve desordenadamente hermosa en retratos como éste Einer Dame.

Pero Klimt es también un personaje controvertido y provocador. Una verdadera mosca cojonera en la recatada sociedad vienesa de la época, que le veían poco menos que como un monstruo. Sus cuadros y frescos asombraban, pero su figura escandalizaba. Su casa era su particular paraíso en el que, según se narra, siempre había mujeres desnudas a las que el artista retrataba a todas horas y en todas las posturas posibles. Lo mismo ancianas que púberes, en posturas piadosas o lascivas, e incluso embarazadas...

o masturbándose.

Mirad también esta espectacular Dánae:

No es de extrañar que, a la hora de calificar la relación de Klimt con el género femenino, se deba tener cautela, pues por un lado parece retratar a la mujer valiente que está comenzando a salir de la costreñida sociedad a caballo entre dos siglos, como por otro parece tener ante ellas un cierto fondo de misoginia. Yo me inclino a pensar lo primero, porque no me parece que retrate a las mujeres como meros objetos, o quiera ridiculizarlas, sino que se preocupa muy mucho en representarlas como "heroínas de la nueva modernidad", como decía de sus cuadros más lésbicos Pablo Jiménez Burillo (citando al filósofo y ensayista Walter Benjamin). Claro, que el hecho de que sintiera el deseo de estar siempre rodeado de mujeres desnudas (y creo que esto no es un eufemismo) y el que éstas estuvieran dispuestas a ello da mucho que pensar. Como botón de muestra, vaya esta anécdota que cuenta que en una visita de Auguste Rodin a la casa del pintor, y después de ver lo que veía, dijo, tras arrodillarse ante él:
"Nunca había sentido nada parecido a lo que siento aquí. Vuestro fresco de Beethoven, tan trágico y tan feliz al mismo tiempo; vuestra grandiosa exposición, inolvidable; y ahora, este jardín, estas mujeres, esta música... Y alrededor de usted y en usted mismo, esta alegría feliz e inocente. ¿Qué puede ser?".
Klimt, con su aspecto de no haber roto un plato en su vida, sólo le contestó una palabra:
"Austria".
Y, bueno, este es el aspecto que tenía el ínclito. Juzgad por vosotros mismos (al menos sí sabemos que, como a este humilde blogger, le gustaban los gatos):

Y este humilde blogger dice también que adora a Klimt, pese a quien pese.

4 comentarios
FELICIDADES, una vez más tus post me dejan sin plabras: son realmente buenísimos. Me ha gustado muchísmo todo lo que cuentas y, sobre todo, cómo lo cuentas. Yo no soy nada entendida en pintura pero Klimt me gusta mucho y ahora, gracias a ti, he descubierto un poquito más de él.
Un besazo guapo!!!
5 oct 2006 | 05:08 PM
Es cierto lo que dices, o debe serlo, que la pintura de Klimt guste a una gran mayoría. No hay tienda de láminas en la que no encuentres El Beso, cuestión tambien de modas, supongo. Y no deja de ser curioso, ya que algunas de sus pinturas y su vida no fué precisamente muy aceptada.
A mí El Beso... la verdad es que de tanto verlo ha terminado por cansarme. Prefiero el retrato de Adèle Bloch-Bauer o Danae.
¿Os habéis fijado en el detalle secesion en la ropa del colega a la altura del hombro?
5 oct 2006 | 05:56 PM
Zenkiu, Irukina. Es un placer.
Y qué bueno, Jesús. Sí que tenía que ser un buen pieza el colega, y el detalle "secesionista" está muy bien visto. Un abrazo.
5 oct 2006 | 06:21 PM
"Estoy convencido de no ser una persona especialmente interesante. En mí no hay nada especial(...) Me critican el que no sea atractivo como persona(...) Soy pintor, alguien que pinta todos los días de la mañana a la noche. Figuras, paisajes: de vez en cuando retratos (...). Nunca he pintado un autoretrato...la temática de la pintura para mí está en las personas, sobre todo mujeres... Carezco del don de la palabra, hablada o escrita, sobre todo cuando tengo que decir algo sobre mí mismo o sobre mi trabajo...Incluso cuando tengo que escribir una simple carta, me lleno de miedo y tiemblo, me mareo...Quienes me critican por no haber hecho un autorretrato artístico y literario...no deben lamentarse, ya que si alguien quiere descubrir algo en mí, puede contemplar atentamente mis pinturas y tratar de descubrir a través de ellas lo que soy y lo que que quiero." Gustav Klimt.
Pues eso hemos de hacer, conocerlo acercándonos a su obra... Yo tampoco creo que fuese un misógino, todo lo contrario, alaba a la mujer y la carga de sensualidad, sus pinturas de mujeres están cargadas de un erotismo que tanto impresionó y estudió en aquellos mismos años Freud.
Fantásticos posts, tanto este como el anterior, muy interesantes... y es que como dice el propio Klimt (ya que estamos); "llamamos artistas no sólo a los creadores sino también a quienes disfrutan del arte y son capaces de dar nueva vida a las obras y apreciarlas".
Saludos!
5 oct 2006 | 06:22 PM
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