Nueve retazos
Día lluvioso, tempestuoso y otoñal como pocos. Día de reflexiones grises y plomizas que dejaré para otros momentos, como algunas cosas más livianas preparadas para otros posts. Ahora, si me permitís, hablaré de "hijos de", del cine de mujeres y del placer de una buena historia en la oscuridad de una sala.
¿Detrás de cada etiqueta de "hijo de" puede haber un gran autor, un gran artista? ¿No deben rebelarse todos los que no son "hijos de" para echar a patadas de la cultura a todos aquellos hijos de la gran famosa (o del gran famoso) para que dejen más espacio a los que no lo son? Claro, que ¿tampoco habría que hacer lo mismo con aquellos ociosos hijos de la gran rica o del gran rico que pueden tener una vida dedicada al cultivo de las artes que despierte posible talentos dormidos? Gran debate, ¿no es cierto?
Pero cuando en el mundo de la cinefilia actual un realizador se cuela entre susurros para dejar posar en la pantalla una historia real, cruda, descarnada, pero sutil, apenas perfilada, sin grandes alardes ni estridencias, por mucho "hijo de" que se sea... ¿acaso no deber tenerse en cuenta?
A muchos les puede parecer fácil que Rodrigo García se atreva sólo con las pequeñas historias, como ya hiciera con Cosas que diría con solo mirarla, en vez de narrarnos un historión. Algunos dirían que el formato "short cuts" (oséase, Vidas cruzadas, Gran Canyon, Magnolia, Crush, etc.) está demasiado trillado, y que ya empieza a oler tanta narración corta.
Puede, pero el bueno de Rodrigo García y sus Nueve vidas nos hacen creer en el gran cine, en el cine de sentimientos y de llenar pantallas con silencios y suaves movimientos de cámara.
Acaso también se le pueda achacar que con buena actriz (y buen actor) bien se jode, y que por ser hijo de Gabo cuenta con semejante elenco...
Puede, pero a mí me emocionó mucho Elpidia Carrillo haciendo de una chicana inmersa en la sinrazón del delito estadounidense que sólo quiere (al menos) que un teléfono funcione para poder hablar con su hijo en el bis a bis...

o una Robin Wright Penn huyendo sin poder huir de su pasado transformado en antiguo compañero de correrías que, visto ahora, desde su similar situación de casado, parece tan lejano pero dolorosamente cercano. Diez años no son nada, y parece que el tiempo se detiene cuando la casualidad resucita tantas emociones aletargadas...

o la angustia, la ansiedad, la histeria acumulada de una Lisa Gay Hamilton que no puede controlar las ganas de que su padre desaparezca de su vida, pero la cruda realidad le devuelve ese mismo e ignominioso hogar ocupado aún por el sempiterno columpio, las sempiternas puertas, y la sempiterna y terrible figura de un padre cabrón y malnacido (aunque todo ello lo debemos imaginar, pues lo importante del retrato es el momento de incontrolable rabia y dolor, probablemente repetido alguna que otra vez anterior)...

o la constatación de que Holly Hunter, por mucho que se empeñe, vive en la espiral de mierda que produce estar con quien no se debe estar, y que por mucho que ambos se empeñen cuando algo no funciona no va a funcionar nunca, ni delante de los seres más queridos (experiencias así... ¡la vida está llena!)...

o la joven Ian McShane harta de ser frontón del opresivo amor de sus padres, que aunque la adoran, nadie puede decirles que la dejen respirar un poco, ni ella misma, y que una puede estar cansada de ser el centro de atención y el objetivo de un amor compartido por ella misma, pero también de ser la constatación de que los dramas de la familia sólo revierten en ella...

o una Amy Brenneman que flipa con las consecuencias de una historia olvidada y superada y que de repente aflora en su mente cuando tiene que asistir con sus padres al tanatorio para ver el cadáver de su sustituta, y cómo su ex no es que precisamente le haya olvidado (mudo y eyaculador precoz... una joyita)...

o una inmensa Sissy Spacek que ve como todo es inútil cuando tu vida ha perdido sentido por culpa de la enfermedad de la persona a la que amas, y que aunque te empeñes en darle un sentido nuevo a tu vida con "una canita al aire", al final la realidad es demasiado cabrona como para hacerte que te resulte ridículo hasta un adulterio...

o una Kathy Baker aterrada por la constatación de que el tiempo pasa, y lo que nunca querrías que te ocurriera ocurre, y es terrible hacerse a la idea de que el jodido paso del tiempo acarrea dramas tan personales que te hacen ser hasta maleducada con aquellos que pretenden ayudarte en un momento tan duro...

o una brutal Glenn Close, acompañada de la jovencísima Dakota Fanning, que destila su buen hacer actoral en una pequeña historia donde una evocadora irrealidad se da de bruces con una horrible, temible y angustiosa realidad que recuerda que nadie, nunca jamás, debería enterrar a sus hijos.

Ah, se me olvidaba, también hay actores, maravillosos actores, pero esta historia es de ellas, y así debe ser.
Sí, Rodrigo García es un "hijo de", y un gran director. Y poco más se puede decir. Con un poco de suerte aún podéis constatarlo en alguna y escogidas salas. Luego no diréis que no estabais avisados.



1 comentario
Muy interesante y muy bueno, como de costumbre, aunque como no he visto la película no te puedo decir gran cosa.
Si creo, que el hecho de ser "hijo de" sirve tanto para abrir como para cerrar puertas. Da rabia cuando alguien llega a donde llega por nacer en una familia determinada, pero también es muy injusto que a alguien se le niegen sus méritos por el mismo hecho.
Por ejemplo, Sofia Coppola es hija de quien es, y supongo que su señor padre le habrá ayudado en alguna ocasión, pero eso no convirte a "las vírgenes suicidas" ni a "Lost in traslation" en malas películas. En la misma familia, aunque con cambio de apellido, tenemos a Nicolas Cage que todos sabemos que cuando quiere hace grandes películas y cuando no gana mucho dinero... Al otro lado de la balanza podíamos tener a toda la prole de Julio Iglesias o la díscola heredera del imperio Hilton.
En fin, que la cuna a veces ayuda (que se lo pregunten a S.A.R.) pero en otras muchas lo que mejor biene es la cama (que se lo pregunten a la otra S.A.R.)
Saludos
17 oct 2006 | 12:29 PM
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