Así que esto era un blog
Hubo un tiempo (mucho tiempo, seguramente demasiado tiempo) en el que mi voz estuvo callada. A mi lúbrico interés por eso que llamamos "ser de letras" en los tiempos de merodear por los pasillos de la facultad siguió un largo, tedioso y tenaz espacio de tiempo en el que no escribí y apenas leí nada. Simplemente viví, mejor o peor, según las épocas, pero me limité a dejarme llevar por la vida, a menudo un océano de procelosas aguas de tedio, desidia y desinterés creativo. Y viví, sin más, aburrido o no, aturdido o no, amando o no, trabajando o no, sintiéndome yo mismo o no.
Recuerdo que después se asomó la angustia, lo que ahora eufemísiticamente llamamos ansiedad, y se acostumbró (la muy cabrona) a acompañarme a casi todas horas, recordándome que yo era un tipo distinto, demasiado sensible a la algarabía de sensaciones diarias, un tipo que se ha echado siempre encima los problemas de los demás, y ha menospreciado los suyos como parte exclusiva de su afán de culpabilidad, de su búsqueda continua del menosprecio propio y del endiosamiento ajeno. Y, claro, acabé en las manos de un psicólogo (fémina, en este caso) que, al margen de su capacidad y profesionalidad al volante de eso que se conoce como "estudio de la mente humana", me puso sobre aviso de todo lo que puede acontecer a una mente propensa a la hipocondria y la aprensividad como la mía. Y ahí empezó mi devenir asombrado por este nuevo planeta que algunos quieren conocer como madurez. Claro, que a uno maldita la gracia que le hace saberse más indefenso, costreñido y atado que cuando no dependía de sí mismo, y continuaba viviendo bajo el ala aleve de sus padres. Ahora hay momentos, incluso días completos en los que la presión por mantenerse en pie en este puto mundo de locos hace que la cabeza estalle y el corazón se acelere de manera desorbitada. Así es, y así tiene que ser, porque si no este mundo no sería este mundo. Y los sensibles a todo ello lo sabemos bien, como reconocemos nuestra envidia hacia aquellos que profesan una vida sencilla [confío en que una mentirijilla como esta no sea demasiado tenida en cuenta a estas alturas; allá ellos con su sencillez].
Fue más o menos así como me topé con La Coctelera. Y fue más o menos así como me inicié en esto, como con casi todas las cosas que iniciamos todo los que somos de mi mismo signo de fuego, y aseguran los que saben (y miramos mientras para otro lado los que o no nos lo creemos mucho o el tiempo nos ha hecho demasiado escépticos como para creer en influjos de lunas y planetas en la forja de nuestra personalidad): de manera descontrolada, ilusionada, caótica pero repleta de hermosas intenciones. Primero por propia y onanista satisfacción, puesto que no hay nada que más regodee a quien gusta de escribir que ver sus textos publicados, sea en el medio que sea. Probablemente sea en uno de los pocos aspectos en esta vida en la que no me sienta un impostor, pues me reconozco, reconozco en cada uno de los renglones, comas, signos de puntuación y mares de letras la huella de mis dedos en el teclado. Sea como fuere, comencé a publicar mis pensamientos y otras lindezas en la red de redes, en la ciudad sin ley en la que, al demiurgo gracias, se convirtió Internet, y aquí sigo.
Claro, que los últimos acontecimientos ocurridos en este vuestro blog me han hecho, una vez más, replantearme muchas cosas sobre aquello que escribo, aquellos que me leen y las luces y sombras del mundo por el que me muevo y respiro. Se ha hablado incluso de la importancia que puede llegar a tener un blog para sus autores, y supongo que habría que asegurar que hay tantos blogs como "bloggers" en el mundo. Pero a fuerza de parecer trivial y vulgar, debido a las circunstancias admití incluso que la posibilidad de abandonarlo tomaba una forma demasiado tangible, demasiado “necesaria”, dado el grado de incomprensión al que se había llegado en algunos momentos, generalmente coincidentes por mi inclinación o no hacia uno u otro de los lados de la balanza que los comentarios a mis escritos habías suscitado. En resumidas cuentas, pasé una crisis, que es algo por otro lado muy habitual en cualquiera de las facetas y vivencias que componen nuestra existencia. Las crisis no son otra cosa que dar un pequeño paso atrás para tomar un impulso y continuar el camino, aunque nunca tengamos ni remota idea de hacia dónde conduce.
Cuando empecé ni yo mismo supe dónde iba, y ahora os aseguro que tampoco. Este blog, mi blog, es tan ecléctico como yo mismo; caótico, bien podría decirse. No es un foro de debate, ni un tablón de anuncios comentado del arte que podemos degustar en nuestras ciudades, ni es una especie de diario, ni una colección de fotos, ni un cajón de reflexiones. Es todo eso y mucho más. O mucho menos que todo eso. Es tan impredecible como la naturaleza de sus comentarios, tan caprichoso en su devenir que asusta saber que ya casi se ha hecho clic en su enlace en cuarenta y cinco mil ocasiones, que se antojan muchísimas, una barbaridad, una inabarcable extensión de ocasiones.
Nunca sabes por qué la gente te lee. No sabes si es porque le gusta lo que dices, cómo lo dices o por qué lo dices; o por el contrario, detestan tu manera de redactar y les va el masoquismo. Siempre te asombras de que los post más personales, o los más "sociales", son los que más comentarios reciben, pues no sólo para eso inicié esta aventura. Por eso, la absoluta incomprensión de aquello que estaba pasando (en algunos casos con grandes amigos míos en la vida real) me dejó estupefacto. No, para eso no era para lo que yo había venido aquí. Y sí, nadie nos había dicho que esto iba a ser fácil, pero tampoco que, en ocasiones, iba a ser tan difícil, a pesar del esfuerzo, la dedicación y la ilusión vertidas.
Pero he decidido, pues, que voy a continuar, a fuerza de que en muchas ocasiones estas páginas sean utilizadas para un fin que no estaba en el guion. Debo asumir que algunos de mis lectores, porque lo son, tienen todo el derecho del mundo a que este blog se convierta en su canal de divulgación universal, y admitir que haya razones por las que no poseen ellos mismos un blog (sobre todo –sic- porque no tienen tiempo, pues el tiempo de los demás, el que es tan necesario y tan difícil de encontrar como para mantener algo como esto, a costa de horas a veces de sueño, de despiste de tu propio trabajo o de no dedicar el esfuerzo a otras actividades mejor remuneradas, parece que no importa un carajo). Bueno, está bien, es parte del juego. Y si ni siquiera incluyo publicidad, pues hago esto por puro placer, el mío y el de aquellos que gustan de pasarse por aquí, no seré yo el que critique esos usos, pero sí el que recrimine a aquellos que quieren matar al emisor, y pedirles que no lo hagan, porque a veces se les despista que está ahí por una sencilla razón: porque quiere.
Una cosa sí que está clara: este blog es tan privado como se quiera y tan universal como se pretenda, pero nunca deberían confundirse ambos usos.
Así que nunca más volveré a pedirme disculpas a mí mismo, ni se las pediré a los demás. Este rincón, al que muchos no les gusta su decoración, pero al que me esmero con paciencia a sacar brillo todo lo a menudo que puedo, seguirá adelante, y continuará hasta el fin que todo en este mundo debe tener (y al que sólo los visionarios y adivinadores pueden llegar).
Si queréis acompañarme en el viaje ya sabéis donde encontrarme. Yo seguiré mullendo los cojines para que os sigáis sintiendo a gusto.
Si queréis.

11 comentarios
Sinceras y humanas palabras, Polidori. A veces empezamos una cosa y, viendo en lo que se ha convertido decidimos abandonar o seguir. Los dos caminos son igualmente válidos, pués lo difícil no es acertar, es decidir. De paso creo que has acertado y aquí seguiré.
Un saludo!
13 nov 2006 | 08:00 PM
Creo que te lo he dicho por activa y por pasiva, que me gusta este rincón, que me lo siento un poco mío (eso también es mérito tuyo), que me gusta leer lo que escribes e incluso lo que asiduos como K, innes o Dannae (perdón si me dejo algunos) comentan.
Vamos, que si lo dejas paso a buscarte y te arrastro por el cuello hasta el teclado... y que siento que hayas pasado una crisis blogueril, y que sea por nuestros comentarios. Tienes, como tenemos todos, la libertad de pensar, decir y también la de discrepar y discutir. Nunca estaremos todos de acuerdo, ni lo estaremos en el mismo tema. Si perdemos nuestra mirada crítica... ¿qué pasará con el mundo?
Me alegro de no estar leyendo una despedida. Besos :)
13 nov 2006 | 08:23 PM
Albanta ha sido demasiado suave, si se te ocurre dejarlo te dejo directamente sin cuello y no me pondré escatológico con el resto de las partes de tu organismo.
Tú escribes lo que escribes porque quieres y nosotros nos pasamos porque queremos oír lo que tienes que decir, porque nos gusta cómo lo dices y, porqué no decirlo, porque nos da la real gana.
Da igual lo que cada uno pensemos que es este blog, para cada uno será lo que quiera, pero lo que está claro es que si venimos tan a menudo es porque nos sentimos muy cómodos en tus cojines mullidos, nos gusta cómo has pintado las paredes y hasta los cuadros del salón. Nos gusta tanto que estamos dispuestos, incluso, a perdonarte la colección de discos...
Y si, a veces estaremos en desacuerdo e incluso discutiremos airadamente entre nosotros, puede que hasta nos pasemos de todas las rayas y nos venzan las pasiones, pero son precisamente ellas las que nos hacen humanos; o al menos las que hacen de esto de vivir un deporte de riesgo.
Saludos
13 nov 2006 | 08:44 PM
Querido Polidori,
me uno al grupo que amenaza con desollarte, echarte sal en las heridas y quemarte vivo en caso de que dejes este tu blog (que hacemos nuestro en un arrebato de embriaguez lectora y "escrituril"). Como no sigas por aquí, derribaremos la puerta de tu casa, te amordazaremos, te haremos escuchar a todo volumen la Venganza de Moctezuma, te obligaremos a manifestarte con tu particular y hermosa voz. Y, ya sabes, estamos un poco cerca, como tú tengas que sufrir todo eso, algo me va a tocar. Ten piedad.
13 nov 2006 | 09:09 PM
Aunque no participe demasiado dejando opiniones ni posicionandome hacia un lado u otro...siempre te leo y también a todos tus fieles seguidores, que forman ya parte de este interesante blog tuyo...
Me ha gustado mucho tu definición de CRISIS, ES BUENÍSIMA "Las crisis no son otra cosa que dar un pequeño paso atrás para tomar un impulso y continuar el camino, aunque nunca tengamos ni remota idea de hacia dónde conduce".
Pues a lo dicho...a continuar el camino...
Me alegra que sigas con ello, así podré seguir disfutando de tus textos, aprender un montón de cosas y divertirme con las polémicas.....por qué no?
Saludos
13 nov 2006 | 10:29 PM
Todas las noches casi lo último que hago antes de irme a dormir es charlar con mi amigo Polidori, es un poquito como lo de contarte un cuento al acostarte. Raramente tengo tiempo de comentar nada, pero siempre se me quedan ideas dando vueltas, a veces trascendentales (con las que le caliento la cabeza a la señora Torombola) y otras mas triviales. En cualquier caso me voy con la sensación de haber charlado con un amigo.
Poli, no me seas mendrugo y sigue con esto, que es lo tuyo. Lo sabes tu y lo sabemos los que te conocemos.
Joder, que horas, me voy a dormir.
14 nov 2006 | 12:24 AM
Caramba... ¿Y de qué me conoces tan bien? ¿Cómo pudiste describir lo que me pasaba o pasa? ¿Cómo supiste de la sensibilidad, el endiosamiento ajeno, la culpabilidad, la necesidad de comprensión y frustración posterior? ¿Somos acaso tan diferentes? Ánimo. Yo sigo aunque no se note a veces.
14 nov 2006 | 10:01 AM
Por cosas como esa entrañable descripción que haces de la CRISIS, este espacio de tolerancia debe permanecer abierto por aquí.
Ánimo y sigue deleitando al personal con tu inteligente y personal descripción del mundo que nos rodea.
Saludos !
14 nov 2006 | 11:20 PM
Dejo con gusto mi comentario como muestra de apoyo a la moción popular que exige la continuidad de tu labor bloguera, Polidori.
Las dos primeras parrafadas de este artículo son brutales. Están al alcance de tan sólo unos pocos maestros de las letras de ese teclado que te borra las huellas de los dedos...
¡Saludos!
15 nov 2006 | 12:03 AM
Os diría algo, pero me lo impide el sonrojo.
Así que os dejaré un escuesto gracias. De todo corazón.
15 nov 2006 | 11:20 AM
(me acaba de fastidiar el comentario la coctelera con estos problemillas)
ya no recuerdo que decia antes,pero que es seguro que entran trolls y buscan caña de España(ó Cataluña)los leemos y damos las gracias,pero no te metas en Honduras que sabes de donde es la capital,a lo tuyo que los que te leemos agradecemos que estes aqui.Abrazos
PD:por fin me compré El hombre tranquilo,que felicidad volver a verla,me acordé de ti,fijaté.(lo mismo te lo dije ya,no recuerdo)
15 nov 2006 | 10:45 PM
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