La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Trescientas veces

Está en todos los mentideros, lo sé. Sé que todo el mundo habla de ello, incluido el inefable Adastra, pero qué queréis que os diga, me estoy volviendo adicto... ¡del trailer! (que podéis ver en la página oficial, y no dejéis de hacerlo, por favor), y no puedo por menos que explicaros un poco lo que siento.

Vamos a ver. Hubo un día, hace unos meses, en los que os hablé de las pelis de "época", de "romanos", vaya, en las que se contaban historias pasadas a través de los fotogramas de celuloide (podéis ver la primera de la historias aquí). En esos posts os decía que lo que más me interesa de estas pelis, más allá de los intentos más o menos fallidos de hacer una buena obra de arte y de la calidad (o no) de los metros rodados y montados (o digitalizados, ya me entendéis), es el interés sempiterno del ser humano por estar donde pasan las cosas, y más todavía de meterse en la piel de aquellos que vivieron las grandes hazañas y los momentos históricos más increíbles de la historia de la humanidad.

Bien, pues qué mejor que uno de los episodios de mayor épica y heroísmo de la Edad Antigua, la famosa "batalla de las Termópilas", para imaginarse, gracias al cine, lo que pudo ser. Y antes de seguir, y sé que esto es de 1º de la E.S.O., os pongo en antecedentes rapidito. En plenas Guerras Médicas, aquellas que tuvieron lugar hace unos dos mil quinientos años, el ejército persa amenazaba al Imperio griego con conquistar su territorio de manera más o menos cómoda. Pero claro, antes de llegar hasta la Hélade, Jerjes tenía que pasar, per cullons, por el único paso practicable si se llegaba desde el noreste, por el angosto desfiladero de las Termópilas, que unía Tesalia con Lócrida, al sureste de la ciudad de Lamía. El desfiladero, que hoy día es mucho más amplio (con 2,5 km en su parte más estrecha), en aquel tiempo era estrechísimo, llegando a angostarse de tal forma que sólo quedaban quince metros practicables en algunos de sus vericuetos.

Pues bien, aquí entra en juego el gran Leónidas (Λεωνίδας, en garabatos griegos, que siempre molan mucho) y los terribles hoplitas de Esparta (que sepáis que es escuchar el nombre de "hoplita" y se me pone dura, historiográficamente hablando, claro). Los espartanos eran un pueblo, cómo diría yo, incómodo para ser súbdito. Las niñas no importaban mucho, o realmente poco, pero es que a los niños, si no eran fuertes al nacer, se les abandonaba a su suerte (es decir, se les dejaba morir, o así al menos cuenta la leyenda); y los fuertes eran entrenados en un duro ritual militar desde los siete años. Resultado: su ejército era temible, pues a su destreza y su fuerza se les unía el honor y la pasión (la locura) que presentaban en batalla.

Leónidas era uno de los dos reyes de Esparta de la época. Experto luchador, no se arredró cuando supo que el ejército que llegaba era de cientos de miles de hombres (algunas fuentes hablan de un millón de hombres, pero ya se sabe que la épica es exageración), así que se aprestó a esperar a Jerjes en el desfiladero de las Termópilas. Y allí, con sus trescientos hombres más temibles (amén de otros seiscientos ilotas, siervos de éstos, y unos miles de aliados, unos cinco mil y pico hombres en total), se hicieron, nunca mejor dicho, fuertes y plantaron cara a los persas. Durante varios días Jerjes vio como filas y filas de hombres (incluidos parte de los "diez mil inmortales", las tropas de elite persas), hasta alcanzar varios miles, fueron cayendo ante la pétrea defensa de los hoplitas. Tan sólo la traición del soldado griego Efialtes (cabrones los ha habido siempre) pudo dar al persa una solución, al atacar desde un paso secreto que llevaba hasta la retaguardia de los espartanos. Al final Leónidas despidió a los aliados y se quedó sólo con su ejército, y tuvo incluso la osadía de cargar contra los persas, hasta que la descompensación de fuerzas y las flechas, tan denostadas por los hoplitas, acabaron con él y con los suyos.

[Por si no lo sabéis, tal heroísmo tuvo su recompensa, pues fue un tiempo precioso que fue utilizado por los griegos para rearmarse y plantar cara a Jerjes, que al final huyó con el rabo entre las piernas, después de ser vencido en Salamina, Platea y Micala].

Antes de seguir, vaya esta representación pictórica de Leónidas y los suyos, del pintor neoclásico francés Jacques-Louis David

Lo dicho, yo no sé a vosotros, pero es una historia tan magnífica que, para mí, es un de los más bellos, terribles y épicos episodios de la historia de la humanidad. Bien, pues ésta fue la trama central de uno de los cómics más famosos de la galaxia, 300, de Frank Miller. Aquí os dejo una viñeta magnífica, para que veáis hasta que punto un cómic puede ser considerado una obra de arte:

Y ahora, como ya sabréis muchos, se prepara uno de los más esperados estrenos de cine de los últimos tiempos. Al menos para los que nos gustan estas cositas. Nada menos que el cómic de Miller llevado a la gran pantalla, con un director desconocido (al menos para mí), Zack Snyder, y con Gerard Butler como imponente protagonista. Si habéis visto el trailer (hacedlo, hacedme caso), ya deberéis estar babeando, como yo, pero si no lo habéis visto aún, podéis tirar de las fotos promocionales, tan hermosas como éstas, y en las que se puede ver en qué va a consistir la cosa: una sabia mezcla de imágenes reales con actores de carne y hueso, animaciones hechas por ordenador y una ambientación muy de cómic, hasta tal punto de que a veces parece más una peli de animación que una peli hecha con actores reales. Van unos ejemplos, como éste de Leónidas

los niños espartanos (me imagino que será el propio Leónidas, no lo sé)

el campo de batalla


y sobre todo la lluvia de flechas a la que aludía Adastra, y que sirve de ilustración de una de las frases más hermosas de la leyenda. Leónidas fue advertido sobre el gran número de arqueros que poseía Jerjes, pues se decía que cuando disparaban "sus flechas cubrían el sol" y "volvían noche el día", a lo que un bravo soldado espartano, Dienekes, que consideraba el arco como un arma poco honorable, ya que evadía el enfrentamiento cuerpo a cuerpo, respondió:

Entonces pelearemos a la sombra.

Otras frases célebres que rodean a la batalla son éstas:

Leónidas a Jerjes cuando éste les dijo que se rindieran y que entregasen sus armas inmediatamente para no ser aniquilados:

Ven a buscarlas tú mismo.

O después de varias jornadas de vergonzantes envites de los persas contra los hoplitas, Leónidas espetó:

Jerjes tiene muchos hombres, pero ningún soldado.

Cuando Leónidas vio que el temita se ponía feo de verdad, y probablemente fuese su último día de vida, dijo a sus hombres antes de comenzar de nuevo la batalla:

Tomad un buen desayuno, puesto que hoy no habrá cena.

Cuando se alude al escaso número de defensores del paso de las Termópilas siempre se dice la misma frase:

No son trescientos hombres, son trescientos espartanos.

Y cuando las mujeres despedían a sus hombres les decían (las muy bestias):

Vuelve con tu escudo, o sobre él.

Sí, lo sé, son frases que probablemente nunca fueron dichas, pero... ¡son tan hermosas!

Por cierto: la música que ilustra el trailer es de unos de mis bestias favoritos, de Trent Reznor (más conocido como le bautizó mi querido Torombolo, el "Torrezno"), líder de Nine Inch Nails, a los que dentro de poco podremos ver en Madrid (yo ya tengo entrada). La canción en concreto es "Just like you imagined", y está incluida en su magnífico doble disco Fragile, de hace ya algunos años (del 99, en concreto).

Pues eso, me temo que al paso que voy, veré el trailer más de trescientas veces. ¡Dios, qué nervios! Creo que la recreación que están haciendo va a merecer mucho la pena. Esperemos que no defrauden. Mientras, echemos un último vistazo a Leónidas y sus hombres, imaginando cómo hemos soñado siempre ver a estos hoplitas, con su armamento, esos cascos y ese luchar medio en pelotas.

Ya me relamo pensando en la pantalla enorme, gigante, de un sitio que conozco bien...

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6 comentarios

  1. Torombolo

    ¡¡Toma, ya nos ha jodido el final! ;-)

    Que de hombres sudadotes y que banda sonora... yo mapunto a la 25, Poli.

  2. Amén, Polidori, amén. Yo chorreo de expectación por ver la peli. Esa forma parte de mis imprescindibles.

    Por cierto, a ti se te están pegando ciertas formas de expresión, porque eso de que la palabra hoplita te la pone dura, históricamente hablando... ¡JAJAJAJAJAAJAJAJA!

    Un artículo cojonudo, Polidori, como todos los tuyos. ¡Un abrazo!

  3. Querido Adastra, ya sabes que todo se pega menos la hermosura. ¡Y a mucha honra!

    Abrazos

  4. K

    Bueno, pues parece que el anterior ha desaparecido, veamos si este tiene más suerte.

    Lo primero es felicitarte por el post, está muy bien y no es que me hayas despertado las ganas de ver la película, porque ya las tenía de antes, pero me has animado a irme al preestreno :-)

    Decía, o eso creo, que las famosas citas que nombras no son tan falsas como pudiera parecer. Es completamente cierto lo de "vuelve con el escudo o sobre él" que le espetaban las madres espartanas a sus hijos cuando partían a la batalla. La frase tiene su explicación, no es que las matronas de Esparta fueran unas desalmadas (bueno, para nuestros puritanos cánones actuales puede que si lo fueran, pero para la época no tanto).

    Hay que tener en cuenta que las madres de Esparta tenían a sus hijos consigo durante los primeros siete años de vida, pero que luego se separaban y los hijos pasaban a ser educados por la comunidad como perfectos soldados. Eso era una realidad que nadie protestaba y que tenían perfectamente asumida. Algo parecido ocurría con las esposas, las cuales sólo estaban con sus maridos lo justo para que Esparta siguiera teniendo soldados, los cuales, al crecer formaban hermandades exclusivamente masculinas. Vamos, que en la sociedad espartana cada sexo tenía su papel muy claro. Las mujeres tenían una libertad (teniendo en cuenta el concepto griego de libertad) envidiada por otras polis y los hombres una autonomía absoluta.

    Además de estos aspectos sociales, había un tema práctico.
    Los escudos espartanos eran enormes, de bronce y pensaban muchísimo. Además su uso era peculiar, no cubrían a su portador, protegían al soldado que marchaba a su izquierda. De ahí la importancia de volver con el escudo. Dado su peso era imposible huir cargando con él, por lo que había que abandonarlo en el campo de batalla. Eso además, suponía dejar al compañero desprotegido y romper la formación. El orden en la formación de batalla era básico ya que si cada cual cubría al de su izquierda imaginaros lo que ocurría en cuanto hubiera un agujero.

    Los hoplitas y sus escudos formaban una muralla tan potente que, incluso, fueron capaces de detener a los elefantes de Jerjes (lo que tampoco es para tirar cohetes si se piensa que los elefantes, además de asustar, son la máquina de guerra más inutil que ha usado la humanidad, en cuanto algo les hace daño salen en estampida y es imposible controlarlos).

    La hazaña de las Termópilas fue impresionante, pero hay que tener en cuenta que la posición que defendían los espartanos era inexpugnable. Al final acabarían siendo vencidos (más por agotamiento que por otra cosa), pero mientras quedase uno vivo era imposible que los persas atravesaran el desfiladero, sencillamente no cabían.

    Pese a todo, no me digáis que no hay que tenerlos cuadrados para soltarle al comandante enemigo, que está al frente de un ejército descomunal, aquello de "si la quieres, ven a por ella" o la genialidad absoluta de "pelear a la sombra"

    En fin, que iré a ver la película en cuanto la estrenen, os espero en la cola del cine...

    Saludos

    PD: Ha quedado más largo que el primer, creo. ¡Eso te pasa por hacérmelo repetir!

  5. Chapeu, maestro, chapeau. Siempre me dejas con la boca abierta. Me encanta allanar el camino para que tú nos cuentes cosas mucho más jugosas.

    Un abrazo

  6. patricia

    Madre mía K, me has dejado con la boca abierta... Por eso me gusta entrar asiduamente a este blog y me leo todos los comentarios, porque ya de por sí con Polidori aprendo un montón, pero siempre aparecen comentarios muy constructivos!!

    Enhorabuena a los dos por vuestro saber y vuestra cultura, y gracias por compartirlo!!
    Cada vez tengo más ganas de ver la peli....!!!

    Saludos.

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