Ya están aquí...
Todos los años lo mismo. Y la ley gubernamental que prohíba expresamente los anuncios navideños hasta el día 20 de diciembre sin salir... Mientras, podemos deleitarnos con dulces navideños en los supermercados, bombillas navideñas (apagadas, claro, lo que da aún mayor sensación de desamparo) en las calles, anuncios navideños (¡ya!) en la radio e incluso reuniones con amigos antes de que "nos pillen las navidades". Y dentro de poco llegará el momento de que el puto Santa Klaus y sus renos cornudos empiecen a dar el coñazo en todos los lugares donde poses el ojo y, porque no (pues le han puesto voz) el oído. Y claro, de que los Reyes Magos hagan tres cuartos de lo mismo. Para muestra un botón: mi jefe nos acaba de enseñar una corbata que le han regalado en una reunión de amigos, una corbata roja, con el careto del Klaus ese, unos onomatopéyicos "ho, ho, ho" y (agarraos) una musiquita de las típicas de tan señaladas fechas que suena cuando aprietas un botoncito oculto. Sin comentarios.
Vamos a organizarnos: a mi las Navidades, en sí, no me desagradan. Suelen ser momentos de reuniones con viejos amigos y situaciones en las que eso tan manido del calor del hogar se hace más concreto y tangible, aún más cuando te faltan seres queridos. Incluso podría decir que me ponen tierno, pero... ¡por Dios!, ¡el 22 de diciembre! Y eso como mucho. Lo cierto es que imbuirme, lo que se dice imbuirme en el ambiente navideño, sólo me ocurre a partir de los preparativos para la cena de Nochebuena.
Eso sí: no hay nada más agradable que darse una vuelta por el centro de nuestras ciudades más queridas en tan señaladas fechas (sí, ya sé que están atestadas, pero no me voy a poner ahora apocalíptico; al menos no hasta que llegue el momento), sobre todo los alrededores de Callao en Madrid y de la catedral en Barna. Pasear con quien más quieres puede convertirse en un verdadero placer, y si me apuráis, me apuráis, hasta digo, si me entrevistan, que me molan las Navidades.
Eso sí, que nadie se entere...



3 comentarios
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http://contandomiscosas.blogspot.com/2005/12/carta-de-nano-papa-n...
23 nov 2006 | 05:19 PM
¡Es verdad, K! Éste es un clásico. No os lo perdáis.
Abrazos
23 nov 2006 | 05:31 PM
Pues a mí las navidades me estresan. Ni me gustan, ni me disgustan.
Es una mezcla entre la terrible nostalgia ("la muy puta", que diría Adastra), la felicidad por los encuentros, pero estrés por viajes, colas, GASTOS y más GASTOS...
¡Pero qué demonios! ¡Viva la Navidad!
(Quçé comentario más... insulso... no?)
¡Un abrazo!
25 nov 2006 | 06:58 PM
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