La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Szymborska me pone voz (mientras tanto)

Pues sí, a falta de tiempo (y casi de espacio), la buena de Wislawa me pone de nuevo voz. No me preguntéis por qué (o sí).

Pronto estaré con vosotros. Cuando me ubique. Cuando deje reposar todo. Pero no os preocupéis. Preocupaos más por la angustia que emana el no poder acercarme a vuestro alféizar, a espiar aquellas cosas que decís, que pensáis.

Pronto, será muy pronto.

Lo prometo.

Amor feliz


UN AMOR FELIZ. ¿Es normal,
serio, útil?
¿De qué le sirven al mundo dos seres
que no ven el mundo?


Enaltecidos mutuamente sin merecerlo,
dos cualesquiera entre un millón, mas convencidos
de que les sucedería. ¿En recompensa de qué? De nada.
La luz cae de ninguna parte.
¿Por qué cae sobre ellos y no en otros?
¿Ofende a la justicia? Así es.
¿Infringe las normas establecidas con esmero,
despeña la moraleja desde la cumbre? Infringe y despeña.


Mirad qué felices:
¡Si al menos disimularan un poco,
si fingieran aflicción para reconfortar a los amigos!
Escuchad cómo ríen: es insultante.
En qué lengua hablan, al parecer comprensible.
Y esos ceremoniales, esos miramientos,
esas primorosas y mutuas atenciones,
¡diríase un complot a espaldas de la humanidad!


Aviados estaríamos
si su ejemplo se imitara.
A qué recurrirían la religión y la poesía,
qué sería recordado y qué olvidado,
quién eligiría permanecer encerrado en el círculo.


El amor feliz. ¿Es necesario?
El tacto y el juicio obligan a silenciarlo
como si fuera un escándalo de las altas esferas de la Vida.
Criaturas magníficas nacen sin su ayuda.
Nunca lograría poblar la tierra
no es, que digamos, muy frecuente.


Que quienes desconocen el amor feliz
sostengan que no existe en ningún lugar del mundo.


Con esa fe les será más fácil vivir, y también morir.

4 comentarios

  1. Es que la envidia es muy mala, y la felicidad, la soledad y la envidia, sólo lo sabe quien lo sufre.

    Reposa tranquilo, que seguimos esperando, amigo Polidori.

  2. K

    El amor es cosa de locos,
    sólo ellos pueden entenderlo,
    tan lejos de la fe como del miedo
    a un beso de distancia, mas sólo para unos pocos

    No hay religión que aguante
    frente a dos enamorados en una cama
    por eso lo persiguen con saña
    los sacerdotes de este dios, ¡tan menguante!

    ¡Justicia!, pide, mas no comprende
    ¿cómo reclamársela
    a quien ni de leyes entiende?

    No hay fe para quien ama,
    oíd su secreto,
    ni muerte, ni alma.

    PD: Muy bonito el nuevo banner, pero no se ve el texto...

  3. Es lo que tiene la nieve, querido K, que no me deja escribir...

    Un abrazo

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