La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Adiós

Hoy ha fallecido la madre de un buen amigo. Un amigo de la infancia, desde que teníamos seis años, un amigo de los que uno se enorgullece de tener y que además sé que es un asiduo de este blog. Tengo muchos momentos compartidos con ella impresos en mi retina, y también con su padre, que falleció hace años, y una hermana que murió tan pronto que cosa me da decir que era demasiado joven (era atrozmente joven). Ella una señora educada, divertida y encantadora. Él un amante del jazz, de Frank Sinatra y todo un señor. Su hija, la hermana de mi amigo, una buena persona, una hermosa joven con un corazón demasiado grande. A todos les llevo en mi memoria, pero hoy estaban en las de todos, que hemos compartido sala de tanatorio a horas frías e intempestivas por el día de la semana que es. Me recuerdo criticando a la gente que se reía en los velatorios cuando yo era demasiado joven para entenderlo y mi abuela se acababa de marchar. Ahora sé que yo quiero que la gente ría a carcajadas en el tanatorio, en el cementerio, que no tengan sino que recordarme como me gustaría estar entre ellos, entre risas y sin duelos. A ella la llevamos en la memoria, en nuestros corazones, y a sus hijos y nietos los abrazamos siempre que podemos, para poder así abrazarnos un poco a ellos.

Pero la muerte suele elegir el invierno. Y hoy, de vuelta a casa, sentía aún más frío colándose por las rendijas de mi casco, conduciendo lo más rápido posible de vuelta a casa.

3 comentarios

  1. torombolo

    Hacia frio y era tarde, pero te acordaste de escribir esto. Y yo estoy aqui leyéndolo a las 9 de la mañana. Y algunos siguen diciendo que la tecnología incomunica a la gente. A Poli y a mi por lo menos no.

    Hoy es el primer dia sin ninguno de los dos. Tengo 37 años y me siento como un niño desamparado. Ya pasará, aunque espero que nunca del todo.

    Gracias.

  2. Un abrazo de intento de consuelo, el poco que puede dar alguien desconocido, Torombolo, y otro para Poli, por demostrar que se siente mucho más que el frío.

    Yo sueño desde hace días que muere mi padre. Lo peor de todo es que yo no tegno trato con él desde hace años... Pero me duele su muerte a pesar de pesares pasados.

    De nuevo, un abrazo, si se me permite la osadía.

  3. tercha

    Todavía no he tenido mucho contacto con la muerte directa de personas queridas hasta ahora, afortunadamente. Pero me tengo que ir preparando para todo lo que vaya a venir...
    Para mi lo malo no es la muerte en sí, que a todos nos va a tocar más tarde o más temprano, y no deja de ser una experiencia más bastante misteriosa; lo espantoso para mi es el sentir personal o solidariamente el dolor, la injusticia, la soledad, la deseperación, la violencia, la guerra, el hambre, la enfermedad... que acompañan a menudo la vida, y que hacen pensar en ocasiones en tirar la toalla de puro desengaño o por la búsqueda de un descanso ante el dolor y el desencanto.
    Sin embargo, una vez superado el bache de la muerte real de alguien querido o de estos malos tragos que nos da la vida, quien consigue superarlo nace de nuevo, y probablemente más rico, más humano, capaz de desechar lo banal y de centrarse en lo que verdaderamente importa. Se puede disfrutar mucho más de las pequeñas cosas estupendas que antes nos pasaban desapercibidas.
    Quiero disfrutar plenamente de momentos buenos, pero si la muerte me llega a mi o a otro, pediría que fuera (si es que se puede pedir, je, je), a ser posible rápida o sin dolor. Y que la gente que se reúna para acordarse de mi no pierda la alegría y el recuerdo de momentos bonitos y graciosos que pasaron conmigo (como dice Polidori). Un saludo para el currante del Blog, y para los que leáis esto.

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