La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Mi patria y unas cañas

Hoy nos hemos tomado unas cañas en uno de nuestros bares de siempre. Pero había mucha gente que no era la de siempre. Era raro estar en el "barrio de las letras", con versos impresos con letras doradas en el suelo, rodeado de banderas rojas y gualdas que teñían de un colorismo desafiante hasta las gorras propias de las películas americanas. Los camareros estaban incluso más callados que de costumbre, y a la algarabía propia de un castizo bar de cañas bien tiradas de Madrid, con ese regodeo chulesco propio de los buenos mesoneros, hoy se imponía el silencio y el afán por servir lo más rápido posible las comandas. Y yo, nosotros, dudábamos si responder a la ofensa visual con un poco de desacostumbrada descortesía. Pero incluso atendimos a las peticiones de información de alguna calle del centro con amabilidad. Porque no somos como ellos, y sentimos honra por ello. Cada día que pasa más. Al fin y al cabo, no es hora de desentarrar los viejos fantasmas, sino de suspirar para que ellos mismos se den cuenta, por fin, de que de eso no va esto. Y si no fuera así, acomodarse a la razón y el universalismo. Porque no hay más patria que el mundo, y hay muchas formas de sentirse orgulloso de ser español. Muchas.

4 comentarios

  1. innes

    Ellos tienen el dinero (y a veces ni eso), pero nosotros tenemos la razón.

  2. K

    Todo se reduce a una diferencia semántica.

    Ellos usan, tienen, aprovechan, creen... Nosotros somos, sabemos, estamos, buscamos...

    Pura semántica.

  3. "No hay más aptria que el mundo" , sí señor.

    Hay que ser Universal. Ya lo dijo León el Africano...

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