La Coctelera

Las manos en los bolsillos

El infierno es sueco

Ya sé en qué consiste el infierno: es vagar sin descanso para toda la eternidad por Ikea. Sin salida, sin esperanza.

5 comentarios

  1. Efectivamente ese es uno de los infiernos posibles. Yo he conocido otro similar: vagar igualmente perdida, desorientada y exahusta por un Hipercor para pasar a, vagar (otra vez) al borde del suicidio por el parking del susodicho infierno anterior sin ser capaz de encontrar el coche que tiene que sacarme de semejante pesadilla.

  2. Completamente de acuerdo, Nani, el infierno empieza cuando te estás acercando, y ni un solo cartel (reto a quien quiera a comprobarlo) te indica, desde la carretera de Extremadura, cómo llegar. Luego, cuando consigues llegar, el parking es horroroso, para encontrar un hueco y para pasar de un lado a otro de una estúpida valla. Y luego dentro... tendría para contar varios post de ofertas engañosas, dependientes quemados, cosas estropeadas, obras (hasta en el Ikea hay obras), etc. Un infierno, lo dicho. Un infierno abierto hasta las once de la noche.

  3. Uyuyuyyyyy, ¡¡otra vez no!! ¡Había conseguido olvidarlo! Snif.. snif...

    Para mí es un tanto peor la Cabalgata de los Reyes Magos, pero bueno...

    Al menos salimos vivos... al menos....

  4. Tercha

    Mi hermana me recomendó que al llegar al Ikea no me olvidara de, lo primero de todo, pasar por la cafetería y pedir un café y algo consistente. Oye, y no veas cómo ayuda...

Escribe un comentario