Costumbres y lugares comunes
El hombre (entiéndase con ello al género humano) es un animal de costumbres. Hasta tal punto es esto cierto que, cuando el escenario muda, por un cambio de domicilio, o de trabajo, el hombre no vuelve a ser hombre hasta que no adquiere nuevas costumbres. Mientras, en ese período entre medias, deambula cual sonámbulo por los lugares que, en poco tiempo, se convertirán en comunes. No es sino el modo de poder explicarse que sea el hombre el único animal que pueda soportar vivir en condiciones infrahumanas sin deprimirse o volverse loco. Os lo dice alguien que ha vivido en veintipico metros, y que incluso los ha compartido. Y en mi caso ha habido muchas convivencias, con ex parejas, con familiares, con amigos, con amantes. Pero, al final, cuando uno se sienta en el lugar más íntimo (huelga mencionarlo), aunque sea el que usan cada día cientos de personas, busca rincones conocidos, familiares, al uso diario, en los que sentirse sino cómodo, sí "a salvo". Ahora, por ejemplo, me sorprendo desenroscando un pequeño perchero de metal que hay en los baños del edificio donde trabajo, para luego volver a enroscarlo (porque uno es pobre, pero honrao), o intentando desentrañar el significado de las campanas que suenan en el convento de enfrente, adivinando (o intentando adivinar) si son maitines, laudes, primas o completas. El olor, el color, el espacio se va estrechando hasta acomodarse como un guante al entorno más cercano, lo que explica hasta qué punto ese entorno puede convertirse en asfixiante cuando se torna hostil por alguno de los avatares de la vida. O de la costumbre.
Será por eso que recuerdo las frases que escribió Henry Rooda, un tipo que predijo su propio suicidio y que ya os lo presentaré como es debido en otro momento. Fue tan honesto con sus intenciones que fue describiendo sus sensaciones meses antes de su final, en lo que vino a ser un verdadero libro póstumo. Entre otras muchas cosas espetó:
No comprendo a esos seres envejecidos, pobres y desdichados que desean por encima de todo "durar". ¿Qué esperan? [...] No comprendo la indiferencia con la que tantas personas soportan todos los días esas horas vacías en que no hacen otra cosa que "esperar".
Así que, mientras continúo amoldando ese guante en mi casa, mi oficina y mi barrio nuevos, cuando no mi propia nueva vida, grabaré a fuego los consejos de Rooda para que nunca me vea en ellos (ni espero tener que sentir la necesidad de acabar como él; prefiero ser un permanente sabueso en busca de nuevos lugares comunes).
Una cosa es cierta: mi gata ya ha encontrado su lugar en este nuevo hogar. Y creo que nos dice que va a volver a la antigua casa su felina madre. Qué cosas.

[Nota: Y juro que esto es cierto. En la televisión aparece una señora de ciento seis años cuyo "secreto de juventud" es tomarse todas las tardes un ¡whisky! Dyc con limón y unas patatitas (y si acaso un poquito de queso), preparado por su propia hija, el cual "me lo tomo sorbito a sorbito [...] es mi medicina [...] y me quedo tan a gusto". Señora, tomo nota, tomo nota. Y el próximo que me vuelva a hablar de la vida sana y abstemia, recordadme que le mande a tomar por donde amargan los pepinos. Eso sí, el whisky es sin hielo, no vaya a ser que se le enfríe la garganta, que ya se sabe que el frío es muy traicionero. ¡Con dos ovarios! ¡Salud, señora!].



4 comentarios
Hablas de lugares comunes y de costumbres y te entiendo. Hablas de vejez, y eso no me pilla demasiado cerca. Pero qué guapa es la Pitu! Yo lo del whisky lo veo bien, pero dyc me da resaca de la más guarra, mira a ver otras marcas :P
Besitos.
25 abr 2007 | 10:43 AM
Como decía Rooda, al que por cierto espero que nos presentes pronto, hay gente cuyo único propósito es durar, se esfuerzan en ello hasta tal punto que no hacen ninguna otra cosa: comen, para durar; duermen, para durar; hacen ejercicio, para durar; no se permiten vicios, para durar; trabajan, para durar; sexo, el justo para durar; viven, sólo para durar... Sin embargo, hay otras que no se lo proponen y logran perdurar.
No sé si tiene algo que ver con cumplir ciento seis años, pero estoy seguro que tiene mucho que ver con tomarse un whisky y unas patatitas.
Salud
26 abr 2007 | 08:53 AM
quien habisto al capo en ecuador porque sera el visto aqui en otavalo
24 mar 2010 | 09:35 PM
quien habisto al capo en ecuador porque sera el visto aqui en otavalo
24 mar 2010 | 09:35 PM
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