Soy un inmigrante
En una página del portal de la Consejería de Educación del Principado de Asturias, llamado educastur, leí, en un folleto explicativo de la web 2.0 y la educación, el siguiente y peculiar texto:
Por otra parte, los profesores nos encontramos hoy ante
una generación de nativos digitales; chicos y chicas que
han nacido y crecido en la era de Internet, que necesitan
desarrollar competencias acordes a las exigencias
de la Sociedad de la Información. La tecnología no les
es hostil, se adaptan a ella y desarrollan habilidades
multitarea que son imposibles de alcanzar para los inmigrantes
digitales, que somos aquellos que sobrepasamos
la treintena.
En fin, tantas vueltas y vueltas que hemos dado en el "ciberespacio", tantas horas de navegante, desde aquellos cibercafés de mediados de los noventa, hasta que llegó el adsl a las casas; tantas horas delante del ordenata, tantas idas y venidas a manuales, ayudas, guías de usuarios, paso a paso y demás textos explicativos; tantos trucos aprendidos, y tantas veces ejerciendo de "amigo informático"; tanta pasta invertida en informática y tanto esfuerzo (y tanto disfrute, claro) para terminar siendo un pobre inmigrante.
Bueno, pero eso sí, digital.
Definitivamente vamos para viejos, mis queridos amigos.
[Nota: A aquellos lectores cuya insultante juventud les haga no sentirse aludidos con el presente post, sólo puedo decirles que es más sabio el diablo por viejo que por diablo. Polidori dixit.]



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