La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Nostalgia hormiguera

Puede que las emociones sean las señales que realmente hacen que nos diferenciemos unos de otros, tan cierto como que son esas mismas emociones las que hacen, en muchos casos, que nos unamos. Pero es especialmente evidente este aserto cuando ves algo muy lejano a ti crecer y conseguir que sea tan cercano que te asustas a veces de la dependencia que ejerce sobre ti.


Esta mañana Pablo Motos y su equipo se han despedido de su aventura radiofónica. Atrás quedan cinco años de intenso trabajo que han estado acompañados de grandes alegrías y grandes tristezas, tanto para los miembros del equipo como para este que os escribe. Y digo esto porque sé, como bien lo han dicho ellos en su despedida, que es algo compartido. Un programa de humor no debería ser más que eso, pero todos los que han participado en él y todos sus oyentes sabemos que No somos nadie ha sido mucho, mucho más que eso.

Las mañanas de los días de diario, de los días laborables, tan difíciles y amargas casi siempre, se han visto edulcoradas, hechas plenas gracias a este puñado de espléndidos profesionales y grandes personas. Para mí han sido mis compañeros fieles de despertares, duchas, afeitados, zumos de naranja, muchas horas en coche y no pocas más furtivas y despistadas al trabajo. Me he reído, y he aprendido muchas cosas espléndidas.

Atrás quedan, pues, el sempiterno deseo (que comparto) de Pablo por seguir siendo un niño, un niño juguetón pero respetuoso y muy inquieto; las insuperables visiones surrealistas del gran Juan Herrera y su modo tan peculiar de entender la vida; la chispeante jocosidad y el brillante ingenio de Laura Llopis y Raquel Martos; los inolvidables momentos de Ajenjo y Cigarro (Damián y Juan), con sus voces y su nula intención de dejar de ser los joveznos que aún son, a pesar de lo mucho que han aprendido; la peculiar ternura que puede producir un tipo como Marron; las disparatadas llamadas de teléfono de El tiburón (Fernando Domingo); y tantos colaboradores que han pasado por el programa, como Nuria Roca, Jero, Javier Tamariz, Luis Pidrahíta, etc.

Todos ellos esta mañana han protagonizado una de las horas más emotivas que recuerdo escuchadas en la radio. El hueco que se había hecho en nuestras vidas será difícil de ocupar con un programa de televisión. Pero allí estaremos, expectantes para ver cómo evoluciona el Hormiguero diariamente.

Mientras, paladeademos los recuerdos y nos sentiremos un poco más solos a esas horas en las que somos algo más huérfanos.

Gracias a todos. Sinceras.

[Nota: Me ha parecido un detalle muy feo de los responsables de M80 haber hecho desaparecer tan pronto la página especial de No somos nadie. Deberían haber tenido un poquito más de tacto.]

3 comentarios

  1. pitry

    Comparto completamente contigo el pesar que supone que acabe uno de los programas más divertidos y entretenidos (y no sólo de la radio.)

    Cuando la semana pasada Pablo Motos anunciaba que el programa terminaba, no podía creerlo, porque formaban parte de mí, de nuestras vidas, eran como de la familia, de hecho eran las primeras voces que oía al despertar, ayer oyendo como se despedían y la emoción que sentían no pude reprimir una lagrimilla. Y aunque esto pueda resultar exagerado y muchos pensaran que sólo es un programa y que además estarán en la tele, para mí No Somos Nadie, ha sido mucho más; Recuerdo una mala temporada hace unos años, de esas que todos tenemos, en la que levantarme por la mañana era todo un esfuerzo, era no tener ni fuerzas ni ganas de empezar un nuevo día, y fue gracias a este equipo de maravillosas personas que fui capaz de levantarme día a día y de tener la certeza de que la vida con sentido del humor es mucho más llevadera, era acostarme llorando pero levantarme riendo...fijate lo importante que fueron para mí, que gracias a ellos evite tener que ir a la consulta del psicólogo, jeje...
    He querido entrar en la página web para ver si podía dejarles algún mensaje, algún email dándoles las gracias por todo su trabajo y desearles suerte, porque aunque la tele no es ni mucho menos lo mismo, allí estaremos para ver su evolución, pero como bien dices la página ha desaparecido. Me consuelo escribiendolo en tu blog, Polidori, gracias por cederme este espacio. Además una vez más todo se relaciona, como no podía ser de otra manera, los que leemos los mismos blogs, oímos los mismos programas de la radio, leemos el mismo periódico...el placer de coincidir que cantaba aquel...

    Una vez más me siento encantada de haber descubierto este blog, gracias por todo lo que escribes.
    Un abrazo.

  2. torombolo

    Yo también he sido durante mucho tiempo oyente de No Somos Nadie, pero he de decir que, como le pasa a casi todos los programas diarios, ha ido perdiendo gracia con el tiempo.

    Al que no trago es a tu amigo Juan Herrera. Intenta hacer humor absurdo pero se queda a mitad de camino, que es lo peor que te puede pasar a ese tipo de humor. Mi mania por él ha llegado a tal extremo que terminaba haciendo zapping radiofónico cada vez que intervenia.

    Pues eso, que me molaba pero no me moria si no lo escuchaba un dia.

    He dicho.

  3. Querido Torombolo:

    Vaya, a mí me ocurre lo contrario, no le hacía demasiado caso al principio y he terminado completamente enganchado, y me jodía cuando no podía oírlo. Me parece tan difícil mantenerse en el tiempo con un programa como ese que le perdonaba alguna que otra "licencia". Me ha dado mucha pena que se acabara, la verdad.

    En cuanto al Herrera, Pablo Motos y él mismo dijeron que las intervenciones de Herrera dependían mucho del día y del tipo de noticias, pero había veces que estaba muy sembrado. Por ejemplo, me tronchaba con algunos de los momentos en los que hacía "voces", como cuando parodiaban un frente de batalla. Y además, daba un contrapunto de "madurez" al resto del equipo, pues era mucho más mayor que el resto. Su alegato final fue muy emocionante, qué quieres que te diga.

    En fin, para gustos los colores.

    Nos vemos en los conciertos, o por ahí.

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