La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Una ciudad orgullosa (sábado, 1/2 )

Madrid, a pesar de algunos políticos y prelados, se ha convertido en la ciudad europea del orgullo gay, la primera vez en la historia de esta celebración que una ciudad del sur ostenta ese título. No sé qué opinarán aquellos que todos sabemos de que la ciudad haya sido tomada, literalmente, durante tres días por una verdadera marea humana, pero éste que os escribe se siente muy dichoso, desde su heterosexualidad, de que esto ocurra en la puerta misma de su casa, pues literalmente el Europride se ha asomado a mi esquina y la ha llenado de color.

A pesar de que el sábado tenía otros compromisos, me tiré a la calle cámara en mano durante un rato para serviros de corresponsal. Y aunque la hora era muy temprana para ver carrozas, la intensidad que alcanzaba la marea humana y que poblaba la Gran Vía bien merecía unas cuantas fotos. Vamos a ello.

Ya en la esquina comenzó el espectáculo de gentes que aprovechaban la ocasión para recuperar su peculiar fondo de armario.

En la calle todo era del color del arco iris, hasta los kioskos.

Y la gente del barrio miraba todo con mirada curiosa.

La calle estaba literalmente tomada. Era maravilloso ver el asfalto cotidianamente tomado por los coches repleto de gente con ganas de pasárselo bien.

Muchísima gente quería conservar imágenes para la posteridad, y tomaban fotos con sus cámaras desde todos los ángulos.

Se podían ver miradas exultantes y rostros emocionados.

En los balcones, la gente se asomaba como si fuera cualquier cosa menos la arteria de una gran ciudad.

Y cualquier sitio era bueno para asistir al espectáculo.

Era un momento perfecto para la reivindicación.

Por ejemplo, desde esta furgoneta se gritaba, entre otras cosas, "el Papa no nos deja comernos una almeja".

La pancarta que abría la marcha fue jaleada a su paso por toda la Gran Vía.

Y lo mejor de todo: la bandera española en manos de "los otros", por una santa vez.

Pero, sobre todo, gente, mucha gente. Un millón y medio según los organizadores.

Este post termina así. En el siguiente, veremos la fiesta desde algo más cerca. Al fin y al cabo, ellos eran el alma de ésta.

1 comentario

  1. Me encantan las fotos, Poli. Son divertidísimas. Y la de la señora mayor en el banco, de espaldas a todo, y la del hombre mayor cruzando la mirada con el joven... ¡sensacionales!

    ¡¡Menos mal que llegó la foto digital, que si no, no hubieras ganado en dinero para carretes y tiempo de revelado y escaneado!!

    Un abrazo!

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