La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Summercase 2007: vibraciones en el puto pedregal. Jornada primera

Un año más. Pero parece que éste va a ser el último en el que el verdadero, el principal protagonista vaya a ser éste:

¡El puto pedregal!

Todo parece indicar que los vecinos (y no me extraña) han conseguido que se lo lleven a otro lado (dicen que a la Ciudad Financiera del Santander, ya veremos cómo). En cualquier caso, el Summer Case 2007 ya es historia, tanto en Barna como en Madrid. Y parece que en Barna el principal problema ha sido el tamaño de las carpas, pero aquí a pesar de lo que ha mejorado la organización (zonas para comer sentados, como Dios manda; una zona incluso con aire acondicionado; grifos con agua, escasos pero eficientes; y en general rapidez, tanto a la hora de acceder al recinto y acreditarse -en tiempo récord- como en la de servirte la comida y la bebida, a pesar de su escasa calidad), el problema ha sido una vez más el puñetero pedregal. Para los que no habéis estado allí, imaginaos lo que supone estar permanentemente andando sobre chinas del tamaño de una pelota de golf, y lo que significa eso de indignidad a la hora de caminar. En fin, había que estar allí para verlo. Cuando sales del recinto vuelves a recuperar tu andar normal, y es como si dejaras atrás una tortura.

Bueno, vayamos al grano (o a la china, mejor dicho en este caso). En el aspecto musical, para mí este Summer Case ha significado un continuo viaje a las carpas "menores", puesto que, salvo contadas y honrosas excepciones, no me han interesado nada los artistas que en las grandes había. Y a juzgar por lo que he visto, la mayoría de la gente con inquietudes musicales no se han prodigado mucho por los grandes escenarios, llamados "terminales" O y E (oeste y este, claro), sino que se han (nos hemos) tirado todo el tiempo yendo de norte a sur, en una continua excursión que más parecía una alegórica representación de las migraciones de las aves que de las manadas de mamíferos politoxicómanos que no paraban de cruzar el Serengueti (en este caso la barra de bebida que había entre los dos grandes escenarios) de este a oeste y viceversa. En fin, es la vieja historia de siempre; no critico que la gente vaya a los festivales a correrse una buena juerga, metiéndose todo lo que lleven, pero a los festivales algunos vamos (también) a escuchar música y ver buenas actuaciones en directo. Y es por eso que la "masa" superguay que cruza por tu camino como caballos desbocados no es que no tengan derecho a hacerlo (faltaría más), pero resultan ciertamente molestos cuando pretendes seguir las evoluciones de tu artista favorito en directo. Así es, y así son estos encuentros, y nada lo va a cambiar, y es algo con lo que tienes que contar, pero a veces jode salir de un espectáculo como el que brindó Jarvis Cocker o P.J. Harvey y encontrarte en medio de un macrobotellón ciertamente hostil.

A lo mejor es que simplemente me estoy volviendo viejo.

El viernes comenzamos algo tarde, porque eso de combinar una jornada laboral con una jornada de gymcana festivalera no es siempre fácil. Y, bueno, eso tiene como precio evidente perderse alguna cosa que podría parecer interesante, como James o Badly Drawn Boy, pero a todo no se puede llegar. Así que una vez adquirida la primera bebida en el control de avituallamiento (a tres euritos la cerveza mal tirada), nos metimos de lleno en el concierto, ya comenzado, del bueno de Jarvis Cocker.

Qué decir. Es un puñetero animal de escenario. Con una banda solidísima y un repertorio más que adecuado, sus contoneos, incitaciones al baile y buen hacer nos divirtieron a la par que nos satisfacieron en el más estricto aspecto musical. El sonido ha mejorado bastante con respecto al año anterior, y en la carpa el sonido era razonablemente bueno. Así que, sin incluso echar de menos a los añorados Pulp, entonamos, felices, ese estribillo que dice que los gilipollas siguen gobernando el mundo. Aquí os dejo un par de fotos ilustrativas.


Ignoro cuál es la razón por la que Dj Shadow tocó tan pronto. Sus espectaculares evoluciones con los platos en escena quedaban un poco frías y desangeladas en una hora tan temprana, pero lo cierto es que estuvo francamente bien, al menos el rato que estuvimos viéndole y que nos permitió el bueno de Jarvis. Van las fotos de rigor, para que comprobéis cómo se le veía desde una distancia prudencial.

Y desde algo más cerca.

La cita con los viejos tiempos tuvo su primera ración a las 23.15. Puntuales, los viejos esquivos y cascarrabias hermanos escoces aparecieron sobre el escenario para disponerse a dar cuerpo a un nuevo concierto en nuestra vida de los Jesus & Mary Chain. Como nunca sabes cómo se van a comportar, con los hermanitos Reid en escena puedes esperarte cualquier cosa, como aquel espectáculo desganado y distante que pudo verse en el épico FIB del 98. Pero esta vez, a pesar de vérseles algo mayorcitos, dieron un correctísimo concierto en el que, como bien dice JJ, pusieron en marcha la vieja máquina del raca-raca noise atronador y se pasaron por la piedra al respetable, que disfrutó de lo lindo e incluso se atrevió a entonar, cual himno eucarístico, el favodelaCoppola, "Just like honey". Estaban un pelín lejos, pero esta era la pinta que traían...

con los inevitables estragos del tiempo en sus caritas.

De la supuesta nueva sensación trendy, The Gossip, que estaba creando tanta tendencia pasamos bastante, la verdad. Y de los gabachos Air, que parecían la reencarnación de Supertramp pero pasados de tripis, pues tampoco hicimos demasiado caso, la verdad. Para ver devaneos amanerados y posturitas pseudo-oníricas ya tenemos bastante con los Mercury Rev, la verdad, y unos tipos que se creen a medio camino de éstos y los Bee Gees, y que tienen al vocoder como mejor animal de compañía, pues eso, que se vayan a engañar a sus familiares. Pero bueno, una foto algo lejana sí que os dejo.

Y qué decir del patético espectáculo dado por uno de los grupos con peor directo de la historia de la música electrónica, OMD. Que sí, coño, que a todos nos caen simpáticos, y que quién no ha tarareado y requeteescuchado el himno generacional "Enola Gay", pero coño, cuando ves que en directo Andy McCluskey sigue moviéndose en escena como Franco Battiato y cantando tan mal, una vez que se acaban los himnos generacionales, abandonas el recinto y te vas a reponer fuerzas, que es lo que tocaba en ese momento. Pero bueno, también estuvimos allí, y esta es la prueba.

Y llegó la gran decepción de la noche. Eran tal las ganas que teníamos de ver a !!! que no fueron buenas consejeras. La carpa estaba terriblemente llena y hacía un tremendo calor, pero allí estábamos ante la que pensábamos que iba a ser una de las grandes revelaciones del festival, y acabó ser una de las mayores decepciones musicales que recuerdo. A pesar de lo bien que suena su último disco, y de que tiene tres temas seguidos insuperables, en directo sonaron monótonos, apelmazados, gratuitamente estruendosos y, lo peor, liderados por un personaje deleznable: un tipo vestido con unos pantalones cortos de deporte con un bulto extraño en uno de sus bolsillos (que sospechamos que era la cartera, lo más cutre que puede llevar encima un artista a un escenario) y haciendo ridículos bailecitos acompañado de una que más parecía ser una cajera de supermercado (con todos mis respetos) que gran cantante de rock. Tras ejecutar las cuatro primeras canciones del disco exactamente en el mismo orden, y estar hartitos de tanto lujo de detalles (J lo calíficó genialmente de horror vacui musical), dimos por concluido el concierto, con gran frustración. Allá va una foto ilustrativa.

Y otra más.

Y una tercera para que veáis qué aspecto tenía la carpa.

Decepcionados, pues, y bastante cansados, dimos un testimonial paseo por el escenario donde Santiago Segura y su hermano, esto es, los festivaleros por antonomasia The Chemical Brothers, daban su enésimo (y exacto) concierto en el que, a buen seguro, y como dictan los cánones y las críticas de los sesudos críticos, brilló con luz propia su enésima interpretación de "Hey boy, hey girl". Acoqui.

En fin, la primera jornada empezó bien y acabó bastante mal. No tengo la menor idea de cómo estuvieron los Kaiser Chiefs, pero, como diría el Cagable, francamente, me importa un bledo.

Nos fuimos, confiando en que la segunda jornada fuese tan intensa y especial como esperábamos. Y, aviso a navegantes, así lo fue. Así que no os perdáis el siguiente capítulo.

4 comentarios

  1. Hace tiempo que dejé de ir a conciertos multitudinarios como estos, ya que aunque quizás el espectáculo y la fiesta es mucho mayor, pierdes contacto con el grupo. Siempre preferiré las salas pequeñas o medianas para ver a mis grupos favoritos, aunque se que esto es imposible con determinados grupos.

    Después de leer tu comentario la verdad es que no me queda claro si te gustó. ¿Realmente mereció la pena?

    Saludos !

  2. Querido Mr. Pleasant: espere a leer la segunda parte...

    Saludos.

  3. D_B

    Ansioso me hallo de conocer lo que dio de sí el segundo día, con la 'putama' en ristre y mis ganas de disfrutarla.

    Lástima lo de !!! (a las 2:30 de la mañana...).

  4. En Barcelona esta fue la segunda jornada y lo cierto es que también se notó que era mas floja. Air un peñazo; Jesus and Mary Chain desganados y con muchos problemas de sonido; Kaiser Chiefs que ni fu ni fa, !!! vestido igual de cutre. De los chemical me esperaba más, la verdad.

    Sin embargo yo me lo pasé bien con el Casio y la laca de OMD.

    Por cierto, vaya peazo de carpa la de Madrid. En Barcelona fue un fiasco caluroso

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