La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Armarios como camas

Vaya, donde dije digo, digo Diego, pero es que la oportunidad la brindan calva. Antes de iniciar mis vacaciones (que será en breves momentos), os tengo que contar algo que me quema en los dedos. Y no sé si hacerlo como siempre, con una larga perorata, o hacerlo de modo mucho más esquemático, escueto y (ya veréis) de igual modo dramático.

Planteamiento:

  • el mundo está loco. Cada día soportamos, en una ciudad como la nuestra (mi querido Madrid) vejaciones permanentes en forma de atracos a mano armada en la cesta de la compra o en la compra de cualquier servicio (desde echar gasolina, comprar pan, hasta comprar carne o verdura en un supermercado, y no digamos nada en el ocio, donde un restaurante baratito es más difícil de encontrar que la famosa aguja del pajar).
  • el nivel de vida baja de manera más rápida y alarmante a medida que esos precios suben y nuestros salarios a duras penas ven el IPC aumentado (y eso los que tenemos salario todos los meses, privilegiados de nosotros).
  • la vivienda es el peor caballo de batalla, no es una novedad. Acabo hace poco de alquilar un piso, y de alquilar mi antiguo estudio, y sé cómo están las cosas.
  • si además pretendes vivir en el centro sabes que tienes que pagar un plus, o tener que apechugar y vivir en un espacio más pequeño del que pensabas.

Este es el planteamiento. Ahora vienen los datos fríos, puros, duros: existen viviendas en Madrid por las que piden 800 y 900 euros que apenas superan (o ni eso) los 30 m. Bien, pues en este caso os cuento el caso de una vivienda (cerca de donde vivo yo ahora mismo) por la que piden 850 euros al mes y que tiene 22 m2. No me lo estoy inventando porque la tengo delante. Es una céntrica calle de mi barrio, que está (evidentemente) ahora muy de moda.

Pues bien, os puedo asegurar que he visto de todo. Y cuando digo de todo es de todo (incluidas buhardillas en las que antes de acostarte debías decir "cuerpo a tierra"). Pero os aseguro que jamás en la vida he visto nada parecido a esto.

Primero una foto general de esos 22m:

En la que reza un escueto cartel de "cocina". Pero ampliemos la vista, hagamos un poco de zoom al fondo de la vivienda:

Bueno, un mini saloncito con sofá y televisión. Nada raro, ¿no es cierto? Bueno, sólo por un detalle: en el cartelito de arriba puede leerse "dormitorio". Bien, pues pasemos a la tercera foto:


Ese armario que estabais viendo es una cama. Una puñetera cama.

Los comentarios al respecto os lo dejo a vosotros, porque yo aún no salgo de mi asombro. He tenido que soportar durante meses el tener que utilizar un sofá-cama, pero esto excede cualquier cosa conocida y rompe el concepto no sólo de falta de habitabilidad, sino de desvergüenza y dramatismo en la situación que nos ha tocado vivir.

No voy a dar más datos. Si perdéis un poco de tiempo daréis pronto con ello en la página del idealista. Lo cierto es que me estoy agarrando los dedos para no dar a conocer quién está detrás de ello, porque en la página aparece el teléfono de quien se atreve a ofrecer este desvarío, pero no lo voy a hacer. Yo solamente denuncio que estas cosas puedan llegar a ocurrir.

Lo peor de todo, y como ya os lo imagináis, es que estos cuchitriles al final se alquilan.

Con esta bonita historia me despido hasta septiembre. Que paséis un buen agosto y olvidéis que estas cosas existen.

A mí me va a costar.

6 comentarios

  1. Antares

    Esto es del catálogo de Ikea, ¿no? Esos minipisos que ya los tienen hechos y que parecen preciosos...

    Madrid, Madrid... Dicen que tiene de todo... pero yo no lo quiero todo.

    ¡Felices vacaciones!

  2. ¡ Cordiales saludos de un Blog amigo ! Aquí no hay falsas apariencias, sino la realidad pura y dura, tan alejada de los TeleRealidad y esos falsos problemas-dramones, que según talonario, más o menos abultado, espetan los falsos protagonistas. Mi propio hijo, por aquí en Sevilla y alrededores me ha comentado precios de estudios, para jóvenes a compartir, que coinciden bastante con el sentido y significado de tu formativo artículo ilustrado. Yo cuando vi el reportaje en el Mundo de los pisos Patera, aprendí un montón y me consideré mucho más afortunado que antes. Todo un acierto tu artículo divulgativo y de crítica, más conciencia activa, en uno de los temas que no se solucionan: el acceso a una vivenda digna para todos. A seguir Botando a especuladores y políticos que se hayan corrompido, creo que los menos, Te invito a mi Blog, donde si te interesa, pongo canciones del verano, de las otras, de la rica diversidad social y cultural, que habita entre nosotros. ¡Felicidades por tu estupendo trabajo y te deseo las mejores vacaciones, con las más afectuosas compañías y singulares escenarrios! ¡Saludos, que siga la buena comunicación y hasta la próxima! Antonio Ayala

  3. Que tengas unas buenas vacaciones.

    Excelente este artículo. Uno de las problemas que más me indigna (y que saca a la superficie mis instintos psicópatas) es el inmobiliario: desde la especulación hasta la dificultad de encontrar una vivienda digna. Es tan complejo, largo y aberrante....

  4. jojojojojo, me parto, me troncho y me mondo.
    Realmente si me cuentan cómo está la vivienda en Madrid y yo no hubiera visto personalmente, me costaría creerlo. Pero sí, lo de esta ciudad es increíble.
    Cuando me tocó a mí buscar piso, casi me muero al ver los cuchitriles que alquilaban (siento decirte Polidori, que éste es vergonzoso por lo de la cama, pero que, al menos, está limpio) a precios que antes no me entraban en la cabeza, pero que, a fuerza de pagar el alquiler todos los meses, ya me parecen hasta normales.
    1600 € pagamos mis compis y yo por el piso en el que vivimos (somos 4) y la verdad es que, aunque pagamos una pasta, no podemos quejarnos porque es enorme y no tenemos que vivir los unos encima de los otros.
    Sinceramente, le estoy cogiendo cierto cariño a Madrid, pero cada vez que pienso en la perspectiva de quedarme a vivir aquí definitivamente, lo primero que se me viene a la cabeza es la puñetera vivienda: no quisiera verme viviendo de alquiler y compartiendo piso toda la vida, ni tampoco con una hipoteca a 50 años que terminen de pagar esos hijos que a este ritmo, ni siquiera podré tener.
    Un beso!!!

  5. K

    El otro día leía un artículo, creo que en El País, sobre unos maravillosos inmuebles en Madrid, en el puro centro, que están vacíos porque sus propietarios no saben qué hacer con ellos. Eso no es nada nuevo, me dirás, en Madrid hay miles de casas vacías, quizás cientos de miles, y tendrás razón, pero es que de los inmuebles que hablo es de la Torre Madrid y del Edificio Plaza, en la misma Plaza de España...

    La Torre Madrid fue uno de los edificios más grandes de España durante mucho tiempo. En principio estaba diseñado para oficinas y viviendas, todas de alquiler y todas de lujo. Los más viejos del lugar seguro que recuerdan las fiestas de ático, cuando este Madrid era otro Madrid. El otro tenía un uso similar, además de acoger uno de los hoteles más prestigiosos de la capital.

    Ambos edificios eran propiedad de una famosa inmobiliaria, de esas que aparecieron un buen día y se han convertido, ellos sabrán cómo, en uno de los principales puntales de la Bolsa. Pues bien, dicha inmobiliaria vendió ambos edificios porque necesitaba liquidez para una ampliación de capitales. Todo menos el hotel, que pasó a una de esas multinacionales del ocio. La Torre Madrid la compró una importante entidad bancaria, por una de esas cifras que marean hasta en euros. Del otro nada se decía.

    La entidad bancaria se ha dedicado a dejar que caduquen los alquileres, de particulares y empresas, sin renovarlos, lo que ha llevado a que en ese coloso apenas queden, a día de hoy, una docena de empresas y media de inquilinos. El otro edificio corrió la misma suerte, pero hoy ni siquiera el hotel está abierto (cerró hace un par de años por reformas y nunca se supo más).

    No sé cuánta gente puede llegar a vivir en dichas torres (uno de los inquilinos entrevistados habitaba seiscientos metros cuadrados), pero sí que es indecente que estén vacíos mientras se alquilan pisos de 22 metros cuadrados.

    Definitivamente esta ciudad se está convirtiendo en otra cosa, en algo en lo que cada vez menos podemos o queremos vivir y es una pena, tanta como pasar por la puerta de estos edificios fantasma, tanta como una cama en un armario.

    ¿Recordáis las fotos del vestidor de sesenta metros cuadrados de cierto privilegiado por nacimiento? ¡Qué bien quedaban en las portadas de las revistas del corazón!

  6. Todo entra dentro del mercado. El mercado no es justo es solo "mercado".

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