El mundo está loco, y nosotros que lo veamos
Un político, candidato a presidente de una nación, que se mofa, al igual que sus émulos norteamericanos, de los graves problemas que amenazan al planeta Tierra.
Una política, presidenta de un territorio de vital importancia en su país, que además apoya las tesis del político anterior, y se mantiene en perpetua lucha con su compañero de partido, a la sazón alcalde de la capital del reino; se mete en dimes y diretes con la insana intención de allanar el camino a cierto periodista laureado que ha tomado el papel de instigador de toda rebeldía, más o menos lícita, más o menos legal, pero sobre todo más o menos teñida del más mínimo decoro ni la más mínima muestra de educación, auspiciada y vitoreada por cientos de miles de ciudadanos nostálgicos (de qué no se sabe, pero al fin y al cabo nostálgicos), que no tendrían ningún problema en que cambiara las tibias faldas obispales por los micrófonos sufragados por los impuestos de todos los habitantes de dicho territorio (como ya ocurre con otro personaje, escritor de raza, según él, y de generación, según algunos, que no tiene ningún pudor en reconocer que algunos libros se los escriben, y que puede vivir en el centro, pero que gusta de pasar varios días cada semana en el puto campo; o sea, que es un urbanita de pacotilla).
Un descerebrado, patán, chulesco y delincuente (confeso y ya fichado por la policia) que se convierte en estrella de los medios (que no mediático), concediendo entrevistas cual putillo o putilla experto trepador en programas de televisión, y que tiene toda la desfachatez del mundo para insinuar que lo que hizo lo hizo porque estaba borracho, como si eso fuera un eximente para descerrajar una patada perfectamente ensayada contra la cara de una joven, menor de edad, cuyo único pecado era ser ecuatoriana. Sin olvidarnos de la familia, la incultura, la incapacidad o el simple miedo a poner una denuncia pertinente, o incluso para que la examine un facultativo, necedad o imposibilidad que obstruye la labor de la justicia para que este sujeto, descerebrado, patán, chulesco y delincuente, se libre de la cárcel a pesar de su mediática acción (y que a uno le da por pensar que a lo mejor no es tan malo eso de las cámaras; aunque, claro, visto lo visto, para qué sirven).
Una escritora de éxito, creadora de un personaje femenino que se gana la vida en arriesgadas pesquisas de investigadora policial, de la que la autora ha dicho (y cito textualmente) que "sólo le falta liarse a poner lavadoras para ser más real" (insisto en aquello de dónde coño están las asociaciones de feministas cuando no tercia una discusión sobre el desdoblamiento de la marca de género en aquellos sustantivos neutros; y perdón por lo de "coño").
Un país (¿nación?, ¿comunidad?, ¿territorio?; lo que queráis, no soy ni de los unos ni de los otros) como Cataluña colapsado por una gestión tercermundista y unos transportes tercermundistas. Eso sí, en aras de la modernidad (porque ya sabemos que Cataluña otra cosa no será, pero moderna lo es un rato, y más que nadie; y lo digo desde el cariño).
Y, por supuesto, no hay nada más importante que hablar de escuderías, marcas de neumáticos, imbecilidades de los magnates de las cuatro ruedas y posibles fichajes de cierto asturiano. Que sí, que a todos nos mola, pero joder, un poco más de sentido común.
Allá la realidad con sus cosas. Yo me quedo con mis rinonetunas,

mis carrontes,

mis tacerados,

mis cesautros

y demás miembros del maravilloso Animalario universal del profesor Revillod, que me acaban ahora mismo de regalar y que recomiendo a todos, políticos, políticas, alcaldes, periodistas, instigadores, obispos, sufragadores, escritores, "negros", descerebrados, delincuentes, patanes, ecuatorianos, investigadoras, feministas, gestores, magnates, pilotos y asturianos.

Y me quedo, por supuesto, con el concierto que espero ver mañana. Imaginaos el artista al que más ganas hubieseis tenido de ver en vuestra vida, y al que hace trece años que no veis en directo (y no me refiero a la típica reunión nostálgica o recaudatoria, sino a una carrera que ha seguido y evolucionado; vamos, que viene a presentar un nuevo disco...). Pero de eso ya os hablaré, porque, como es evidente, no quiero adelantar acontecimientos.
Amén.



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