La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Aquel punk

Hace treinta años que se publicó el que se supone fue el primer disco punk de la historia, dato completamente discutible, pero que no deja de ser un hecho que marcó una época: Never mind the bollocks, algo así como "Nos importa un carajo", o, según la wikipedia en una traducción más literal, "Nos importa unos cojones". The Sex Pistols, o mejor decir, su mánager, Malcom McLaren, mentor e inventor de todo el tinglado, vio como la discográfica Virgin ponía a la venta, el 28 de octubre de 1977, un álbum con una portada cutre y salchichera en la que se destacaban solamente la famosa frase y el nombre del grupo. Luego vinieron polémicas, prohibiciones, desplantes, conciertos en barcazas por el Támesis, confusión, mucha prensa sensacionalista, algunos conciertos memorables (por su escasa calidad), algunos singles y, por fin, la disolución en 1978, una acusación de asesinato y una muerte por sobredosis.

No está mal para empezar un movimiento. Un par de singles como "God save the Queen" y Anarchy in the U.K.", tan aparentemente punk como aparentemente desaliñado es el peinado de los indis de pro actuales, obraron el milagro de que aquello del punk llegara a todos los rincones del orbe.

Supongo que McLaren nunca pensó que la cosa fuera a llegar a esos extremos, pero lo cierto es que The Sex Pistols fue el detonante de un movimiento que si no hubiese tenido a los miembros de este grupo sobrevaloradísimo como "héroes" a los que encumbrar, probablemente no hubiese sido lo mismo. McLaren supo estar en el momento adecuado y en el lugar adecuado, y el hecho de hacer caja con ellos supuso que otros muchos grupos de evidente mejor calidad pudieron saltar a la palestra bajo una etiqueta que les venía pequeña. Al margen de estas consideraciones, el revulsivo que esperaba la generación de los primeros ochenta se materializó, y de qué manera, en uno de los movimientos más apasionantes de la historia de la música reciente.

Las crestas, el aspecto cutre, los pantalones de pitillo con cuadros escoceses, los imperdibles (usados en un principio como modo de "coser la ropa", no como mero detalle estético), las tachuelas, las camisetas rotas, las botas Dr. Martens y todo los demás se convirtió en seña de identidad de los punks, pero también fue un revulsivo para muchos jóvenes de la época para sentirse diferentes, siendo también iguales. Las señoronas y los serios hombres de negocios ya tenían una legión de chavalitos desarrapados y desarraigados a los que echarles la culpa de lo mal que iban las cosas, cuando esos chavales hacían todo eso para demostrar precisamente a esas señoronas y señores serios que las cosas estaban tan mal porque existían gente como ellos, tan "seria" y encorsetada.

Los Pistols, a fin de cuentas, fue el famoso grupo que protagonizara el mítico concierto dado el 4 de junio de 1976 en el Lesser Free Trade Hall de Manchester. El episodio, recreado no sin cierta sorna en 24 hours party people de Miguel Culo de Invierno (aka Michael Winterbottom), juntó nada más y nada menos que a los miembros de Buzzcocks; a Tony Wilson, fundador de Factory Records y alma libertaria e ideadora de la Madchestermanía que nos dejó hace muy poco tiempo; Bernard Sumner, Ian Curtis y Peter Hook, ángeles atormentados, muy a su pesar, que formaron Joy Division; Adam Ant, el hedonista líder de los Ants; el señor Morrissey, la gran reina del pop-rock lánguido, líder espiritual de muchas cosas y dios de la bicéfala The Smiths, sólo ensombrecido por la figura de Johnny Marr; Martin Hannett, como dice la peli, el único "genio" del grupo, productor de los Joy y de Happy Mondays; y Mick Hucknall, el panocha engreído que, tras pasar por el punk más ferviente, perpretaría Simply Red, tanto menos interesante según avanzara su discografía. Como bien dicen en la película, eran sólo cuarenta y tantas personas viendo un concierto a buen seguro cutre en una sala cutre, pero formaron un grupo que marcó definitivamente la trayectoria musical de los próximos diez años. Mandchestter fue el centro del mundo, y los Pistols estuvieron allí para servir de acicate. Siouxsie, Tha Jam, The Stranglers, The Cure, The Clash compartieron época y ganas de medrar en el mundo, y todo eso fue recogido por todos nosotros unos pocos años más tarde.

Corría el año del señor de 1988. Nosotros, jovenes casi veinteañeros, estábamos tan lejos de los jóvenes británicos y estadounidenses que habían inventado eso del punk como para resultar irrisorios, cuando no patéticos, a aquellos ilustres degenerados. Pero todos necesitamos un revulsivo en nuestra vida cuando en tu carnet de identidad aún aparece el dígito 1 en las decenas. Además, yo, en ningún caso y bajo ningún concepto era un punk, pero podemos decir que era más que simpatizante con el movimiento.

Fuese como fuese, en aquel año del señor de 1988, en los alrededores de casa de mis padres, era habitual poder asistir a algún concierto clandestino en alguna casa abandonada por una serie de grupos punk, medio aficionados, medio en broma medio en serio, que tocaban sin solución de continuidad en un escenario mal improvisado en el patio de una casa ocupada, de las muchas que por esa época proliferaban en los alrededores de la M-30. Yo no asistí a muchos, porque reitero que no era punk, pero sí que pude pulsar el ambiente en más de una ocasión y ver lo que fue aquello.

Se ha escrito muchos sobre el movimiento punk. Se ha escrito quizá demasiado. Puede que no haya sido tan importante como quiso decir el personaje de Tony Wilson en la película, el nuevo renacimiento, pero fue tan real como apremiante. Hoy las cosas cambian deprisa, pero en esos tiempos las cosas pasaban y ponían al mundo del revés. Tan acostumbrados estamos a las putas revistas de tendencias que no nos acordamos de que hace casi veinte años para ser trasgresor se necesitaba algo más que vestirse de mamarracho. Se necesitaba creer que se podía cambiar el mundo, y no sólo aspirar a salir en la portada de revistas como El duende, Calle 20, Shangai o las que regalan con los periódicos (y mucho nos tememos que el Babelia lleve ese camino). Una generación que ahora no sabe que hacer con sus hijos se cree y se sabe hija del Mayo francés. Quizá algún día nos demos cuenta de que somos los hijos del punk, nos guste o no nos guste. A mí sí me gusta, pero no sé qué opinan mis lectores.

Ah, por cierto. Los Pixtols han quedado como una mera anécdota, y Johnny Rotten continúa siendo patético. Pero eso sí, al menos tuvieron un último gesto de actitud punk: negarse en 2006 a ser incluidos en el Salón de la Fama del Rock. Faltaría más.

P.D.: No será la última vez que se mencionen a todos estos personajes en este blog. Ya iba siendo hora.

6 comentarios

  1. Alonso de Palencia

    Hombre, a los Sex Pistols les pasa como a todos los grupos de la Movida madrileña, y en general todos los de finales de los 70: que había más pose que música, que son movimientos más estéticos que musicales propiamente dichos. Pero aclarado esto, estoy bastante en desacuerdo con la imagen que ofreces de los Pistols, sobre todo porque te quedas en la anécdota de Rotten y Vicious y olvidas que el primero continuó con los extraordinarios Public Image Ltd., un increíble grupo nacido sobre las cenizas de los Pistols. Sobre McLaren también estoy en desacuerdo. ¿Que se puso las botas? Nos ha jodido, como hicieron, ha hecho y harán todos los demás. Nunca entenderé por qué McLaren es vilipendiado, mientras que Brian Epstein, Phil Spector, Jon Landau o Howard Jones tienen mucha consideración por haber hecho aproximadamente lo mismo durante toda su carrera. Además, McLaren tiene en su haber la genial muesca del concierto sobre el Támesis. El concierto sería suspendido si se celebraba en suelo inglés.... y llegan los Pistols en una barcaza ante el júbilo de todos, cumpliendo la ley, porque hablaban mal de la monarquía, pero no estaban pisando suelo inglés. ¿Tú te imaginas lo que tuvo que ser asistir a la frustración de mil policías deseando esposar al grupo y no poder hacerlo? ¿Te imaginas a tres mil punkis bailando pogo alrededor de la policía mientras suena "God Save the Queen"? Sólo por eso, McLaren debería tener ganado ya un trocito en el infierno de los buenos rockeros. Es que dan ganas de dejarse la cresta larga otra vez (y mira que yo lo tengo difícil, como bien sabes ;-)

    Slaudetes

  2. Querido Alonso de Palencia:

    Siempre he sostenido, y sostengo, y creo que es el sentir de muchos, que los Pistols fueron tan de mentira como, pongamos por caso, Frankie Goes to Hollywood o Sigue Sigue Sputnik. Efectivamente, era lo propio en la época, pero no por ello deja de ser cierto. Otra cosa es que en sus comienzos (antes de la llegada de McLaren) sí fuesen un grupo "de verdad", pero desde luego la llegada del afamado productor cambió su música, sus vidas y puso del revés a la sociedad británica y a medio mundo. Pero musicalmente hablando los Pixtols fueron unos verdaderos farsantes que no sabían tocar (y aún menos Sid Vicius) y que dieron pábulo a aquello de que cualquiera podía tocar un instrumento, por lo que vimos desde entonces a auténticos mantas que tenían, eso sí, mucha actitud punk pero poca idea de tocar música.

    Y lo siento, Alonso, pero a mí P.I.L. siempre me aburrió, y mucho. Pero mucho, mucho. Nunca me interesó su propuesta ni les hice el menor caso. Ya lo siento. A lo mejor me perdí algo, pero tenía otras cientos de cosas que escuchar (miles, diría yo).

    Y, por último, de McLaren puedo decir que era un gilipollas, que se lo llevó crudo y que, vale, tuvo excelentes ocurrencias, como lo de la barcaza, pero no dejó de ser tan oportunista como (y citas bien) los Epstein, Spector, Landau o Jones de turno (de este último incluida su patético paso por los escenarios). O sea, que todos sabemos que debemos mucho a los productores, pero teniendo como ejemplo al mencionado en el post Hannett, que sabía bastante más de música y sonido que todos ellos juntos, pues como que no puedo por menos que decir lo que digo. ¡Qué le den a McLaren!

    Gracias por pasarte por aquí. Es un placer leerte.

  3. torombolo

    Joder Poli, he visto el final de tu comentario y pensaba que me habia metido en el blog de Fernando Alonso ;-)

    Respecto a PIL me parecen divertidos y poco mas. Los graznidos de Rotten/Lydon son graciosos para momentos de pedete, pero de ahi a que musicalmente aporten algo... Por cierto, que hace unos años me lo volví a encontrar en el tema Open Up con Letfield. La verdad es que el tio no decepciona, sigue ¿cantando? igual que antes.

  4. Alonso de Palencia

    Puestos así, está claro que el desacuerdo es conceptual. Por ejemplo, el comentario de Torombolo es excelente. Como bien dices, Public Image Ltd (hacedme el favor de poner el nombre completo cuando habléis de estos monstruos, so vagos, que si no parece que estáis hablando del padre de Johnny Techno-Ska), son graciosos para momentos de pedete, me parece una buena definición de su música, y que personalmente, me aporta bastante más que todos estos presuntuosos grupos dedicados a "aportar algo" a la música, cosa que es que yo nunca he entendido muy bien lo que es. Pero bueno, que no se desanimen y lo sigan intentando, igual algún día me doy cuenta.

    Polidori, no seas tan duro como Howard Jones. A mí esta canción me encanta, me recuerda a una tía que me ligué un verano en Denia :P

    http://www.youtube.com/watch?v=XD3qA54Fn_Q

  5. ¿El punk? Bueno dicen que acabó con la era de los dinosaurios musicales, los solos interminables y la ampulosa música sinfónica. Y además, sirvió para que cualquiera con ganas, ideas y descaro se pusiera hacer música dejando al margen los virtuosismos. Y eso es lo que me gusta del punk, su vuelta a lo primario en lo musical.

    ¿Sex PIstols? Nunca les aprecié demasiado, quizás porque yo soy más bien un descendiente musical de la new wave, esa maravillosa marea, llena de irresistibles estribillos, que llegó tras el punk, y retomó la frescura de los 60. De eso que llamaron punk, me quedo con los Ramones, Buzzcoks, Undertones, Stiff Little Finger, The Clash...¿Casi nada eh? Pero definitivamente, no con los Pistols.

    Saludos !

  6. Sabias palabras, mr. Pleasant. Pero hay mucho más después del punk, pero de eso ya se ha hablado y se hablará largo y tendido.

    Ay, querido Alonso de Palencia. La presuntuosidad está presente en la mayoría de los grupos musicales, incluido PIL (siempre les he llamado así, ya lo siento; y ellos lo usaron como nombre desde su "Metal Box", que yo sepa). Lo que ocurre es que se sabe si alguien "ha aportado algo al mundo de la música" después de que su obra haya sido "digerida". Por eso, y por todas las horas que llevo escuchando música con algo más de interés que el mero entretenimiento puedo decir que hay grupos que, al menos, me "aportan algo" y grupos que son buenos para (sic) "momentos de pedete" (con todos mis respetos, querido Torombolo). Y ni siquiera meto en esa categoría a tus admirados PIL porque hay otras decenas de grupos con los que me lo paso mucho mejor en eso momentos.

    Buscar en la música algo alejado de la pretensión es como buscar en el cine sólo puro entretenimiento. Claro, que mucho me temo que es eso lo que tú buscas, pero ya sabes que no es, definitivamente, mi caso. Para entretenerme me iría al circo (si me gustara).

    Para gustos...

    Abrazos a ambos.

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