Fugacidad
Sé que aún soy joven. Al menos sé que no soy una persona "mayor". Ni siquiera quiero pensar que atravieso la precrisis de los cuarenta, porque aún me quedan unos cuantos meses y porque ya se sabe que esas cosas nunca le ocurren a uno, sino que es cosa de los demás. Hace más de seis años y medio que mi hermana hizo una gran fiesta de cumpleaños para conmemorar su cuadragésimo aniversario, y ahora me parece increíble que ese lejano dígito se cierna en mi cabeza a meses vista. La llave de nuestro destino no la guardamos nosotros. No sabemos cuál va a ser nuestro final, nuestro viaje sin retorno, como no sabemos cuál será nuestro destino en cada una de las mañanas, las noches que aún nos quedan por vivir. Circula por la web un famoso vídeo en el que un supuesto anciano hace una única recomendación a los jóvenes de todo el mundo, a modo de guía o de ese famoso libro de instrucciones que a nadie se nos da cuando aterrizamos en este mundo: usa protector solar, esa es la única buena recomendación. Para aquellos que aún no lo han visto, vaya este tutuboembebao, un poco largo, un poquitín hortera, al que le sobra la cancioncita, los manidos personajes enrollados y un tufillo innegable a publicidad vil y perversa, pero que dice verdades como puños, tales como que los verdaderos problemas en la vida te surgen de casualidad un martes cualquiera, a las cuatro de la tarde; o aquello de que las personas más importantes que se conocen no tenían ni idea de qué hacer con su vida a los veintiuno, pero las verdaderamente interesantes no tenían ni puñetera idea de qué hacer con sus vidas a los cuarenta.
Todo eso es tan cierto como que ya soy suficientemente mayor como para saber que ya hay cosas que no voy a poder hacer en esta vida, que si mucho no nos equivocamos, va a ser la única. Y en este momento digo que se abstengan aquellas personas que en su optimismo atroz, desmesurado y estentóreo, digan aquello de que "nunca es tarde". Sí, hay octogenarios, nonagenarias que son capaces de ponerse a hacer gimnasia, o estudiar inglés, o recibir sus primeras clases de piano, pero por mucho que me quieran convencer de las beldades de esos magníficos ejemplares de humanos, la tendencia de la mayoría de nuestros congéneres es a languidecer hasta la paulatina en primer término, y total en el extremo, ausencia de estímulos hasta que se mueren. Yo voy a luchar denodadamente para que eso no ocurra, o llegue lo más tarde posible, e intentaré ser un chiquillo curioso el resto de los días de mi vida, pero creo que queréis entender lo que estoy diciendo. No se pueden tener veinte años a los cuarenta, ni treinta a los sesenta. Hay que asumirlo, sí, claro que hay que asumirlo, pero...
Veo muy difícil convertirme ya en un escalador de elite, y es una de las mayores frustraciones de mi vida. Puede, incluso, que me dé por el buceo, pero me extraña que sea capaz de explorar un pecio del siglo XVIII que languidece en el fondo del Atlántico. Siempre he soñado con tocar casi cualquier instrumento, pero ni siquiera soy capaz de leer solfeo, cuanto más poder ser un virtuoso de, pongamos por caso, el saxofón. No sé si podré ver la aurora boreal, o los paisajes vírgenes de Alaska, o Tierra de Fuego, como no sé si podré visitar Pompeya, o dar la vuelta al mundo en un barco. Más aún, dar la vuelta al mundo en una BMW, y, lo que es aún peor, dada la situación económica que parece ser que voy a mantener el resto de mi vida (no sé hacer dinero, eso es una verdad como un templo), siquiera creo que pueda llegar a tener nunca una estupenda BMW, o una Harley, o una Triumph. No creo que pueda decidir un buen día viajar por el puro placer de comer una suculenta langosta en un restaurante lujoso de Nueva York, o ni siquiera probar el sashimi en una tasca de Tokyo. Sí, a lo mejor algunos de esos sueños se cumplen, pero...
Hay cuestiones mucho más dolorosas, como el que dude que ni siquiera pueda destacar en aquello que sé que no se me da mal. Por ejemplo, dudo mucho que pueda algún día tener éxito y dedicarme a aquello que más amo, como pueda ser escribir. Lo sé, y he aprendido a vivir con ello, y creo incluso que hay días que consigo no sentirme frustrado. Pero eso sí, detesto pensar que hay tantas cosas que me he perdido, y que me perderé por haber elegido ese camino al que estamos condenados por el mero hecho de vivir ahora, en este presente, que hay días en los que la frustración y, sobre todo, la melancolía, me sobrecogen anudando férreamente mi estómago.
Sé también, soy muy consciente de todo lo conseguido hasta ahora. La vida de todos los días me reporta innegables momentos de plenitud y felicidad, pero el camino andado ya está andado, y la fugacidad del tiempo es inquebrantable.
Así que aquí estoy, como todos vosotros. Esta vida es la única que me ha tocado vivir, y sé que éste es mi sitio. Así que alzo mi copa en un brindis por la vida, la mía y la de todos. Miremos de frente al mañana, disfrutemos del presente, y no dejemos de soñar.
Y que no se note demasiado que este escrito es tan ingenuamente optimista como creer que el mundo se va a arreglar. Hay demasiado gente que se empeña, día a día, en joderlo. Al menos sigamos con el paso firme, y dejemos los malos momentos para las tardes de domingo, que ya se sabe que matan más que las bombas.
Polidori dixit.
Y disculpen las molestias.



8 comentarios
Bueno, bueno, Poli...
Es cierto que muchas cosas de las que hablas no las vas a poder hacer, pero piensa en las que has hecho y en la huella que vas dejando por ahi... Piensa en las botas que le dejaste a un amigo cuando ibas al colegio para recorrer el camino Smith y que él todavia no ha olvidado; en las risas al perderte en tu primer centro comercial; en tu Bettor-Dual; en cuando te equivocaste de cara al poner un disco... y también de las cosas malas, por qué no...
Puede que no te hayas sentido realizado en ciertas cosas, pero lo mismo no te das cuenta de otras en las que, por lo menos para los que están a tu alrededor, si que has triunfado.
Querido Polidori: te aseguro que si que has destacado... ¿Escalar?¿la vuelta al mundo en BMW? eso tiene que molar mogollón, pero no creo que te haga sentir realizado.
(Además tienes un blog cojonudo)
Ya sabes: "we work, we twitch"
Ah, y el video no rula.
5 dic 2007 | 03:58 PM
Pues aqui si que me funciona el vídeo.
Ya me he comprado el protector solar.
6 dic 2007 | 10:57 AM
Querido Torombolo:
No es que no te quiera contestar, es que ahora mismo me pillas yéndome a Huelva. Cuando "huelva" te explico...
Y sí, ya sabes, usa protector. ;-)
6 dic 2007 | 12:56 PM
Hoy no ha sido para mí un buen día... ni está siendo una buena semana... Más bien todo lo contrario: me siento explotada al máximo, se me piden cosas increíbles (y eso que aún no saben que hago el pino con las orejas), me critican, me piden, me piden, me piden, y por cada petición me siento un poco más pequeña. He leído el post y me siento aún más miserable en mi vida... aunque me queda el consuelo, eso sí, de trabajar en lo que me gusta (aunque sea en exceso, y por el sueldo más básico que jamás tuve)... Dios... qué tristeza tan grande...
Me refugiaré en buscar sueños, que nunca están de más por si un día aprece un genio y me sugiere que le pida algo... Habrá que tener algo preparado, pues.
Buen viaje, y a disfrutar de la buena vida andaluza...
Un abrazo.
7 dic 2007 | 09:09 PM
Querido Torombolo:
Me has sacado alguna lagrimita, jodío. Voy a agradecerte que me digas que en algunas cosas (no sé si preguntarte cuáles) he triunfado, pero más te agradezco tenerte como lector de este blog y (más aún) como viejo amigo en el Mundo Real. Pero, querido camarada, has confundido los motivos de este post; no se trata de un lamento, sino de un canto a lo bueno que he aprendido y he vivido en esta vida. No sé si no me he expresado bien, o si he dado demasiadas vueltas, como siempre. Lamento las cosas que ya no podré hacer, porque soy muy consciente de que ya no puedo hacerlas, pero me congratulo en pensar que, viva los días que viva, también podré ver cosas extraordinarias. Seguro.
Y a ti, Antares, sólo decirte que es bueno refugiarse en los sueños, pero la verdadera esencia vital está en las cosas que haces todos los días, por nimias que sean. ¿Comprendiste, pequeño saltamontes? ;-)
Gracias a ambos. Es un placer teneros por aquí.
11 dic 2007 | 12:35 AM
Creo que entendí lo que me apetecía entender, para escribir lo que me apetecía escribir.
We are the ones, the only ones.
11 dic 2007 | 06:52 PM
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Que significa que me dejas mudo, cacho cabrón. A eso se le llama genialidad, que lo sepas.
12 dic 2007 | 01:12 PM
No se pueden tener veinte años a los cuarenta, pero tampoco creo que fuese una buena idea si se pudiera.
Cada cosa tiene o debería tener su tiempo. Sin embargo hay cosas intemporales. No se debería estar tirado en un parque con los colegas, bebiendo calimocho, a los sesenta; sin embargo sí se le podría enseñar al mundo un nuevo genio de las letras a esa edad.
No fracasamos porque tampoco triunfamos. Cada uno de los pasos que damos, cada decisión, cada oferta rechazada, cada proposición aceptada, la gente que conocimos y toda la que no conoceremos nunca, los viajes que hemos hecho, los lugares que anhelamos, nuestros sueños y todas nuestras pesadillas..., nos conducen al momento presente. No seríamos quienes somos sin todo lo que ha ocurrido antes. Y, sinceramente, nunca fuimos o seremos mejores de lo que somos; porque ser, ahora en este instante, es lo único que siempre seremos.
El tiempo pasa fugaz sólo cuando los buenos instantes pesan más que los malos. Ante la angustia el tiempo se ralentiza, se estira, nos envuelve hasta dejarnos sin aliento. Por eso brindaré, por la vida y su fugacidad.
Salud
12 dic 2007 | 03:51 PM
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