Ibérico
Muchos son ya mis excursiones (e incursiones) a Huelva, y en muchas ocasiones he pensado que, ya que algunos tienen la suerte de conocer en sus viajes a gente famosa e interesante, mientras que yo tengo la suerte de conocer cómo se crían los cerdos ibéricos, podría compartirlo con mis lectores.
Bueno, esto es una chorrada, pero nadie con una cámara en la mano puede resistirse a que quede constancia de esto:









Queda muy poco consuelo al saber que, antes de ser deglutidos con fricción por los humanos, estas hermosas criaturas pastan a sus anchas por las dehesas que unen la Huelva más occidental con Portugal. Y son animales curiosos y tímidos, a partes iguales.
Y sus crías son muy suaves al tacto. Demasiado suaves.
En fin, yo no soy el más indicado para criticar. Si lo crees oportuno ya sabes lo que tienes que hacer.



1 comentario
Lo se lo se, criaturas hermosa e inocentes cuya misión en la vida debería ser pastar plácidamente hasta el día del juicio final. ¡¡Pero están tan buenos!! Mmmm, jamóooooon (momento Homer).
Flanagan
11 dic 2007 | 01:58 PM
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