La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Nueva cabecera de invierno

Nueva estación, y nueva cabecera. Digamos, pues, adiós a la anterior, como siempre del viejo amigo Friedrich, en este caso el inquietante Monje a la orilla del mar, que puede admirarse en el Alte Nationalgalerie de Berlín.

Y como mañana salgo de viaje para la Marca Hispánica, tengo una semana larga de vacaciones (la sección envidias malsanas se encuentra al final de la sección; diríjanse, por favor a ésta para cualquier tipo de improperio) y no podré desear una buena Nochebuena a mis lectores (valga la reiteración) a su debido tiempo, y como además el espíritu navideño no es que supure por mis poros, la alternativa al puto villancico debe ser, necesariamente, el viejo Mozart. Con él os dejo.

Felices fiestas.

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