Estupor, salivazos transatlánticos y turismo estratosférico
No sé como definiría esta situación un sociólogo, pero yo siento en mis carnes mortales algo así como una calma chicha que antecede a la tormenta. No sé...; si un extraterrestre leyera los acontecimientos que suceden en nuestros días sobre la faz de la Tierra, no me extrañaría nada que pudiesen ser la antesala del cataclismo. Parece que el mundo se está definitivamente dividiendo a gran escala, al modo peligroso de otras épocas: por un lado los conservadores y por otro los progresistas. Es evidente que dentro de ambos extremos caben muchas y variadas formas, pero no puede negarse que personas como nuestra querida teniente alcalde de la ciudad de Madrid y su esposo están en un lado (al que por cierto, dicha mujer dice de él que, desde la Faes, es -sic- un creador de pensamiento), y sufridos profesionales como Luis Montes están en el otro (bendita sea la justicia, aunque no sea retroactiva; y recemos porque llegue a serlo). Y creo que notarán mis lectores que no sólo me refiero a la ideología política; cada vez hay más personas que buscan la carta cabal en uno de los lados de la moneda, y eso es imparable. Y no es que me las quiera dar de alarmista, ni catastrofista, sino que miro a la realidad con ojos intencionadamente ingenuos y no hago nada más que encontrarme a monstruos de uno y otro lado; pero eso sí, muchos más de un lado que de otro, y no lo digo sólo por mis simpatías, sino por cosas que dicen, entre otros, el camarada Bakunin o el Gran Wyoming, y creo que hablan, como dicen en las pelis de indios, "con lengua sabia". [*]
El mundo, ya os decía hace unos días, sigue girando, hasta el punto de que son posibles idioteces como pedir, allende los mares, una copia personalizada del ADN (previo escupitajo trasatlántico, vía express) por la módica cantidad de mil dólares. O qué decir de los ya inminentes y estratosféricos paseos espaciales (esta vez si que en sentido figurado, a tenor del coste de la broma). Vamos, que el mundo está loco; sofisticadamente loco, pero loco al fin y al cabo.
Al menos hay un nuevo escenario de exposiciones en Madrid donde se podrá ver ventanas abiertas a la vida del gran maestre, el incomparable Borges. Y encima se han descubierto miles de negativos del gran Capa (que posiblemente den luz a unos de los fakes más famosos de la fotografía que no debe restar ningún mérito a la labor de uno de los mejores reporteros del mundo, por supuesto). El mundo aprieta pero no ahoga.
[*] Debo aclarar, y aclaro, que mis veleidades agnósticas no me deben separar de las huestes del antiadoctrinamiento que expresan ambos. Puedo tener dudas, pero tengo claro que no quiero forzar a nadie a que las tenga. Creo que me explico suficientemente, ¿verdad?



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