La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Cranach, ese provocador de la (post)modernidad

Hacia 1532 Lucas Cranach ("el Viejo") era ya un pintor y grabador de gran prestigio. Por su propia imprenta pasaba nada menos que Lutero, que se encontraba entre sus amigos, y a quien dedicó varios retratos.

Precisamente, el retrato fue una de las disciplinas por la que más se le reconoció, y en donde pueden encontrarse los elementos que serían antesala del renacimiento germano (acompañado, y porque no compitiendo, con el gran Durero) y por los que se ha granjeado merecida fama en la historia de la pintura. Era, en fin, un hombre conocido en su época al que, por encima de todo, se le conocía por sus magníficos desnudos.

Al contrario que en la renaciente Italia del momento, los artistas germanos huían de la idealización de sus modelos, mostrándolas de forma natural, en formato alargado, casi como si de las puertas de un retablo se tratara, con finas líneas y ese canon de belleza tan nórdico que resalta los hombros y las caderas estrechas, y el vientre un poco abultado. A los ojos de hoy se nos antojan poco agraciadas, pero es evidente que el artista pretendió ofrecernos una imagen hermosa y, sobre todo, sugerente.

Bien, pues esta Venus que aquí podéis observar ha saltado hoy a todos los periódicos, y no precisamente por ser el cuadro central de la exposición que la Royal Academy of Arts de Londres va a presentar del 8 de marzo al 8 de junio. No, que va... Pero primero admirémosla.

A mí, particularmente, me fascina. El pecho liviano y turgente, la piel casi transparente, y ese aire a medio camino entre la inocencia y la más limpia de las lujurias. Y no digamos nada de esa inútil velo transparente que más que desviar centra la mirada en el sexo.

Sí, y todo lo que queráis, pero es un desnudo de hace casi quinientos años.

Pues bien, sea como sea, este es el cartel que seguro que NO vais a poder ver en el famoso "tubo" de Londres (cortesía de El País).

Sí, amigos, no vais a poder admirarlo a no ser que podías pasar (la envidia me corroe) por la exposición, pues la Transport for London y la agencia encargada de la publicidad del metro de Londres han seguido al pie de la letra la directriz por la que "la publicidad [...] no debe ofrecer una representación sexualmente explícita de hombres, mujeres o niños, ni exhibir figuras desnudas o semidesnudas" en dicho medio de transporte.

No sé ni qué pensar. Por un lado me parece pacato, fuera de lugar, cogido con papel de fumar, propio de la ola reinante de mojigatería, conservadurismo y estrechez mental que nos rodea. Y por otro me parece que está hecho a posta para dar publicidad (nunca mejor dicho, por su ausencia) a la exposición.

Como bien dice un buen amigo, hoy día los niños intercambian vídeos porno en sus móviles, mientras que se prohíbe esto en el metro...

Pues sí, K, ¿dónde han dicho que puede uno bajarse?

Porque yo me bajo.

2 comentarios

  1. K

    Siguiendo la lógica de estos señores londinenses, digo yo, si la exposición hubiera sido de Velázquez se hubiera prohibido un cartel con su magnífico Cristo... es que ese también está medio desnudo y, además, torturado.

    Salud

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