Somos (casi, casi) excepción, queridos míos
Antes de entrar en valoraciones de cualquier tipo, cabe decir que la humanidad camina sin solución a la univocidad lingüística, o al menos de un uso generalizado de muy pocas lenguas. El fenómeno del sustrato lingüístico ha sido implacable con el paso de los siglos, pero desde unas décadas a esta parte, desde que estamos inmersos en la llamada (el término es mío, por cierto) Edad de las Comunicaciones, cada vez son menos las lenguas que se usan para comunicarnos en nuestro planeta. A pesar de los movimientos conservacionistas de los últimos tiempos (principalmente desde el comienzo del presente siglo), cada vez más gente utiliza los siete u ocho idiomas principales de comunicación, a saber, el chino (1.200 millones de hablantes), el inglés (500 millones), el hindú (450), el español (400), el ruso (290), el árabe (230), el portugués (190) y el francés (125). Es este un fenómeno imparable, y probablemente sólo podamos, con el paso del tiempo, ver cómo aumentan estas cifras (con las pertinentes medallas puestas en el pecho de los políticos de turno, claro).
El mareo de cifras es descomunal. En algunas zonas la cantidad de lenguas es ingente: en México son 297, 280 en Papúa-Nueva Guinea, 737 en Indonesia, 536 en Nigeria, 427 en la India, e incluso Estados Unidos cuenta aún con 300 (casi todas de indios de las praderas). Brasil, que tendría que estar también en esa lista, ha visto desaparecer nada menos que 235 lenguas en el siglo XX. Y en todas y cada una de ellas existe una historia detrás de aprendizaje de un vocabulario, una gramática y una sintaxis, aunque puedan ser rudimentarias. Es fascinante, ¿no os parece? Cuántas formas de decir “casa”, “madre” (o “mamá”), “no” o “te deseo”. A uno le gustaría ser C3-PO para conocer (no recuerdo la frase exacta) millones de formas de comunicación de todo el universo, pero después de treinta y ocho años (casi treinta y nueve) a lo más que puedo llegar es a dominar el castellano (a mucha honra), a mal hablar el inglés, entender algunas nociones de francés y algunas cositas del catalán. Lamentable, lo sé. Y sé que en mi caso esto ocurre porque, como suele decirse, “no se me dan bien los idiomas” (triste eufemismo que se traduce en que soy, a partes iguales, un poco zote para aprender y un poco vago para estudiar, además de una incapacidad manifiesta para superar los escollos que ponen las lenguas al aprenderse en forma de, por ejemplo, phrasal verbs), pero aún en el caso de los grandes políglotas... ¿cuántos idiomas pueden llegar a aprender estos listillos en su vida? Cuatro, cinco, seis, diez, quince... ¡veinte! Pues son una mierda en la inmensidad del océano de idiomas que pueblan el mundo. Para que luego digan.
Y dicho todo esto llegamos a otro tema mucho más peliagudo: las cifras de usuarios de internet y de páginas web. Aquí sí que la cosa se pone mucho más cruda. El inglés es el idioma usado por prácticamente la tercera parte de los internautas, es decir, por uno de cada tres que se conecta al día a la Red. El chino, a pesar de las censuras, sube al 14,7%, y el español se sitúa en la tercera posición, con un 9%. El japonés se queda en casi el 7%, mientras que el francés (5,1%), el alemán (4,9%), el portugués (4%), el árabe (3,7%), el coreano (2,7%) y el italiano (2,6%) cierran los diez idiomas más hablados en internet.
Entre todas estas cifras llama poderosamente la atención dos cuestiones fundamentales: el chino, pese a ser, de manera aplastante, el idioma más hablado del mundo, aún es poco usado en internet, absorbido por el monstruo que supone el inglés; y, sobre todo, que el hindú, a pesar de sus cuatrocientos cincuenta millones de hablantes, apenas se usa en la Red, lo que es dramático. Y, bueno, el que los cuatrocientos millones de hispanohablantes (sólo cien menos que el inglés) se queden sólo con una cuota del 9%, algo que se me antoja escasísimo.
En definitiva, lo de siempre: que donde hay pasta hay cultura, e internet no iba a ser una excepción. El español es sólo la lengua que usamos unos 113 millones de internautas, una mierda comparado con los 379 que utilizan el inglés. Casi, casi podría decirse que nosotros (vosotros lectores y yo blogger) somos una excepción. Quién lo iba a decir.
Yo seguiré en mi empeño de intentar hablar y escribir cada vez mejor en mi idioma, y en hacerlo a través de este medio. Esa es mi cruzada. Espero que la compartáis y me acompañéis en ella. Y que otros hagan lo mismo con la suya, sea cual sea su lengua entre las seis mil y pico que existen.
Polidori (en román paladino) dixit.



Escribe un comentario